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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la inflación en EE.UU. no se estabilizará alrededor del 2 % hasta finales de 2027, seis meses después de lo previsto, debido a los efectos de la subida del petróleo originada por la guerra con Irán. La entidad destaca que los aranceles de Trump han impactado gradualmente en el costo de vida y prevé que el alza en los precios del crudo prolongará los impulsos inflacionarios en Estados Unidos. La portavoz del FMI, Julie Kozack, advierte sobre una presión renovada en la inflación y sugiere una política monetaria cautelosa por parte de la Reserva Federal.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que la estabilización de la inflación en EEUU a un nivel en torno al 2% no sucederá hasta final de 2027, seis meses más tarde de lo anteriormente previsto, debido a los efectos de la subida del petróleo motivada por la guerra contra Irán.

Además de certificar que el impacto de los aranceles impuestos por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, se ha ido materializando gradualmente en el costo de la vida en la primera economía mundial, la entidad considera que las subidas de precios en los mercados de crudo van a prolongar en suelo estadounidense los impulsos inflacionarios.

“Observamos una renovada presión sobre la inflación general debido al aumento de los precios del petróleo a causa de la guerra en Oriente Medio. Actualmente proyectamos que la inflación en EEUU volverá al objetivo del 2%, con cierto retraso, para finales de 2027”, explicó este jueves en rueda de prensa la portavoz del FMI, Julie Kozack.

FMI analiza la inflación de EEUU

El horizonte que hasta ahora contemplaba el fondo para que las subidas de precios se asentaran en torno a la meta del 2 % que persigue la Reserva Federal se situaba a medidados del año que viene.

“Por lo tanto, vemos un riesgo al alza para la inflación, lo que implica que las acciones de política monetaria de la Reserva Federal deberán proceder con cautela y ajustarse cuidadosamente a los datos disponibles. Una comunicación clara por parte de la Reserva Federal seguirá siendo esencial”, añadió Kozack.

La Fed celebrará su primera reunión de política monetaria el próximo 16 y 17 de junio tras la incoporación de Kevin Warsh como nuevo presidente del banco central estadounidense.

Warsh encara el reto de tratar de controlar una subida de precios que en abril se situó en el 3,8% interanual, muy por encima del objetivo del 2%, y las expectativas de una mayor flexibilización monetaria por parte de Trump, que lo nominó para el cargo por su aparente disposición a bajar los tipos de interés.