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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Papa León XIV publicó su primera carta encíclica titulada “Magnifica Humanitas”, abordando la relación entre el ser humano y las nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial. Destaca que si bien la tecnología ha mejorado la vida humana, también puede causar daño si no se dirige hacia el bien. El Pontífice insta a reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la dignidad humana y el bien común. Advierte sobre posibles procesos de deshumanización y rechaza el transhumanismo, promoviendo limitaciones y fragilidades como elementos esenciales para la espiritualidad. Insta a establecer marcos éticos que eviten monopolios y que la tecnología beneficie a la sociedad.

Este lunes 25 de mayo, el Vaticano publicó la primera carta encíclica del Papa León XIV, llamada “Magnifica Humanitas”, cuyo tema central gira en torno a la relación entre el ser humano y las nuevas tecnologías, especialmente sobre la IA. El Pontífice plantea una pregunta de fondo: qué lugar ocupará la dignidad humana en una sociedad cada vez más guiada por algoritmos, automatización y criterios de eficiencia.

El documento plantea que, aunque el desarrollo tecnológico sí ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad a lo largo de los siglos, también se ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien. “Las nuevas tecnologías abren un horizonte que se extiende en direcciones que, aunque intuibles, aún no podemos prever por completo. Esto hace que sea más complejo evaluar su impacto y sus efectos a largo plazo sobre la dignidad de las personas y el bien común”, sostiene la carta encíclica.

“Al cumplirse 135 años desde que Rerum Novarum, del Papa León XIII, marcara un hito al defender la dignidad del trabajador frente a los desafíos de la revolución industrial, Magnifica Humanitas actualiza esa misma misión en la era digital, ofreciendo una reflexión sobre los desafíos que hoy enfrenta la humanidad”, explica Monseñor Bernardo Álvarez, Obispo Auxiliar de Concepción y Vice Gran Canciller UCSC, mediante un comunicado.

La Dra. María Claudia Arboleda, académica de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía de la UCSC, explicó que el documento no adopta una postura contraria al desarrollo tecnológico, sino que invita a un discernimiento más profundo sobre su utilización. “La encíclica no presenta la revolución digital desde el miedo ni desde un entusiasmo ingenuo. Más bien invita a asumir responsablemente el tiempo que vivimos y preguntarnos qué tipo de humanidad estamos construyendo”, señaló.

“Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida. La tarea, hoy, no es sólo ética o técnica; es ecológica en el sentido más radical, porque interpela una nueva dimensión de nuestra Casa común. La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”, Papa León XIV.

Las claves de la nueva encíclica del Papa León XIV sobre la IA

“La primera elección no es entre un ‘sí’ o un ‘no’ a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén”, señala el Papa en uno de los pasajes centrales de la encíclica. La imagen de Babel y Jerusalén aparece como una metáfora de dos caminos posibles para la humanidad: uno marcado por la fragmentación, la autosuficiencia y la reducción de la persona a criterios de productividad; y otro centrado en el encuentro, el bien común y el reconocimiento de la dignidad humana.

“Evitemos, por tanto, el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización —construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio—, una tentación antigua y siempre nueva, que hoy también toma un rostro técnico”, plantea el sumo pontífice.

Otro de los aspectos abordados por Magnifica Humanitas es la advertencia frente a posibles procesos de deshumanización derivados del uso de nuevas tecnologías. En ese contexto, León XIV sostiene que “en la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos”.

El Papa también enfatiza que las máquinas carecen de la conciencia moral y la capacidad afectiva propias de las personas. Se propone un firme rechazo al transhumanismo, defendiendo que las limitaciones y la fragilidad son elementos esenciales para el florecimiento de las relaciones y la espiritualidad.

“En general, el transhumanismo imagina una potenciación del ser humano por medio de las tecnologías —biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos, algoritmos—, con la aspiración de incrementar el rendimiento y las capacidades. El posthumanismo, sobre todo en sus versiones más radicales, va más allá: critica el antropocentrismo y plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente, hasta imaginar que atravesará el umbral en el que la humanidad se superará a sí misma, entrando en una nueva etapa evolutiva. Aun cuando estas hipótesis siguen siendo en gran parte especulativas, van adquiriendo relevancia, porque modifican el imaginario colectivo y, en consecuencia, orientan las decisiones sociales, económicas y políticas”, Papa León XIV.

El escrito insta también a establecer marcos jurídicos y códigos éticos que eviten monopolios, asegurando que la tecnología sirva al bien común y no a lógicas de poder militar o de control. Se profundiza en ámbitos como el trabajo, la justicia social y la paz, insistiendo en que la innovación debe mantenerse al servicio de las personas y no sustituir aquello que constituye la experiencia humana. “No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo”, expresa el Papa en uno de los mensajes finales de la encíclica.

Finalmente, León XIV también dedica una atención especial al ámbito educativo, planteando la necesidad de formar personas capaces de discernir críticamente en medio de los cambios culturales y tecnológicos. En este contexto, el documento subraya que la educación no puede limitarse únicamente a la transmisión de conocimientos o habilidades técnicas, sino que debe contribuir a una comprensión más profunda de la realidad y del sentido de la vida.

Lee aquí la carta encíclica MAGNIFICA HUMANITAS del Papa León XIV

También puedes acceder al documento a través de este enlace.