Y no será un detalle menor. Un torneo con 48 selecciones, 104 partidos, tres países sede —Estados Unidos, México y Canadá— y mayor exposición comercial inevitablemente traerá también más conflictos regulatorios, disciplinarios y administrativos.

El Mundial no solo se juega en la cancha. También se juega en oficinas, audiencias exprés y resoluciones que pueden cambiar el destino de una selección en cuestión de horas. Y ahí aparece uno de los organismos más decisivos del fútbol mundial: el Tribunal Arbitral del Deporte, más conocido como el TAS.

Cada Copa del Mundo activa un mecanismo jurídico especial: la denominada “División Ad Hoc” del TAS. No se trata del tribunal ordinario con sede en Lausana, que resuelve casos durante meses o incluso años. Es, literalmente, un tribunal de emergencia diseñado para vivir y funcionar al ritmo frenético de un Mundial.

Su lógica es simple: en una competición de apenas un mes, la justicia deportiva no puede demorarse. Un jugador suspendido, una alineación indebida, una decisión disciplinaria o un conflicto de elegibilidad no pueden esperar seis meses o un año para resolverse. El torneo sigue avanzando y el calendario no se detiene para nadie.

Por eso, durante la Copa del Mundo se instala una estructura arbitral temporal compuesta por árbitros especializados en derecho deportivo, disponibles prácticamente las 24 horas del día. Su misión es resolver disputas vinculadas al torneo en tiempos extremadamente breves.

De hecho, el Reglamento de la División Ad Hoc del TAS establece que, en principio, las decisiones deben dictarse dentro de las 48 horas siguientes a la presentación del recurso, plazo que el panel puede acortar cuando la urgencia del caso lo amerita.

En otras palabras: mientras millones ven partidos, otros están litigando contra el reloj.

El sistema tiene algo de sala de urgencias jurídicas. Los escritos se presentan horas después del suceso, generalmente de madrugada, las audiencias pueden realizarse por videoconferencia y los árbitros deliberan en tiempo récord. Todo pensado para evitar que una controversia quede sin solución antes del próximo partido.

Quizás uno de los casos más recordados fue el de Luis Suárez en el Mundial de Brasil 2014. Tras morder al defensor italiano Giorgio Chiellini, la Comisión Disciplinaria de la FIFA sancionó al delantero uruguayo con nueve partidos oficiales, cuatro meses de inhabilitación de toda actividad relacionada con el fútbol y una multa de 100.000 francos suizos.

Ese episodio mostró algo fundamental: durante un Mundial, las decisiones jurídicas tienen impacto inmediato y muchas veces tan mediático como un partido decisivo.

Para el Mundial 2026, la FIFA ya confirmó nuevamente la existencia de esta División Ad Hoc del TAS como instancia arbitral final para resolver disputas urgentes vinculadas a la competición.

Y no será un detalle menor. Un torneo con 48 selecciones, 104 partidos, tres países sede —Estados Unidos, México y Canadá— y mayor exposición comercial inevitablemente traerá también más conflictos regulatorios, disciplinarios y administrativos.

Porque el fútbol moderno ya no se explica solo desde lo deportivo. Hoy conviven entrenadores, analistas de datos, directores comerciales y también abogados especializados que entienden que un Mundial puede definirse tanto en un área como en un expediente.

Mientras el mundo discute tácticas, formaciones y candidatos, el TAS seguirá operando silenciosamente como el VAR jurídico del fútbol internacional: rápido, especializado y bajo presión máxima.

Javier Gasman
Abogado experto en Derecho Deportivo.

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