Nada de esto ocurre de manera fácil. Detrás de cada vuelo hay años de preparación física, académica y emocional. Hay tiempo lejos de la familia, entrenamiento constante y una enorme responsabilidad. Pero cuando uno ama profundamente lo que hace, entiende que cada sacrificio tiene sentido.

Hay momentos en la vida donde uno entiende que los sueños realmente pueden cumplirse. A mí me ocurrió siendo niño, cuando vi por primera vez a los Halcones de la Fuerza Aérea de Chile realizando maniobras en el cielo. Recuerdo perfectamente la impresión que me generó observar cómo volaban tan cerca unos de otros, la precisión de cada movimiento y la destreza que transmitían en cada presentación. Desde ese instante quise ser parte de ese grupo de pilotos.

Con el tiempo entendí que alcanzar ese sueño requería mucho más que admiración. Significaba esfuerzo, disciplina, estudio y sacrificio personal. Ingresé a la Escuela de Aviación en 2008 y me gradué como piloto en 2011.

Posteriormente realicé mi curso de piloto de combate en Iquique, aproximadamente en 2014, etapa en la que reuní horas de vuelo y cumplí los requisitos necesarios para postular a la Escuadrilla de Alta Acrobacia.

Finalmente ingresé a los Halcones en 2016. Fui parte de esta escuadrilla hasta 2021 y luego retorné a mi área de desempeño en la aviación de combate. A contar de 2025 fui designado líder de la unidad para el período 2026-2027. Hoy, comandar la misma escuadrilla que admiraba cuando era niño representa para mí uno de los mayores orgullos de mi vida.

Pero más allá de las maniobras o del vuelo mismo, con el paso de los años he comprendido que la verdadera misión de los Halcones es otra: acercar la Fuerza Aérea de Chile a la comunidad. Cada presentación busca generar un vínculo con las personas, especialmente con los niños y jóvenes que observan el cielo con la misma admiración con la que yo lo hacía hace décadas.

Por eso, participar en la conmemoración de los 130 años de la comuna de Colina tuvo un significado muy especial para nosotros. Poder sobrevolar la comuna y ver a sus vecinos celebrando este importante aniversario fue una experiencia profundamente emotiva. Que nos hayan considerado parte de una fecha tan relevante para su historia es una muestra de confianza y cariño que valoramos sinceramente.

Desde el aire, uno alcanza a percibir algo que muchas veces no se puede explicar completamente desde tierra. Se ve el orgullo de las familias, la emoción de los niños apuntando al cielo y el sentido de pertenencia que existe en comunidades que mantienen vivas sus tradiciones y su identidad. Los 130 años de Colina no son solamente una cifra; representan historia, crecimiento y una comunidad que sigue construyendo futuro sin perder sus raíces, tal como lo ha demostrado la alcaldesa de la comuna, Isabel Valenzuela Ahumada.

Muchas veces, después de las presentaciones, las personas se acercan para decirnos que sienten orgullo de su Fuerza Aérea y de sus Fuerzas Armadas. Y creo que eso ocurre porque, de alguna manera, los Halcones representan valores que son universales: trabajo en equipo, esfuerzo, preparación y compromiso.

Especialmente en los niños, el impacto suele ser muy fuerte. Yo mismo fui uno de ellos. Por eso siempre pienso que quizás, entre quienes nos observan desde abajo, hay algún niño o niña que mañana querrá convertirse en piloto, ingeniero, médico, profesor o cualquier otra profesión que hoy parece lejana. Lo importante es que entiendan que los sueños sí se pueden alcanzar.

Nada de esto ocurre de manera fácil. Detrás de cada vuelo hay años de preparación física, académica y emocional. Hay tiempo lejos de la familia, entrenamiento constante y una enorme responsabilidad. Pero cuando uno ama profundamente lo que hace, entiende que cada sacrificio tiene sentido.

Hoy, al mirar hacia atrás, siento una enorme gratitud por haber podido cumplir ese sueño de infancia y, sobre todo, por tener la oportunidad de inspirar a otros. Porque quizás esa es la verdadera esencia de los Halcones: demostrar que, con dedicación, disciplina y la ayuda de Dios, las metas sí se pueden lograr.

Y haber volado sobre Colina en la celebración de sus 130 años fue precisamente eso: un encuentro entre historia, comunidad y sueños que siguen mirando hacia el cielo.

Marcelo Reyes San Martín
Capitán de Bandada, comandante y líder de la Escuadrilla de Alta Acrobacia Halcones de la Fuerza Aérea de Chile

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