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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Centro de Predicción del Clima Espacial emitió una alerta por una fuerte tormenta geomagnética de clase G3 proveniente del Sol, programada inicialmente para llegar a la Tierra entre el 29 y 31 de julio, pero ahora extendida hasta el 1 de agosto. Las eyecciones solares podrían generar auroras visibles en latitudes más bajas de lo usual y causar interferencias en redes satelitales y comunicaciones.

Esta semana, el Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), emitió una alerta por una fuerte tormenta solar geomagnética, de clase G3.

Cabe señalar que, en escalas de tormentas provenientes del Sol, la más alta es la G5, pero las G3 aun así se consideran muy fuertes y poco comunes.

Inicialmente, el NOAA pronosticó que los efectos de esta actividad solar llegarían a la Tierra entre el 29 y el 31 de julio, pero el reporte se actualizó en las últimas horas y el evento se extendió hasta el 1 de agosto.

“Un grupo de manchas solares complejas que están presentes en el disco solar visible aumentaron su actividad, generando una llamarada solar R3 (Fuerte) el domingo por la noche”, informó el organismo.

¿La tormenta solar G3 es peligrosa?

La alerta se emitió porque las manchas solares produjeron eyecciones de masa coronal (CMEs). “Al menos cuatro de ellas se dirigen hacia la Tierra, con posibles llegadas a partir del martes hasta el jueves”, explicaron.

Cuando las eyecciones interactúan con el campo magnético terrestre se producen las auroras, que son visibles comúnmente hacia el hemisferio norte del planeta en latitudes altas. Pero esto no significa un riesgo para la vida en el planeta.

Sin embargo, una tormenta solar G3 puede producir auroras en latitudes más bajas. De acuerdo con CNN, en esta ocasión las auroras podrían ser visibles más al sur de lo habitual, alcanzando latitudes más bajas en Estados Unidos.

Esta tormenta geomagnética se extendió hasta el primero de agosto porque también se reportó una tormenta G2 en el mismo periodo. “Es probable que varios CMEs lleguen a la Tierra y provoquen un aumento de la actividad geomagnética”, concluye el NOAA.

Otras consecuencias que pueden tener las eyecciones de masa coronal, además de las auroras, son interferencias en las redes satelitales y las comunicaciones del planeta.