VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El telescopio espacial James Webb captó una nueva imagen de la Nebulosa Helix, también conocida como “Ojo de Dios”, mostrando la estructura del gas emanado por una estrella moribunda, a unos 650 años luz de la Tierra.

El telescopio espacial James Webb captó una nueva imagen de la Nebulosa Helix, Nebulosa de la Hélice o popularmente conocida como “Ojo de Dios”, por su forma similar a la de un enorme ojo en el espacio.

Se trata de una de las nebulosas planetarias más cercanas a la Tierra, a unos 650 años luz de distancia, y también es una de las más observadas por los telescopios. Pero ahora el James Webb obtuvo la observación infrarroja más nítida de una región de esta.

De acuerdo con un comunicado de la Agencia Espacial Europea (ESA), las nuevas observaciones de este poderoso telescopio muestran “una visión cercana del posible destino final de nuestro Sol y nuestro sistema planetario”.

“En la imagen de alta resolución de Webb, se aprecia con claridad la estructura del gas que desprende una estrella moribunda. La imagen revela cómo las estrellas reciclan su material y lo devuelven al cosmos, dando origen a futuras generaciones de estrellas y planetas”, señalan.

Los detalles del “Ojo de Dios”

Algunas de las imágenes más famosas de esta nebulosa corresponden al telescopio espacial Hubble y al VISTA, que se encuentra en Chile, postales con las que compararon las nuevas observaciones.

Ahora, el Webb pudo hacer zoom a los pilares que están en la circunferencia interna del “ojo”. Allí, “los vientos abrasadores de gas caliente de la estrella moribunda chocan contra las capas más frías de polvo y gas que se desprendieron en etapas anteriores de su vida, esculpiendo la notable estructura de la nebulosa”, explica la ESA.

Imagen del telescopio VISTA y la región que observó el James Webb

En el centro están los restos de una estrella muribunda que expulsó gas y material formando esta estructura. A su alrededor hay gas ionizado caliente e hidrógeno molecular más frío. Dentro de estas nubes de polvo, pueden formarse moléculas más complejas.

Según la agencia espacial, esta interacción de los gases es vital “ya que es la materia prima a partir de la cual podrían formarse nuevos planetas algún día en otros sistemas estelares”.