Tecnología
Jueves 18 julio de 2019 | Publicado a las 16:28
Sue Finley, la "computadora humana" de la NASA que a sus 82 a√Īos sigue mirando a las estrellas
Por Camilo Suazo
La información es de Agence France-Presse
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Cuando Sue Finley fue contratada por el Jet Propulsion Laboratory de la NASA cerca de Los √Āngeles en la d√©cada de 1950, ingres√≥ en un servicio 100% femenino.

“La mujer que estaba a la cabeza (…) pens√≥ que los hombres no la obedecer√≠an y, por lo tanto, solo contrat√≥ mujeres”, cuenta a la agencia AFP Finley, quien ahora tiene 82 a√Īos y es la empleada m√°s antigua de la agencia espacial estadounidense.

Su historia ilustra el recorrido de muchas mujeres de su √©poca. Su contribuci√≥n a los grandes programas espaciales de Estados Unidos, como el del resto de las entonces llamadas “calculadoras humanas”, ha permanecido en la sombra aunque es esencial: gracias a estas mujeres dotadas de grandes habilidades matem√°ticas, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin pudieron caminar en la Luna hace 50 a√Īos.

Sus c√°lculos permitieron construir los cohetes, dise√Īar los combustibles y desarrollar las antenas que conectan a los astronautas con la Tierra.

Robyn Beck | Agence France-Presse
Robyn Beck | Agence France-Presse

Finley siempre ha amado los n√ļmeros. En la secundaria sacaba las mejores calificaciones y gan√≥ una competencia para resolver ecuaciones de qu√≠mica mentalmente.

Su primera orientaci√≥n fue la arquitectura, frente a la que desisti√≥ por falta de cualidades art√≠sticas, relata. As√≠ que se present√≥ al puesto de secretaria en una compa√Ī√≠a aeroespacial. Pero escrib√≠a mal a m√°quina y no super√≥ la prueba de contrataci√≥n.

“Me preguntaron: ‘¬ŅTe gustan los n√ļmeros?’ Yo respond√≠: ‘Oh, prefiero por lejos los n√ļmeros a las letras"”, recuerda con una sonrisa. As√≠ comenz√≥ su carrera como una “computadora humana”.

El trabajo entonces consist√≠a en hacer c√°lculos a mano y en m√°quinas electromec√°nicas llamadas “Fridens”.

Después de conocer a su esposo, Peter Finley, tuvo la idea de postularse al Jet Propulsion Laboratory, fundado por la Universidad de Caltech y que hoy en día es el principal centro de exploración del sistema solar de la NASA.

All√≠ se encontr√≥ con un departamento lleno de las famosas mujeres “human computers”. Otra raz√≥n de la preferencia por las f√©minas all√≠, explica, es que “las mujeres son m√°s baratas. Y siempre ha sido as√≠”.

Una matem√°tica

Pese a ello, el trabajo daba prestigio y esas mujeres eran respetadas por los hombres, recuerda Sue. Pero un d√≠a decidi√≥ que quer√≠a criar a sus dos hijos, despu√©s de la muerte al nacer del primer reto√Īo de la pareja.

Dejó de trabajar entre 1963 y 1969 para quedarse con ellos, hasta que se dio cuenta de que ser ama de casa la estaba conduciendo a una depresión.

“Yo era completamente nula como ama de casa”, dice Sue. “El psic√≥logo me dijo que realmente ten√≠a que volver al trabajo”, indic√≥.

La decisi√≥n no fue trivial. “Cuando volv√≠ a trabajar como madre y esposa, fui realmente una pionera de la liberaci√≥n de la mujer”, complement√≥.

Al volver, el JPL había cambiado profundamente: las computadoras con procesadores habían reemplazado a las humanas. Así que para seguir siendo competitiva, Sue decidió aprender el lenguaje informático Fortran.

Robyn Beck | Agence France-Presse
Robyn Beck | Agence France-Presse

Una de sus haza√Īas m√°s grandes, seg√ļn cuenta Nathalia Holt en el libro “Rise of the Rocket Girls”, es haber conseguido una soluci√≥n para recuperar la sonda Galileo, que en octubre de 1989 sufri√≥ un grave desperfecto.

Una de las antenas de la sonda no se hab√≠a abierto al salir de la √≥rbita de la Tierra. Finley form√≥ parte del equipo que dise√Ī√≥ un programa para aumentar la capacidad de la red terrestre de antenas de la NASA para que pudieran escuchar las se√Īales d√©biles enviadas por las otras antenas de Galileo.

El programa funcionó, lo que permitió a Galileo enviar a la Tierra las espectaculares imágenes de un cometa desintegrándose, o descubrir una luna en órbita alrededor de un asteroide.

Su misión preferida, sin embargo, fue el programa Vega para el estudio de Venus, una colaboración en 1985 entre la Unión Soviética y otros países, incluido Francia.

La misi√≥n consist√≠a en lanzar globos sonda a la atm√≥sfera del planeta. El papel de Finley era mejorar la eficiencia y la precisi√≥n de las antenas para rastrear el avance de los globos. “Era mi misi√≥n favorita porque era un grupo peque√Īo de personas”, afirma.

M√°s tarde, esta especialista en radiocomunicaciones ayud√≥ a aterrizar los robots exploradores Spirit y Opportunity en Marte en 2004, y a que llegara la sonda Juno a J√ļpiter en 2016.

“Es como una b√ļsqueda del tesoro o un misterio: tratamos de resolver problemas”, dice simplemente sobre su trabajo.

En 2019, la octogenaria ingeniera ha superado ampliamente la edad de jubilarse, pero no tiene la intenci√≥n de hacerlo mientras la NASA la necesite. “No quiero parar, no me interesa nada m√°s”.

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