Tras 12 años de tramitación en el Congreso, en junio de 2025 se aprobó la nueva Ley de Adopción con 98 votos a favor, 19 en contra y 11 abstenciones. Publicada en agosto de ese año como Ley 21.760, estaba dispuesto que entraría en vigencia transcurridos tres meses desde que el reglamento y todas las actualizaciones reglamentarias se publicaran en el Diario Oficial.
No obstante, este lunes el Gobierno de José Antonio Kast ordenó retirar desde la Contraloría el decreto que permitía la implementación de la nueva norma. Así, la ley —con la que se esperaba poder duplicar la cantidad de adopciones anuales— queda en pausa, sin una fecha tentativa para su puesta en marcha. ¿Qué cambios introducía en el sistema de adopción en Chile?
¿Quiénes son adoptables ahora y con la nueva ley?
En Chile, el sistema prioriza la reunificación familiar. Esto quiere decir que, para que un niño o niña sea considerado como “adoptable”, tiene que pasar primero por un proceso de revinculación con sus familiares, algo que mantiene la nueva ley, pero con plazos ajustados.
Actualmente, un niño puede permanecer hasta ocho años en ese proceso. Es decir, toda una etapa fundamental de su desarrollo ya fue vivida, ya sea en una residencia o en una familia de acogida, pasando además por diversos procesos judiciales.
En ese sentido, la nueva ley de adopción establece un plazo máximo de 12 meses para evaluar si el proceso de revinculación funciona, donde finalmente el juez decidirá si el niño vuelve con su familia de origen, queda con una familia extensa o es dado en adopción. En caso de que se dé una situación de fracaso en la revinculación, una nueva etapa no podrá durar más de seis meses. Esto, con el fin de reducir la incertidumbre y el daño que causa la espera prolongada para los niños.
Una vez que el niño ya es declarado adoptable, comienza el proceso de buscar familias que cumplan con su perfil de necesidades. Lo anterior, ya que los niños y niñas que llegan al sistema de adopción a menudo tienen experiencias de adversidad temprana, implicando muchas veces necesidades especiales, ya sea en lo emocional y/o en lo físico. También hay casos donde estos deben ser adoptados en grupos de hermanos.
En ese sentido, la nueva ley contempla una mayor flexibilidad en torno a la priorización de quiénes pueden adoptar, atendiendo así a encontrar al candidato que mejor se ajuste a las necesidades particulares de cada niño. Esto, siempre y cuando se cumpla con la evaluación correspondiente.
Adopción en Chile: ¿Quiénes pueden hacerlo ahora y con la nueva ley?
Para poder adoptar a un niño, niña o adolescente en Chile, todos los candidatos deben pasar por una evaluación que acredite que se es idóneo física, mental, psicológica y moralmente, además de cumplir con ciertos requisitos específicos como ser mayores de 25 y menores de 60 años, así como tener una diferencia de 20 o más años con el adoptado.
Actualmente, los matrimonios tienen una primera prioridad para adoptar, por ejemplo, respecto de una persona soltera. Incluso los matrimonios extranjeros. Esto también incluye a personas del mismo sexo, ya que desde la entrada en vigencia del matrimonio igualitario en 2022, la adopción homoparental también está permitida.
En relación con lo anterior, la reforma integral al sistema de adopción establece que dicha regla sobre la prelación de matrimonios sobre otras figuras se elimina, para que pueda evaluarse caso a caso.
Es decir, la nueva ley establece que todos los tipos de familias que cumplan con las exigencias podrán adoptar en igualdad de condiciones. Incluso, se contempla que las familias de acogida puedan adoptar si cumplen con ciertos requisitos, como haber estado bajo su cuidado por un plazo ininterrumpido de, a lo menos, dieciocho meses.
Cabe aclarar que, en Chile, los postulantes no eligen a quién quieren adoptar. La asignación o propuesta de un niño o niña para una determinada familia es un proceso técnico, en el cual se cruzan tanto las características del niño y sus necesidades como las competencias o capacidades que tienen estas familias adoptivas.
Finalmente, la normativa también establece que el adoptado o adoptada podrá mantener contacto con su familia de origen si así lo desea. Por ejemplo, si tras conocer sus orígenes, este desea contactarlos, puede solicitar al tribunal de familia un encuentro o un régimen comunicacional.
En ese sentido, la exsubsecretaria de la Niñez, Verónica Silva, explicó el año pasado que esta ley “reconoce la importancia que tiene que los niños adoptados puedan conocer sus orígenes. Incluso reconoce la posibilidad de forma voluntaria de que los niños adoptados puedan tener vínculos y una relación post adoptiva con su familia de origen, cosa que es completamente nueva en el sistema. Hoy día en el país ocurren alrededor de 250 adopciones al año y nosotros pensamos que con este proceso esto podría casi duplicarse”.