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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El retiro de la declaración del pingüino de Humboldt como monumento natural de especie ha generado alerta en la comunidad científica, ya que este ave tiene un papel crucial en el ecosistema marino. Este pingüino actúa como regulador de poblaciones al alimentarse de peces pequeños, evitando desequilibrios en la cadena alimentaria. Además, es un bioindicador clave de la salud del ecosistema marino, pues su presencia indica un ambiente relativamente sano. Su posible extinción tendría efectos devastadores en la cadena alimentaria y la biodiversidad marina, así como en la conexión entre el mar y la tierra.

Especialista advierte que su eventual desaparición podría generar efectos en cascada en la biodiversidad marina, en un país que alberga cerca del 80% de su población mundial.

Entre los decretos medioambientales que fueron retirados recientemente desde Contraloría por el Gobierno, está la declaración del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) como monumento natural de especie, lo que ha instalado su rol y su figura en el centro del debate público. La preocupación no es menor: Chile concentra alrededor del 80% de la población mundial de esta especie, lo que posiciona al país como un actor clave en su conservación y en la estabilidad de los ecosistemas marinos asociados.

La medida ha encendido alertas en la comunidad científica, que advierte sobre las consecuencias que podría tener para los ecosistemas marinos, especialmente en zonas influenciadas por la corriente de Humboldt, uno de los sistemas más productivos del planeta.

Un regulador natural de poblaciones

Desde la evidencia científica, esta especie cumple una función estructural dentro del ecosistema. Así lo explica la académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dra. Sara M. Rodríguez, bióloga marina, quien detalla su rol en la cadena alimentaria: “Lo más importante es que tiene un rol ecológico en el ecosistema, principalmente como eslabón intermedio de las cadenas tróficas. El pingüino no es un depredador tope, sino que es un depredador intermedio que se alimenta de peces más pequeños como anchovetas, sardinas y otros pelágicos”.

pingüino de Humboldt
Dra. Sara M. Rodríguez

Esta posición lo convierte en un regulador natural de poblaciones. Al alimentarse de peces pequeños, contribuye a mantener su equilibrio, evitando sobrepoblaciones que podrían alterar la base del ecosistema. “Es un nodo dentro de la cadena, porque también es presa de depredadores mayores como lobos marinos, tiburones y orcas”, agrega la académica UCSC, destacando su rol en la transferencia de energía hacia niveles superiores.

Un bioindicador clave

Pero su relevancia va más allá de la alimentación. El pingüino de Humboldt es también un bioindicador clave de la salud del ecosistema marino. “Es un animal súper sensible a cambios en la temperatura, en la disponibilidad de alimento y en la contaminación. Cuando hay pingüinos en un lugar, quiere decir que el sistema está relativamente sano, no está tan dañado”, explica Rodríguez.

medioambiente en Chile
Dra. Sara M. Rodríguez

En esa línea, su presencia permite evaluar las condiciones ambientales. Si sus poblaciones son estables, indican una adecuada disponibilidad de alimento y buenas condiciones oceanográficas. Por el contrario, su disminución puede alertar sobre problemas como contaminación, cambios en la temperatura del mar o alteraciones en la productividad marina. “La presencia del pingüino está fuertemente ligada a las condiciones oceanográficas. Cualquier cambio en la temperatura o productividad afecta su alimentación y su éxito reproductivo”, añade.

Qué pasaría si se extinguiera el pingüino de Humboldt

Las consecuencias de una eventual disminución o desaparición serían profundas. “Habría un desequilibrio en la cadena alimentaria, con un aumento de peces pequeños y un sobreconsumo de plancton, lo que puede generar efectos en cascada en todo el ecosistema”, advierte la académica. A esto se suma el impacto en depredadores superiores que dependen de él como alimento, lo que podría afectar la biodiversidad marina en su conjunto.

Otro aspecto clave es su rol en la conexión entre el mar y la tierra. “El pingüino también aporta nutrientes al ecosistema costero a través del guano, lo que influye en la flora y fauna asociada a sus colonias. Si disminuye, se pierde esa conexión entre ambos sistemas”, explica Rodríguez.

Además, su protección tiene efectos amplios sobre otros organismos. Al tratarse de una especie que habita en islas, islotes y cuevas costeras, su conservación implica resguardar hábitats completos. “Cuando uno protege al pingüino de Humboldt, también protege indirectamente a otras especies, como aves marinas, peces e invertebrados. Es lo que se conoce como una especie paraguas”, señala.

pinguinos en Chile
Dra. Sara M. Rodríguez

En ese contexto, la académica enfatiza la urgencia de fortalecer su protección, especialmente considerando el peso que tiene Chile en su supervivencia global: “No se trata solo de una especie carismática. Es un bioindicador, un regulador ecológico y un actor clave en la red trófica. Hoy, que está en peligro de extinción, es fundamental conservarlo junto con sus hábitats”.

Así, el futuro del pingüino de Humboldt no solo define la supervivencia de una especie, sino también la estabilidad de uno de los ecosistemas marinos más importantes del planeta.