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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Jaime Silva, reconocido dramaturgo chileno, impactó con obras como "La Princesa Panchita" y "El evangelio según San Jaime". Esta última, reinterpretada por la cía. La Dramática Nacional, destaca en su visión campesina y su crítica a la sociedad y al poder político. La compañía, especializada en clásicos chilenos, mantiene viva la esencia de la obra original, confrontando la injusticia social y la represión, con música folclórica y un elenco numeroso. Aunque enfrenta limitaciones de espacio, logra transmitir emotividad y un mensaje contestatario, vigente tanto ayer como hoy.

Aunque no obtuvo grandes premios por sus obras teatrales, el dramaturgo Jaime Silva (1934–2010) sí fue reconocido masivamente por el impacto de, al menos, dos de las obras que escribió.

Por Leopoldo Pulgar Ibarra

La Princesa Panchita (1958), musicalizada por Luis Advis, con la que fundó el teatro musical infantil en el país, y El evangelio según San Jaime (1969), comedia satírica que removió el debate político y social al confrontar el poder político, la estructura de la sociedad chilena y la fe tradicional.

La versión actual de El evangelio según San Jaime de la cía. La Dramática Nacional equivale a una relectura contemporánea que conserva lo esencial de la propuesta original.

Muestra una visión campesina de Chile, asociada a referencias bíblicas y religiosas desde el Génesis a la Resurrección de Cristo. Allí, Dios es un patrón de fundo con el rebenque en la mano, Don Diablo y Doña Muerte esparcen el mal en la sociedad y Cristo, un inquilino pobre que lucha por la liberación.

Todo en clave de comedia satírica y el perfil escénico multidisciplinario del grupo teatral, con 22 intérpretes y 68 personajes en escena, junto a décimas, cueca chora, música en vivo, cantos, danza, teatro y proyecciones audiovisuales.

La cía. La Dramática Nacional, fundada en 2013 y especializada en revisitar textos clásicos chilenos, ha montado “Chañarcillo”, “La canción rota”, “Chiloé, cielos cubiertos”, “Fuerte Bulnes”, entre otros títulos.

Lo que permanece y lo que cambia

El evangelio según San Jaime nació provocador en 1969, cuando las luchas sociales y políticas de masas copaban el espacio público y la música folclórica chilena tenía una presencia masiva.

Regresa 57 años después a un Chile distinto, pero con una población que en su corazón y sensibilidad se advierte lo urbano-rural. A un país con similares luchas por la justicia social, contra las desigualdades e inequidades de hace más de medio siglo.

Es evidente que permanece la confrontación entre el pueblo y el poder económico y social de una minoría, mientras la represión social amenaza con seguir aumentando bajo el manto de mayor seguridad. Ahí está la fuerza y la vigencia de un clásico como El evangelio según San Jaime, de Jaime Silva: habla de una realidad que sigue resonando.

Por esto mismo, la versión de La Dramática Nacional conserva la capacidad original de interpelar a la sociedad de manera directa y convincente. Porque sólo ha cambiado la apariencia, la injusticia social de fondo que plantea la obra, desgraciadamente, permanece.

Realidades y evocaciones

Sobre el escenario, el público advertirá una particularidad muy fuerte y significativa: la presencia de la música folclórica chilena, en un tiempo en que los montajes nacionales recurren a la música pop y, a menudo, en inglés.

En este sentido, la presencia de la música nuestra no es sólo una referencia de época. Al ocupar por completo el escenario, recuerda una forma de entender el mundo que no ha desaparecido y que se debe recuperar dentro y fuera del teatro. Con nuevas miradas, por supuesto, como ha sido a través de la historia.

La escenografía que utiliza la obra va en esta misma dirección. Una caja que al girar va mostrando espacios y ambientes diferentes que subrayan los momentos del relato y los tintes propios de cada acción y movimiento escénico.

Algo similar evoca el vestuario. El diseño crea un paisaje común para el conjunto, pero también se preocupa de los detalles y de configurar caracterizaciones con sentido para cada personaje. Da cuenta del mundo campesino, ayuda a construir figuras humanas que transitan por la comedia y define el carácter popular de la obra.

Colectivo y singular

Sin embargo, lo más valioso de esta propuesta de la cía. La Dramática Nacional es la capacidad del elenco de transmitir algo que resulta difícil de conseguir: una emotividad verdadera mediante el trabajo artístico colectivo.

Aunque hay personajes y voces destacadas y singulares, aquí predomina una voz popular, masiva, contestataria y llena de ternura y humor. Este perfil no se pierde, aunque el alto número de actores, actrices y músicos en escena genera cierta irregularidad en el desempeño actoral en algunas escenas.

A esto se agrega el límite que pone un escenario que se hace chico para el numeroso elenco y la utilería que se utiliza. Esta compañía requiere un mayor espacio que no sólo acoja los movimientos amplificados de un elenco numeroso.

También para que puedan crecer y desarrollarse sin trabas sus propuestas de gran dimensión, sean superproducciones sobre dramas históricos o comedia. Más aún en un montaje construido sobre lo colectivo y que opera con muchos cuerpos moviéndose al mismo tiempo.

No obstante, la voz coral no se debilita en su intensidad y el sentido contestario brilla con potencia interpelando a la sociedad, junto con mantener la voluntad de construir un cuerpo común.

Así, El evangelio según San Jaime (según La Dramática Nacional, agrega la compañía) vuelve con toda su fuerza evocativa que el paso del tiempo nunca podrá borrar. Y restaura lo esencial: la confrontación del pueblo con el poder económico y social, la valoración de la música folclórica y la convicción de que la lucha contra toda forma de “maldades” son irrenunciables. Ayer y hoy.

El Evangelio según San Jaime, foto de Sumiko Muray Prado

El Evangelio según San Jaime

(según La Dramática Nacional)

Dramaturgia: Jaime Silva
Adaptación: Nelda Muray

Dirección artística: Nelda Muray, Carola Rebolledo, Carolina Araya
Elenco: La Dramática Nacional (Hernán Vallejo, Braulio Martínez, Roberto Vallejos, Carola Rebolledo, Leonardo De Luca, Nelda Muray, Carolina Araya, César Ramírez, Alejandra Pérez, Francisco Cuevas, Nicolás Camus, Karen Wilson, Camilo Leiva, Laura Hernández, Bruno Chelsi, Alexandra Cavieres, Javier Carrasco, Pablo Garcés, Cristián Hidalgo, Pedro Orellana, Pablo San Martín)

Teatro Sidarte
Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Barrio Bellavista.
Jueves a sábado, 19.30 horas.
Entrada general Sistema Paga lo que Puedas: $ 4.000, $ 6.000 y $ 8.000; miércoles popular, 12 agosto, $ 4.000.
Ticketplus
105 minutos.
+ 12 años.
Hasta el 15 agosto 2026