“Quién le dará de comer a las palomas o la obscena timidez de tu regazo”, se titula el nuevo montaje original escrito y dirigido por Fabiola Ariadna Ruiz. Se presentará, desde agosto, en Ovalle y Valparaíso, antes de llegar al Centro de Extensión del Instituto Nacional (CEINA) en Santiago.

Por Rodrigo Peralta G.

Licenciado en Educación, actor, profesor, escritor y poeta chileno.
Director y editor de Ediciones Filacteria.

Este año, la dramaturga, directora y docente Fabiola Ariadna Ruiz cumple 16 años de trayectoria. Periodo en que su trabajo y creaciones la posicionaron como una creadora destacada de su generación, gracias a reconocidas obras como “Transhumantes”, “El abismo de los pájaros” y “Réquiem”, las que obtuvieron muy buenas críticas y recepción del público.

Además, La Malinche Teatro celebrará sus 12 años de existencia con el estreno en agosto de: “Quién le dará de comer a las palomas o la obscena timidez de tu regazo”. Será el quinto montaje original que ella lleva a los escenarios junto a su compañía La Malinche Teatro.

La compañía La Malinche Teatro está ensayando la obra en una de las salas del Centro de Extensión del Instituto Nacional (CEINA).

María Angélica Luzzi
La Malinche Teatro

Efecto de la Madre

Fabiola Ariadna Ruiz conversa sobre este nuevo proyecto, su proceso creativo y pronto estreno a nivel nacional.

Para iniciar esta entrevista, cuéntanos de este nuevo proyecto que estás preparando en términos dramatúrgicos.

R: La motivación que me llevó a escribir esta obra se produce, en un inicio, a propósito de la revelación de un fragmento de mi memoria familiar. Esta historia fue el punto de partida. Me puse a hurgar en ciertos recovecos, episodios familiares de los cuales no se hablaba; luego decidí convertir esta historia íntima en una ficción que traspasara los límites de la realidad parental.

Esto responde al acto de tomar el linaje y trasponerlo de tal forma que se vuelve reflejo de una historia común, colectiva. Me refiero a que, en la observación de la historia de nuestros predecesores, nuestras madres, padres y abuelas/os, existe la oportunidad de encontrar un fractal que hace espejo en nuestra historia país.

La dramaturgia de la obra centra su motivación en el “Efecto de la Madre”. Va directo a abrir una pregunta sobre nuestro origen, en específico, al factor político de la constitución de la Madre, su alcance y la repercusión de sus acciones en su descendencia.

El conflicto con la madre es universal, algo que nos cruza en distintas proporciones. Se vuelve necesario cuestionar el rol materno desde la concepción de la maternidad como constructo social asociado a la mujer, que en la tradición cultural en Chile es bastante “Mariana”. Es decir, está muy arraigada a la concepción católica de la virgen María.

Desde hace pocos años que asistimos a la revisión global de esa noción, a la puesta en crisis de esa perspectiva de la maternidad y, también, a la apertura del concepto de la maternidad en su esfera política, lo que a mi parecer es muy necesario.

La dramaturgia de Quién le dará de comer a las palomas o la obscena timidez de tu regazo, se incrusta en el núcleo de un conflicto familiar que atraviesa a cuatro personajes: una madre que padece un incipiente alzheimer, su joven cuidadora y su dos hijos; una hermana y hermano que se han alejado por mucho tiempo e irreversiblemente deben reencontrarse; el motor de la trama busca provocar un cruce de imaginarios públicos y privados de la posmemoria de Chile, que va desde los últimos años de la dictadura, y que se dispara hacia el futuro, desde la premisa que la historia se repite, que es cíclica.

El núcleo familiar, sea cual sea su constitución, es al mismo tiempo el ecosistema más básico y un acceso privilegiado a los grandes paisajes universales, una máquina de afectos y de conflictos. Es la hora de pasar la cuenta y la dramaturgia es el móvil para exponer que somos parte de un entretejido sensible y complejo, ajustado a nuestra memoria, es decir a la permanente rearticulación del pasado en el presente.

Escudriñar en la memoria personal permite ir desmitificando la historia oficial, ya sea en el campo de lo íntimo o de lo público, dando paso a nuevas versiones e instalar nuestra propia versión de lo acontecido. Esta versión paralela da paso a la liberación o aparición de lo que está oculto, reprimido, silenciado, o se ha vuelto secreto. Nos da la posibilidad de hacer aparecer aquello que ha desaparecido por fuerza del desconocimiento o la omisión de los hechos. Da la oportunidad de hacer hablar a una madre que ha desaparecido o se ha extraviado en el olvido; permite sentir a una abuela que no alcanzamos a conocer, a un hijo que se ha perdido o dar sentido a aquello que no comprendemos o nos fue vetado.

Los temas centrales de esta obra son el amor, el odio y el perdón, en el marco de un futuro que está condicionado por el pasado. El protagonismo se reparte entre los cuatro personajes, dado que todos se encuentran solos en algún aspecto, porque hay un malestar, un dolor que no se pasa hasta que enfrenten sus problemas, sus pendientes.

Por otro lado, la obra propone la reflexión sobre los tantos roles que jugamos en la vida que decidimos vivir, puesto que lo íntimo y lo doméstico siempre está condicionado por lo político y social como una cobertura, una envoltura que se filtra por todos lados. El afuera, como factor condicionante no permite que te puedas esconder en una burbuja. Debes ser una pieza en juego.

En este sentido, hay relación con la memoria del Estallido Social, que fue un suceso a tan gran escala que irrumpió en todos los hogares de Chile. Su importancia, no solo se vincula con que fue un suceso que cambió nuestro escenario cotidiano en 360°, sino que fue un movimiento telúrico social que elevó al protagonismo total a las nuevas generaciones.

Soledad Cruz
La Malinche Teatro

Con respecto a la obra, la fuerza de la juventud, su pensamiento y sentir como eco de una sociedad reprimida y adormecida, es el cuerpo que debe padecer el castigo. El “sino” del castigo por desobedecer, es la sombra de la violencia en la que hemos convivido hace tantas décadas, violencias a distintas escalas. La sociedad chilena es punitiva y va a costar sacar del canon a los viejos estandartes.

En síntesis, Quién le dará de comer a las palomas o la obscena timidez de tu regazo es un drama con dosis de humor negro que propone un viaje imaginario hacia lo «ominoso». Es decir, lo oculto que emerge volviendo lo familiar, lo que conocemos, en algo extraño. Es la escena de la perturbación del amor y la posibilidad de encontrar un camino de vuelta hacia lo amoroso, hacia el arrullo para dejar la planicie de la desolación. Sin embargo, el camino de vuelta requiere de la revelación y el perdón, lo que no siempre es posible. Hay una pregunta abierta en la obra que el espectador va a tener que responder.

¿Podemos decir que tu dramaturgia está estrechamente vinculada a las dramaturgias de la memoria?

R: Esta obra está vinculada estrechamente con esas historias familiares que son secretas o se omiten, que portamos, nos rozan, nos tocan o que hemos oído y que contienen una inmensa emocionalidad que recorrer, un paisaje estético y político, que también revela una práctica social en la que es necesario profundizar, para poder comprender de dónde venimos y hacia dónde vamos. La reproducción, transfiguración y el impacto consciente o inconsciente de estas historias se manifiestan en una esfera corporal, psíquica y afectiva de las experiencias, más si estas son traumáticas.

La memoria es un cuerpo en movimiento, es la activación del pasado en el presente, un acto de suspensión en el tiempo que tiene repercusiones en las personas en varios niveles. La memoria tiene que ver con la conciencia de lo humano atravesando la historia. Nos hace patente las secuelas y cicatrices, así como tiene la capacidad de animar lo que ha desaparecido, lo que hemos omitido, ocultado, traspasando los lindes tradicionales de una perspectiva convencional histórica. Es un acto de reescritura de un pasado que se activa, al que se le da voz y se corporiza en el presente con miras a un futuro.

En el estudio que he realizado sobre este tema, he descubierto que lo que escribo tiene relación con el término “posmemoria”. Este concepto, a grandes rasgos, describe la relación que se establece con el trauma personal y/o cultural de aquellos que vivieron experiencias traumáticas tanto a nivel individual como colectivo. Es la memoria de las generaciones siguientes de quienes han sobrevivido.

La conexión de la posmemoria con el pasado no se encuentra mediada únicamente por el recuerdo sino por la imaginación, la proyección y la creación. Ese es el caso de “Réquiem”, donde investigué sobre los hijos de la dictadura, en especial de los otros hijos, los descendientes de los torturadores; “El abismo de los pájaros” se involucra con la memoria del pueblo Kawésqar para intentar dar voz al testimonio de una de las últimas mujeres de esa etnia, a la vez que instalaba el conflicto político – cultural del Estado de Chile con los pueblos originarios que ha durado cientos de años y que ha sido brutal.

En este sentido, las memorias son plurales y crean espacios para la generación de nuevas historias o reescrituras de abordaje de lo sucedido o percibido, con el poder de desafiar las versiones hegemónicas y oficiales del pasado. Desde aquí sí podría afirmar que la dramaturgia que he escrito se vincula con las dramaturgias de la memoria.

Ante el nuevo escenario histórico y político que vive Chile, ¿cuál crees tú que es el rol de la dramaturgia en estos momentos?

R: Creo primero en el acto de escribir, en la importancia de no abandonar la necesidad que te moviliza a hacerlo, ese instinto voraz cuando algo se te incrusta en la cabeza y te invade por completo. A esa pulsión hay que darle espacio, el mayor espacio posible para poder desarrollarla. Eso es lo primero, aunque cueste.

A veces sucede que lo que escribes logra dar en el centro, calar profundo en quien lee o en el espectador. Otras veces no, pero eso no quiere decir nada. Debes continuar soltando la mano.

En lo personal desconfío de las funciones canonizadas del arte. El escribir transforma, primero, a quien escribe. Desde este punto de vista, pienso que mientras más personas escriban y realicen el ejercicio, no solo intelectual sino emotivo de escribir dramaturgia, a través, de un proceso inmersivo, que requiere: imaginación, proyección, reflexión, observación, lectura y estudio, para lograr encontrar los elementos, las voces de su obra, para dar forma y fondo a ese paisaje humano; ya es un tremendo aporte, una acción que va a nutrir el perímetro donde vives y te mueves.

Víctor Montero
La Malinche Teatro

La dramaturgia nos ofrece una inmensa posibilidad ya que a través del teatro podemos rehacer, componer nuevas versiones, deshacer los nudos, reencontrarnos; ya lo dije, levantar otras miradas, derrocar las hegemónicas y dar a luz, hacer visibles historias, crónicas humanas, culturales, sociales que están invisibilizadas y que son, en su particularidad, una fracción de la humanidad. La dramaturgia tiene un componente tan humano, porque en su proceso de concreción a la puesta en escena, está mediado por el cuerpo de otros y otras, inicialmente es voz, sonido, luego es cuerpo, materia. Sinceramente mientras escribo, así como río, también lloro. El trabajo es conectar con tus propias obsesiones y hacerlas tangibles para poder organizarlas.

Ya lo dijo Juan Radrigán, la palabra honestamente dicha es bella, aunque salga de desgarraduras. La dramaturgia como literatura es un cuerpo vivo fascinante y complejo. Y el factor biográfico siempre nos circunda, es tan potente no solo por su carácter testimonial, político, psíquico y emocional, sino también, por donde están circunscritas esas biografías. Siempre animo a los estudiantes a que comprendan que la gran historia, primero, está en ellos y ellas, en lo que observan a diario, en su propio linaje, en su genealogía, en cómo han aprendido a cuestionar el mundo que les rodea. Finalmente, el papel o el rol de la dramaturgia es permanecer, insistir en volverse presencia sin idealizaciones, sin dar concesiones, sino arriesgarse para entrar en la subversión del orden de lo conocido o instaurado en los varios estratos en que hemos comprometido la existencia; en imaginarios y discursos que nos identifiquen con lo real, con lo que nos pulsa, con lo que verdaderamente somos, en cuanto memoria, belleza, dolor, contradicción, crueldad y esperanza.

Pienso en la nueva novela de Juan Luis Martínez, en especial el fragmento de La desaparición de una familia. Imagino que estamos constantemente en riesgo de “desaparecer” por la intensidad del cotidiano, la brutalidad o la incertidumbre que nos somete de tal forma, que olvidamos lo sustancial, lo fundacional, la raíz que nos mantiene de pie, en el eje de la creación. Creo que, verdaderamente, sin darnos cuenta, podríamos llegar a desfallecer y extraviarnos entre la habitación y la cocina, en los mismos espacios comunes de nuestro cotidiano sino estamos atentas y sensibles. La dramaturgia es el ejercicio de mirar por el ojo de una cerradura. Este acto te exige estar muy presente puesto que te obliga a observar el “evento” sea este colectivo o personal para concederle un nuevo significado. Es decir, otorga la posibilidad de resignificar aquello en función de una posible sanación del trauma, una nueva simbolización que permita la emocionalidad y la posible reparación.

Ya iniciaron los ensayos de “Quién le dará de comer a las palomas o la obscena timidez de tu regazo. Cuéntanos si tienen fecha de estreno y háblanos de tu equipo de trabajo.

Iniciamos en mayo de este año la residencia de creación en el espacio CEINA, el Centro de Extensión del Instituto Nacional en Santiago. Realmente estamos contentos y agradecidos con Felipe Coddou, su director y todo su equipo pues nos ha acogido de forma amable y entusiasta con el trabajo que estamos realizando.

Como proceso, es un desafío dado que parte del elenco son dos actrices y un actor que por primera vez estoy dirigiendo. Decidí convocarles pues tenía ganas de salir de mi lugar de confort y trabajar con artistas que aprecio por su quehacer y trayectoria en teatro, televisión o cine. Es el caso de Verónica Medel, Víctor Montero y Soledad Cruz; agradezco la confianza, y que hayan querido sumarse a ser parte de este nuevo montaje junto a La Malinche Teatro, con todo lo que ello implica. La verdad es que la estamos pasando muy bien y se ha generado una complicidad y retroalimentación muy gratificante.

Verónica Medel
La Malinche Teatro

Sin duda también, es valioso continuar construyendo una familia teatral con quienes ya venimos siendo compañía hace varios años. Para mí son geniales, un tremendo apoyo y lo mejor es que me tienen paciencia, porque nos conocemos, hay cariño, respeto mutuo y muchísima confianza para poder seguir creando, buscando metodologías y también extraviarnos en el proceso.

Esta nueva creación no sería posible sin este engranaje artístico y fraternal que son: María Angélica Luzzi, actriz que ha sido parte de mis dos últimas obras, y el equipo de diseñadores y técnicos de escena compuesto por Jorge Espinoza, Daniel Fuentes, y Francisco Cancino. También son parte de esta nueva creación Álvaro Ruiz, Aquiles Molina y Rodrigo Pescao Neira porque admiro su calidad profesional y hace tiempo que esperábamos trabajar juntos.

Esta creación se adjudicó el fondo de Artes Escénicas de Trayectoria, 2021 del Ministerio de las Artes, la Cultura y el Patrimonio, y en una primera instancia tenía que haberlo estrenado a fines del año pasado. Sin embargo, producto de una serie de contingencias, prorrogamos el proyecto de obra para realizarlo durante este primer semestre, para finalmente estrenar y tener funciones en el mes de agosto.

Dentro de ese mes, tendremos funciones en el Teatro Municipal de Ovalle (5 de agosto), en el Teatro del Parque Cultural de Valparaíso (12 y 13 de agosto y en el Teatro del CEINA en Santiago del 18 al 21 de agosto. En los tres teatros vamos a realizar algunos días dos funciones el mismo día, con el fin de dar por la mañana funciones exclusivamente para estudiantes.

Para terminar, ¿nos puedes regalar un breve texto de la obra?

Extracto de escena obra Quién le dará de comer a las palomas o la obscena timidez de tu regazo:

Angustia: Clara, tu hija es una adulta, no una niña, no necesita canciones de cuna.
Clara: ¡Te estoy hablando de otra cosa!
Angustia: ¡Tampoco se va a perder por las calles de la ciudad!
Clara: Si alguna vez decides tener hijos, piénsalo.
Angustia: Por ahora no podría.
Clara: Son un sacrificio, y una paciente tarea con el infinito.
Angustia: Soy muy joven, ni siquiera se me pasa por la cabeza. algún día, podría ser, no todas tenemos que ser madres. No es una obligación.
Clara: La vida te fuerza a hacer cosas que no siempre quieres. Mírame, cuando me aburrí del perro de mi marido, tuve que separar a mis hijos de su padre, después cuando me vi sola con mis hijos, tuve que dejarlos con su abuela, no podía llevarlos conmigo. Ni a Esperanza ni a su hermano. Tuve que elegir, y elegí por mí.
Angustia: Hace cuánto tiempo no se encuentran.
Clara: Perdí la cuenta… A veces creo verlo parado enfrente. Seguramente lo confundo, pero cómo podría confundirlo si ya no le conozco. Aun así, yo me escondo tras las persianas y lo vigilo cuando se aparece.

Esta nueva creación de la directora se sumerge en las relaciones familiares, en sus secretos y en cómo la historia ha influido en sus dinámicas y la memoria del país. Esto a través de una ficción que ocurre en el Chile del año 2045, pero con conflictos que son muy reconocibles en nuestra sociedad del presente.

La obra presentará dos funciones en el Teatro Municipal de Ovalle el próximo 5 de agosto y dos en el Teatro Parque Cultura de Valparaíso, el 12 y 13 de agosto. La temporada finalizará en el teatro del Centro Cultural del Instituto Nacional de Santiago, desde el 17 al 21 del del mismo mes.

Ficha Artística

Dramaturgia y dirección: Fabiola Ariadna Ruiz
Elenco: Soledad Cruz, María Angélica Luzzi, Verónica Medel, Víctor Montero
Escenografía e Iluminación: Jorge Espinoza
Realización de Escenografía: Taller El Litre
Vestuario: Mayra Olivares
Música: Rodrigo Pescao Neira
Realización Audiovisual: Bastián González
Técnico Montaje: Francisco Cancino
Producción y Técnico Sonido: Daniel Guerra
Asistencia de Producción: Aquiles Molina
Comunicaciones y Fotografía: Álvaro Ruiz Mardones
Diseño Gráfico: Daniel Fuentes
Producción: Camino a Escena – La Malinche Teatro
Contacto: Lamalincheproducciones@gmail.com /IG: @lamalincheteatro.chile
Proyecto Financiado por el Fondo de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas 2021.

Fabiola Ariadna Ruiz

Titulada de la Universidad ARCIS y Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universitat de Barcelona, viene precedida por montajes como “Fragmentos de Exposición” (2005), “Amaranta” (2006), “Poética del Purgatorio” (2008) y “Corral Ajeno” (2010-2012).

Docente de la cátedra de actuación teatral de la Escuela de Teatro de la Universidad de Playa Ancha. Su formación en escritura dramática la obtuvo en talleres y cursos junto a dramaturgos nacionales e internacionales como Juan Radrigán, Coca Duarte, Gabriel Calderón, Marco Antonio de la Parra y Luis Barrales, entre otros. Además, participó de diversos seminarios con compañías como Teatro del Silencio (Chile), Theatre du Soleil (Francia), Teatro Yuyachkani (Perú).

Durante su trayectoria, ha sido reconocida con la Beca de Creación Literaria del Fondo del Libro en Dramaturgia para la escritura de sus obras “Poética del Purgatorio” (2008) y “El Abismo de los Pájaros” (2013); además, con esta última obra, obtiene el premio por el Mejor Montaje en el Festival Nacional de Teatro FENTIC 2015.