Sociedad
La extra√Īa enfermedad que te convierte en un zombi
Publicado por: Carolina Lillo Goffreri
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Las personas que sufren del síndrome de Cotard piensan que están muertos, no sienten emociones, creen que se están pudriendo por dentro y algunas quieren pasar su tiempo en el cementerio e incluso en la morgue. En BioBioChile te contamos de qué se trata.

Una ma√Īana del a√Īo 2013, Esm√© Weijun Wang despert√≥ a su marido antes de que hubiera amanecido para darle una noticia que reci√©n procesaba: hab√≠a muerto un mes atr√°s en un viaje en avi√≥n. Desde hace ya un tiempo, Wang no sent√≠a deseo de comer y no quer√≠a hablar ni trabajar: ‚ÄúComenc√© a creer que estaba en la perdici√≥n o en alg√ļn tipo de infierno‚ÄĚ, asegur√≥ en una entrevista en el Washington Post.

Esme Wang | Blog

Esme Wang | Blog

‚ÄúEstaba condenada en un mundo que no era m√≠o, en un cuerpo que no era m√≠o. Condenada a estar con criaturas y personas que imitaban el hermoso mundo que alguna vez conoc√≠, pero no produc√≠an ninguna emoci√≥n en m√≠‚ÄĚ, cuenta Wang en un ensayo que escribi√≥ y que se titula Perdition Days, donde relata su experiencia, incluyendo los tratamientos a los que se someti√≥ y de c√≥mo fue recuper√°ndose de a poco, as√≠ tambi√©n los pensamientos que la aquejaban.

Wang sufría de un tipo de psicosis llamado síndrome de Cotard descrito por primera vez en 1882 por el doctor francés Jules Cotard, quien lo definió como un delirio de negación, donde las personas que lo experimentan creen que han fallecido o que alguna parte del cuerpo les dejó de funcionar. El primer caso registrado por el neurólogo francés, se trata de una mujer a quien la apodaron Madamoiselle X que sostenía que no tenía cerebro, nervios, pecho, intestinos y estómago, que era sólo piel y huesos de un cuerpo en descomposición. Además no sentía necesidad de alimentarse, lo cual finalmente la llevó a morir por inanición (y esta vez de veritas).

Jules Cotard

Jules Cotard

Algo huele mal

En el a√Īo 2008 la familia de la se√Īora L, una mujer filipino-estadounidense de 53 a√Īos, llam√≥ al 911 despu√©s de que √©sta se quejara que ol√≠a a carne podrida y que estaba muerta, adem√°s deseaba que la llevaran a la morgue para poder estar con otros cad√°veres. La mujer se sent√≠a somnolienta, pasaba mucho tiempo en cama, ten√≠a poca energ√≠a y estaba sin hambre, adem√°s hab√≠a perdido el inter√©s por ba√Īarse y arreglarse, caso publicado en la Biblioteca de Medicina Nacional de Estados Unidos.

El deseo de estar entre los muertos parece ser un denominador com√ļn en las personas que se ven aquejadas por esta condici√≥n. As√≠ lo confirma Haley Smith, una adolescente de 17 a√Īos que pas√≥ tres de ellos creyendo que hab√≠a dejado de vivir. ‚ÄúFantaseaba con hacer picnics en las tumbas y pasaba largas horas mirando pel√≠culas de horror porque ver a zombis me hac√≠a sentir relajada, como si estuviera en familia‚ÄĚ, cont√≥ en una entrevista con el sitio brit√°nico Daily Mail el a√Īo pasado.

En su camino para recuperarse, Smith asegur√≥ que una de las cosas que la ayudaron a sentirse mejor fue ver muchas cintas de Disney: ‚ÄúLa Sirenita, Aladdin, La Bella Durmiente, Bambi. Las vi todas. Le preguntaba a mi pololo Jeremy: ¬ŅC√≥mo puedo estar muerta cuando Disney me hace sentir as√≠ de bien?‚ÄĚ.

ABC News public√≥ en el a√Īo 2013 el caso de un hombre identificado como Graham quien luego de intentar suicidarse ba√Ī√°ndose con un electrodom√©stico, despert√≥ con la sensaci√≥n de que su cerebro estaba muerto, ya que se le hab√≠a fre√≠do. ‚ÄúPerd√≠ mi sentidos del olfato y del gusto. No necesitaba comer, hablar o hacer nada. Termin√© pasando el tiempo en el cementerio porque era lo m√°s cercano que pod√≠a estar de la muerte‚ÄĚ, explic√≥ al sitio Newscientist.

Lo incre√≠ble de este caso viene aqu√≠: a Graham se le realiz√≥ una serie de esc√°neres PET y al respecto el doctor Steven Laureys, de la Universidad de Li√®ge en B√©lgica, cont√≥ a Newscientist que ha revisado esc√°neres por m√°s de 15 a√Īos y nunca hab√≠a visto a alguien con un resultado tan anormal caminando en dos pies: ‚ÄúLa funci√≥n cerebral de Graham se parece al de una persona bajo los efectos de la anestesia o dormida. Ver este patr√≥n en alguien que est√° despierto es √ļnico en mi conocimiento‚ÄĚ. En resumen, su cerebro estaba intacto, pero se asemejaba al de una persona en coma.

El psiquiatra Jes√ļs Ram√≠rez-Berm√ļdez del Instituto Nacional de Neurolog√≠a y Neurocirug√≠a de M√©xico, experto en el s√≠ndrome Cotard, establece en un paper publicado en la revista Journal of Neuropsychiatry, que esta enfermedad puede ser desencadenada por un problema psiqui√°trico o neurol√≥gico. Y adem√°s explica que en algunos de los casos los pacientes con este delirio piensan que est√°n muertos, mientras que un porcentaje menor, paradojalmente, cree que es inmortal.

Otro dato importante que destaca el paper es la escaza informaci√≥n que existe sobre esta extra√Īa enfermedad. Hay una carencia de instrumentos cl√≠nicos y criterios de diagn√≥stico para medirlo. Una de las conclusiones m√°s potentes del paper es que la depresi√≥n psic√≥tica y la melancol√≠a ansiosa tienen una presencia importante en muchos de los pacientes con este delirio, a pesar de que la depresi√≥n no es necesaria ni suficiente para explicarlo, pero establece un piso para la aparici√≥n de √©ste.

Una enfermedad bastante bizarra y espeluznante: sentir que no hay conexión con tu propio cuerpo, perder la capacidad de experimentar emociones, pensar que te estás pudriendo por dentro y creerse atrapado en el purgatorio. El terror de los verdaderos zombis.

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