Vida
8 cosas que amenazan la felicidad conyugal
Publicado por: Denisse Charpentier
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Hacer que un matrimonio o romance de larga data se mantenga unido y feliz, no es una tarea fácil. La mayoría de los conflictos se relacionan con problemas de comunicación, pero éstos casi siempre tienen otro detonante.

As√≠ lo afirma el psic√≥logo cl√≠nico estadounidense Kelly M. Flanagan, quien indica que “me siento mal por la comunicaci√≥n matrimonial, porque todo el mundo despotrica contra ella, cuando lo cierto es que en el escenario del matrimonio, s√≥lo est√° reaccionando ante alguno de los agitadores que empez√≥ la pelea”.

A continuaci√≥n te mostramos cu√°les son esos 7 “agitadores” que amenazan la felicidad conyugal, seg√ļn una columna del especialista publicada en el diario electr√≥nico Huffington Post.

1. Te casaste con alguien sólo porque te gusta cómo es ahora o por cómo quieres que sea

“La gente cambia. Tenlo en cuenta. No te cases con alguien por qui√©n es, o por quien t√ļ quieres que sea. C√°sate con alguien por la persona en que se va a convertir. Y luego p√°sate la vida acompa√Ī√°ndole en su desarrollo, al tiempo que √©l te acompa√Īa en el tuyo”, dice el experto.

2. Te emparejaste o casaste sólo para no quedarte solo

Flanagan se√Īala que “Estar vivo significa estar solo. Es parte de la condici√≥n humana. El matrimonio no cambia la condici√≥n humana. No puede evitar por completo la soledad. Y cuando nos sentimos solos, culpamos a nuestra pareja por hacer algo mal, o buscamos compa√Ī√≠a en otra parte. El matrimonio debe ser un lugar en el que dos humanos comparten la experiencia de la soledad y, al compartirla, crean momentos en los que esa soledad se disipa. Durante alg√ļn instante”.

3. Te averg√ľenzas de tu pareja

“S√≠, todos la llevamos. Nos pasamos la mayor parte de nuestra adolescencia y juventud intentando fingir que nuestra verg√ľenza no existe. Por eso, cuando la persona que amamos la provoca en nosotros, le culpamos por crearla. Y exigimos que lo arregle. No obstante, lo cierto es que ellos no la crearon y ellos no pueden arreglar la situaci√≥n. A veces, la mejor terapia matrimonial es la terapia individual en la que trabajamos para curar nuestra propia verg√ľenza y para no transferirla a nuestros seres queridos”, se√Īala el experto.

4. Te gana el ego

El profesional dice que “todos lo tenemos” y es bueno porque “nos mantuvo a salvo de las flechas y las lanzas emocionales” durante la ni√Īez y adolescencia.

“Pero, ahora que hemos crecido y nos hemos casado, el ego es un muro que separa. Es el momento de derribarlo. Basta con mostrarse abiertos en vez de a la defensiva, perdonar en vez de vengarse, pedir disculpas en vez de culparse, exhibir vulnerabilidad en vez de fuerza y delicadeza en vez de poder”, se√Īala.

5. No comprender que la vida es un caos

“Por tanto, el matrimonio es un caos tambi√©n. Y cuando las cosas dejan de funcionar a la perfecci√≥n, empezamos a culpar a nuestra pareja por los problemas. A√Īadimos un caos innecesario al desastre de por s√≠ inevitable que es la vida y el amor. Tenemos que dejar de se√Īalar con el dedo y empezar a entrelazarlos. Entonces, seremos capaces de caminar y superar el caos de la vida juntos. Libres de culpa y de verg√ľenza”, manifiesta.

6. No cultivar la empatía

Flanagan asegura que “Por su naturaleza, la empat√≠a no puede ocurrir simult√°neamente entre dos personas”.

“Siempre hay uno de la pareja que tiene que ir primero, y sin garant√≠as de que sea rec√≠proco. Se corre un riesgo. Es un sacrificio. Por tanto, la mayor√≠a esperamos a que nuestra pareja d√© el primer paso. El tira y afloja de la empat√≠a puede llevarnos toda la vida. Adem√°s, cuando un miembro finalmente se tira a la piscina, puede darse un ‘guatazo’. Lo cierto es que las personas que amamos tienen fallos y nunca ser√°n el espejo perfecto que nos gustar√≠a. Pero, ¬Ņpodemos quererlos pese a todo y dar nosotros mismos el primer paso hacia la empat√≠a?”, indic√≥.

7. No darle a tu pareja la misma importancia que le das a tus hijos

“Nuestros hijos nunca deber√≠an ser m√°s importantes que nuestro matrimonio, pero tampoco menos. Si son m√°s importantes, esos diablillos lo notar√°n y lo utilizar√°n para crear divisiones y pol√©mica. Si son menos importantes, har√°n todo lo posible por que se les d√© prioridad. La familia consiste en un trabajo continuo y constante para encontrar el equilibro”, se√Īala el terapeuta.

8. Ya no sabemos cómo mantener el interés en una cosa o en una persona

“Vivimos en un mundo que atrae nuestra atenci√≥n de millones de formas diferentes. La pr√°ctica de la meditaci√≥n -atender a una cosa, volver luego nuestra atenci√≥n hacia ella cuando nos distraemos, y repetirlo una y otra vez- es un arte esencial. Cuando nos vemos obligados a prestar atenci√≥n a todas las cosas que brillan y a seguir para adelante cuando nos aburrimos un poco, hacer de nuestra vida una meditaci√≥n sobre la persona que queremos supone un acto revolucionario. Y es imprescindible para que un matrimonio sobreviva y prospere”, explica.

“Como terapeuta, puedo ense√Īar a una pareja a comunicarse en una hora. No es complicado. Pero para controlar a los agitadores que empezaron la pelea… Bueno, eso lleva una vida entera”, remata.

Seg√ļn el psic√≥logo, “es una vida entera que nos forma como personas que se convierten en versiones m√°s amables de nosotros mismos, que pueden soportar el peso de la soledad, que se han liberado de la carga de la verg√ľenza, que han construido puentes, que han aceptado el caos de estar vivos, que se arriesgan por la empat√≠a y perdonan las decepciones, que quieren a todo el mundo con el mismo fervor, que dan y reciben y se comprometen, y que se han entregado a una vida de presencia, conciencia y atenci√≥n”.

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