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Los 7 pecados capitales y por qu√© est√°n ‚Äúprohibidos‚ÄĚ en el catolicismo
Publicado por: Francisca Rivas
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Los pecados capitales se han popularizado en el √ļltimo tiempo gracias a la industria del entretenimiento, pero m√°s all√° de las connotaciones sexuales que algunos puedan darle, tienen su origen en el catolicismo.

El pecado es un concepto clave en la Iglesia Cat√≥lica, en el cual se basa el mayor de los hechos relatados por la doctrina: Recordemos que la raz√≥n por la cual Dios sacrific√≥ a su hijo Jes√ļs y lo conden√≥ a morir en la cruz, momento que marc√≥ el inicio de la religi√≥n, fue justamente para perdonar a los hombres por sus pecados.

Asimismo, sostienen que quien no se arrepienta de los pecados cometidos durante su paso por la Tierra, no tendr√° la prometida vida eterna en el Reino de Dios. Pero, ¬Ņqu√© es un pecado?

Seg√ļn indica el sitio oficial del Vaticano, “el pecado es una falta contra la raz√≥n, la verdad, la conciencia recta. Es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el pr√≥jimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana”.

En la religi√≥n Cat√≥lica existen varios tipos de pecados, tales como los mortales, que se cometen cuando se rompe a prop√≥sito y plenamente consciente la Ley de Dios, y los veniales, que son cuando se cae en alg√ļn pecado sin estar plenamente consciente de ello.

Sin embargo, los m√°s conocidos en la cultura popular sin duda son los pecados capitales, gracias a la amplia difusi√≥n que han tenido por medio de libros, pel√≠culas y otros g√©neros del entretenimiento, siendo utilizados en mayor medida para retratar e idealizar aspectos sexuales considerados tab√ļ por la sociedad.

En los or√≠genes de la religi√≥n cat√≥lica, muchos te√≥logos nombraban ocho pecados capitales, incluyendo a la tristeza como el octavo. √Čste fue finalmente eliminado por el papa San Gregorio Magno, quien estuvo al mando de la Iglesia a fines del siglo VI, dejando a los actuales siete: soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza.

Estrictamente hablando, √©stos son llamados ‘capitales’ y est√°n terminantemente prohibidos por la Iglesia debido a que a diferencia de los otros tipos de pecados, “generan otros pecados, otros vicios”, como se√Īala el mismo Vaticano.

Santo Tom√°s de Aquino agrega a ello que “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal”.

Las causas por las cuales alguien comete uno de estos pecados, seg√ļn narra la Agencia Cat√≥lica Latinoamericana ACI Prensa, pueden ser interiores (ignorancia, flaqueza, pasi√≥n y malicia) o exteriores (el demonio y el hombre).

De acuerdo al sitio cat√≥lico especializado Catholic.net, los siete pecados capitales, tambi√©n llamados ‘vicios’, son los siguientes y pueden ser vencidos por sus respectivas virtudes, explicadas a continuaci√≥n:

-Soberbia: es el amor excesivo por uno mismo, que causa que se menosprecie a todos los dem√°s. Esto provoca eventualmente que la persona se considere superior a Dios.

Se contrapone a la virtud de la humildad, que es cuando alguien no aspira a lograr grandeza propia, sino que se contenta con ser hijo de Dios, considerando el servicio a éste y al prójimo como el máximo don.

-Avaricia: cuando se atesoran las posesiones materiales m√°s que a cualquier otra cosa, valor√°ndolas incluso m√°s que a las personas, y dese√°ndolas cada vez m√°s.

Se contrapone a la generosidad, que es entregar las posesiones propias a los pobres.

-Envidia: generar rencor hacia otra persona, provocado por el deseo de poseer lo que √©sta tiene y el pesar de no poder alcanzarlo. En esto se basa el d√©cimo mandamiento de la Biblia, que dice que “no codiciar√°s la casa de tu pr√≥jimo. No desear√°s la mujer de tu pr√≥jimo. No consentir√°s pensamientos ni deseos impuros. No codiciar√°s la mujer de tu pr√≥jimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu pr√≥jimo”.

Se contrapone a la caridad, que a su vez es una de las tres virtudes teologales, consistente en amar al prójimo y a Dios por sobre uno mismo.

-Ira: sentir furia y reaccionar violentamente cuando hacia algo que causa indignación, enojo o deseos de venganza.

Se contrapone a la paciencia, que es enfrentar las adversidades con calma y serenidad.

-Lujuria: deseo desordenado de placer sexual, sin que sean conformes al prop√≥sito divino de procrear y propiciar el amor con la pareja. Involucra al sexto mandamiento, “no cometer√°s adulterio”.

Se contrapone a la castidad, que controla y modera el apetito sexual en la vida de una persona, en la que seg√ļn la Iglesia, deber√≠a prevalecer el amor a Dios ante todo lo dem√°s.

-Gula: apetito desordenado de comer y beber, aliment√°ndose en exceso o con cosas da√Īinas para la salud.

Se contrapone a la templanza, que promueve la moderación, evitando los excesos y el abuso de las comidas y bebidas.

-Pereza: falta de actividad física y/o espiritual por flojera, tedio u ociosidad.

Se contrapone a la diligencia, que es hacer algo con agilidad y prontitud.

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