Notas
L√°grimas de cocodrilo en Lampedusa
Publicado por: Oscar Vega
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Jos√© Manuel Durao Barroso ¬ŅQui√©n es ese?, se preguntar√° el inocente y desprevenido lector. Es el mandam√°s principal en la Uni√≥n Europea. Naci√≥ en Portugal, el tercer pa√≠s m√°s corrupto de Europa Occidental. Durao, un gordifl√≥n sonriente, gana 21 mil euros brutos al mes, m√°s otros tantos pesos de representaci√≥n. Debido a sus interminables cenas, c√≥cteles y vuelos en avi√≥n, todo pagado por los contribuyentes de gobiernos e instituciones del Viejo Mundo, gasta poco.

Este Barroso, piadoso y derechista, estuvo en la isla Lampedusa, tierra yerma italiana en medio del mar Mediterr√°neo entre Malta, T√ļnez y Sicilia. Visit√≥ el lugar donde se amontonaban cientos de cad√°veres y ata√ļdes, el dram√°tico saldo de los √ļltimos naufragios de inmigrantes sudaneses, et√≠opes, sirios, eritreos, kurdos, afganos, somal√≠es, paquistan√≠es y otros pueblos cuyos habitantes, sumidos en el pavor del hambre, huyen como pueden. Y el buen Durao, conmovido, lanz√≥ una frase al viento: ‚ÄĚuna cosa es verlo en televisi√≥n y otra es verlo aqu√≠‚ÄĚ.

V√≠ctimas sin vuelta. Rostros despavoridos. Perecen en medio de las olas del historiado mar que sigue y seguir√° convertido en cementerio. En los √ļltimos a√Īos cien mil seres humanos, huyendo de la miseria, so√Īando con una vida decente, han sucumbido entre terribles tormentas y ante la indiferencia del mundo, sobre todo del mundo europeo. Sencillamente ha sido as√≠: se han ahogado en esas aguas azules tan lindas y generosas para los turistas con dinero.

En verdad nadie, ning√ļn Gobierno, sabe hoy la cifra exacta de muertos. Y aunque la verg√ľenza se repita y sea cada vez m√°s horrible a nadie le interesa demasiado. Los dirigentes de la Comunidad Europea ponen caras circunspectas y funerarias sin resolver nada. Cunde su incapacidad para parir una pol√≠tica migratoria com√ļn, clara y coherente. En cada pa√≠s los responsables esconden la cabeza. Y aprovechando la situaci√≥n avanzan furibundos activistas racistas y xen√≥fobos. Y no ocultan su alegr√≠a porque est√°n ganando elecciones.

A esa gentuza no le importa el dolor de los que llegan en pateras, de los clandestinos que pugnan por sobrevivir con alguna esperanza en su posible e incierto ma√Īana y en alg√ļn pa√≠s desarrollado. Lo que importa a esos partidos nacionalistas es gritar a los cuatro vientos ‚Äú¬°no nos vengan a quitar nuestro pan, nuestro confort¬° ¬°fuera esos indeseables!‚ÄĚ Y a continuaci√≥n recoger√°n los votos miserables que les aportar√°n sus electores igualmente miserables.

Entre tanto dato escalofriante anoto uno de Naciones Unidas: en las costas norte africanas, so√Īando con Europa, se ahogan cada a√Īo alrededor de 1.500 seres humanos.

En las fronteras comunitarias, Espa√Īa, Malta, Grecia o Italia y solamente en el a√Īo 2012 se detectaron 72 mil infelices. Indocumentados o no, todos buscan tierras m√°s seguras. Siguen y seguir√°n huyendo de sus pa√≠ses malditos o de interminables revueltas en la zona √°rabe sacudida por guerras, golpes, contragolpes y toda aquella tr√°gica secuela de heridos y de refugiados, atiborrando los sitios de acogimiento.

En los campamentos donde hacinan a los que huyen reinan mafias criminales. Se enriquecen manejando y controlando la ayuda sanitaria y alimentaria. Pero all√° en √Āfrica tampoco nadie pone atajo ni a eso ni a otras redes criminales que trafican en la sombra. En Tr√≠poli, por ejemplo, existe una organizaci√≥n de desalmados que cobra 1.200 euros por cada pasajero que env√≠a a Europa. ¬ŅPasajeros? Los amontonan en cualquier cosa de mala muerte, algo que flote, sea un carguero desvencijado, una patera, una balsa. Lanzados al mar esos pobres salen dispuestos a dos cosas: salvarse o morir.

Hoy en √Āfrica el promedio de esperanza de vida es de 50 a√Īos, en la Uni√≥n Europea es de 81.

En los pr√≥ximos 20 a√Īos el llamado ‚Äúcontinente negro‚ÄĚ tendr√° 1.500 millones de habitantes. El 80 por ciento vivir√° en pobreza o miseria absoluta con pandemias y natalidad descontrolada. Aqu√≠ est√°n en juego vidas humanas y tambi√©n la estabilidad pol√≠tica de todas las naciones europeas ba√Īadas por el Mediterr√°neo.

√Āfrica, a√ļn con sus gobiernos corruptos y su poblaci√≥n desesperada, solamente en concepto de intereses de su deuda externa, devuelve ¬°cuatro veces m√°s de lo que recibe! ¬ŅY a qui√©n devuelve? Al capitalismo expoliador, y neo liberal, al feroz capitalismo que maneja sus mercados salvajes y que atesora toda la riqueza, como en Chile. Un sistema donde personajes sibilinos, sean economistas campanudos o soci√≥logos huecos, siguen manipulando n√ļmeros y mareando la perdiz mientras una minor√≠a privilegiada se embolsica todo.

Rodeado de tantos cad√°veres en Lampedusa, poco le falt√≥ llorar a Durao Barroso. Pero no tuvo tiempo. Debi√≥ retornar a su reino en Bruselas. All√≠ le esperaba un premio de 45 mil euros que le otorg√≥ una organizaci√≥n cat√≥lica espa√Īola ultra conservadora por su ‚Äúbuen aporte a Europa.‚ÄĚ Y no es chiste.

“Cr√≥nicas de la actualidad europea cuyo autor, Oscar Vega, reside en Portugal. Periodista y escritor, se inici√≥ en 1956 en el vespertino Cr√≥nica de Concepci√≥n. Ha trabajado, entre otros medios, en los diarios La Discusi√≥n, Clar√≠n, La Naci√≥n, Fort√≠n Mapocho, La Epoca y en revistas como “Hechos Mundiales” y “Cauce” de Chile y “L√≠mite Sur”, de M√©jico. Igualmente, entre otras emisoras, Magallanes, Miner√≠a, Cooperativa (1960-1970) y radio Berl√≠n Internacional (1980-1990) Su √ļltimo libro, “M√ļsica para dos”, fue publicado el 2012 por editorial Lom.”

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