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“Sin la coca no tenemos nada”, lamentan campesinos pobres que resisten erradicaciones en Bolivia
Publicado por: Agencia AFP
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Campesinos bolivianos dedicados a la plantaci√≥n de coca en una zona fronteriza con Per√ļ con fuerte influencia del narcotr√°fico advierten que van a seguir defendiendo sus plantas contra la erradicaci√≥n porque es su √ļnica forma de subsistencia.

“Nosotros estamos defendiendo nuestra coca. Sin la coca no tenemos nada. ¬ŅCon qu√© vamos a vivir?’, dijo a la AFP Mar√≠a Asunta Estrada, de 56 a√Īos y vecina de Miraflores, uno de los poblados de la regi√≥n de Apolo, una regi√≥n del noreste que resiste fuertemente la erradicaci√≥n de sus cultivos por la polic√≠a y el Ej√©rcito.

La mujer niega que un cuerpo de “erradicadores” haya sido atacado por los campesinos, en un hecho que esta semana dej√≥ cuatro muertos de esa unidad policial-militar, con presunto involucramiento de narcotraficantes.

Acusa en cambio a la patrullas de erradicación de actuar con gran violencia.

“Han estado persiguiendo a nuestros esposos. Han pateado la puerta (de la habitaci√≥n que comparte con una hija y sus 3 nietos) y nos han gasificado ah√≠ adentro, casi hemos muerto”, dijo.

En Miraflores viven unas 25 familias, pero ahora el pueblo est√° habitado s√≥lo por mujeres, ni√Īos y ancianos, porque los hombres fueron detenidos o est√°n escondidos.

Leandro Tulu√≠, un anciano de 72 a√Īos, condujo a periodistas de la AFP hacia su peque√Īo chaco, a unos 20 minutos de caminata de Apolo, destruido tambi√©n por los erradicadores.

En su testimonio, en quechua, muestra la peque√Īa parcela de coca, totalmente destruida, junto a una plantaci√≥n de yuca (mandioca) tambi√©n inutilizada.

“Los militares han venido a destrozar nuestros cocales, vivimos aqu√≠ sembrando coca desde hace a√Īos, de eso vivimos y con eso criamos a nuestros hijos”, se√Īala.

Otra mujer lamenta que casi no tienen alimentos para sus familias. “Estamos cocinando arrocito, sin carne, (porque) estamos sin comida”, dice do√Īa Teresa mientras el p√°rroco de Apolo, Dionisio Zabala, llega con alimentos y medicinas, aporte de esa poblaci√≥n, distante 14 km.

Desde que expulsó en 2008 a la agencia antidroga estadounidense (DEA), a la que acusó de complot contra el gobierno, el Ejecutivo boliviano, al mando del presidente y ex líder cocalero Evo Morales, ha asumido la política antidrogas y las erradicaciones.

“Yo amo a mi gobierno, he votado por el Evo, pero ¬Ņque nos haga esto, de esta forma? No s√© qu√© ha pasado”, llora una pobladora, que se niega a identificarse por temor a represalias.

“Somos gente pobre, tengo nueve hijos. Sin coca, ¬Ņcon qu√© me voy a mantener? ¬ŅCon qu√© voy a comprar un grano de arroz? Aqu√≠ no se produce otra cosa que la coquita. Sembramos yuca y se muere, el choclito igual”, dice.

Ingreso de narcotraficantes desde Per√ļ

La emboscada a la patrulla en Apolo, con un saldo de 4 muertos y 14 heridos, cont√≥ con ingreso de armas desde Per√ļ y una planificaci√≥n de tipo militar organizada por traficantes de droga que act√ļan en la zona fronteriza, mencion√≥ el presidente Morales.

En la poblaci√≥n de San Ferm√≠n, a la que s√≥lo se accede tras varios d√≠as a pie desde Apolo, se concentra el tr√°fico de la droga llegada desde Per√ļ, indicaron a la AFP fuentes policiales y pobladores.

“Transportan la droga a lomo de animal o en barcazas” por el r√≠o peruano Colorado, que empalma con su afluente boliviano Tuhichi, y desde ah√≠ a poblaciones del departamento de Beni, al noreste, en la frontera con Brasil, se√Īalaron informantes locales, que pidieron mantener el anonimato.

“El camino a San Ferm√≠n es largo y sinuoso. Necesitamos que los militares pongan un control m√°s riguroso, con m√°s gente”, reclama Gonzalo Machicado G√°mez, un vecino de Apolo.

“Los (narcotraficantes) peruanos abusan de los campesinos. Debe haber un puesto militar m√°s grande para evitar el ingreso de droga”, agreg√≥.

La presencia y actividad del narcotr√°fico en la regi√≥n es un tema tab√ļ en Apolo, una apacible ciudad de 22.000 habitantes a 410 km al norte de La Paz, rica en oro y con potencialidades hidrocarbur√≠feras, en un punto que imbrica la puna de los Andes con la exuberancia de la Amazonia.

Una fuente policial dijo a la AFP, a condici√≥n de anonimato, que traficantes peruanos y brasile√Īos trasladan la droga desde la selva peruana de Pasco hasta el territorio boliviano, para luego transportarla a otros destinos internacionales.

“Hay una clara coordinaci√≥n de las bandas criminales en ambos lados de la frontera para sacar la droga de Per√ļ e ingresarla a Bolivia”, dijo la fuente policial.

“Estas bandas tienen estructuras superorganizadas, con aparatos casi militares y dotados de armamento militar, mejor que el de las fuerzas policiales boliviana y funcionan en Bolivia, Per√ļ y Brasil”, sostiene.

Refuerzo de control en la frontera

Bolivia y Per√ļ reforzaron los puestos de control en la frontera com√ļn y pusieron en alerta a la inteligencia de ambas polic√≠as.

La frontera tiene una extensión de 1.131 km por los Andes y la Amazonía, zonas de difícil acceso y con escasa vigilancia policial y militar.

Seg√ļn el gobierno, los cocaleros han excedido con plantaciones ilegales las 280 hect√°reas de plant√≠os autorizados en el lugar.

Pese al temor a que se desaten nuevos enfrentamientos, la Fuerza de Tarea Conjunta policial-militar contin√ļa con las erradicaciones en la regi√≥n.

Bolivia tiene en la actualidad 25.300 hect√°reas de cocales -seg√ļn las Naciones Unidas-, de las que s√≥lo 12.000 estar√≠an destinadas a un uso legal en comercializaci√≥n y consumo tradicional como mascado, infusiones y otros. El excedente se considera destinado al narcotr√°fico.

Seg√ļn cifras de la ONU, Bolivia es el tercer productor mundial de hoja de coca –materia base para la coca√≠na–, despu√©s de Per√ļ y Colombia.

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