Notas
Movilh y nuevo Papa: Bergoglio es un referente de la homofobia
Publicado por: Daniel Medina
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Disgusto caus√≥ en el Movimiento de Integraci√≥n y Liberaci√≥n Homosexual, Movilh, el anuncio de Jorge Mario Bergoglio como el nuevo Papa. Esto, a ra√≠z del rechazo p√ļblico que el hasta hoy cardenal ha manifestado en relaci√≥n al matrimonio homosexual y a las iniciativas relacionadas.

Al respecto, el Movilh asegur√≥ que la Iglesia “pone a la cabeza del Vaticano a un promotor del odio hacia la diversidad social”, describiendo a Bergoglio como “un referente de la homofobia y del desprecio a las minor√≠as sexuales”.

La organizaci√≥n se√Īala que sus “odiosas y variadas cruzadas contra la igualdad de derechos para las minor√≠as sexuales” ofendi√≥ a este sector.

En 2010, el ahora nombrado Francisco I envió una carta a las Monjas Carmelitas de la Arquidiócesis de Buenos Aires donde expresaba la oposición hacia el proyecto para legalizar el matrimonio homosexual.

“No se trata de un mero proyecto legislativo (√©ste es s√≥lo el instrumento) sino de una ‚Äúmovida‚ÄĚ [del Demonio] que pretende confundir y enga√Īar a los hijos de Dios”, escribi√≥ Bergoglio en esa oportunidad.

Por ello, el Movilh llam√≥ a los cat√≥licos a rechazar al argentino y marchar para respaldar la uni√≥n entre las personas del mismo g√©nero, asegurando que en la Iglesia “la Alta Jerarqu√≠a no representa a sus ‘fieles’‚ÄĚ.

22 de junio de 2010
A LAS MONJAS CARMELITAS DE BUENOS AIRES

Queridas hermanas:
Les escribo estas líneas a cada una de Ustedes que están en los cuatro Monasterios de Buenos Aires. El pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia. Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo.

Aqu√≠ est√° en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papa, mam√° e hijos. Est√° en juego la vida de tantos ni√Īos que ser√°n discriminados de antemano priv√°ndolos de la maduraci√≥n humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Est√° en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada adem√°s en nuestros corazones.

Recuerdo una frase de Santa Teresita cuando habla de su enfermedad de infancia. Dice que la envidia del Demonio quiso cobrarse en su familia la entrada al Carmelo de su hermana mayor. Aqu√≠ tambi√©n est√° la envida del Demonio, por la que entr√≥ el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra. No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha pol√≠tica; es la pretensi√≥n destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (√©ste es s√≥lo el instrumento) sino de una ‚Äúmovida‚ÄĚ del padre de la mentira que pretende confundir y enga√Īar a los hijos de Dios.

Jes√ļs nos dice que, para defendernos de este acusador mentiroso, nos enviar√° el Esp√≠ritu de Verdad. Hoy la Patria, ante esta situaci√≥n, necesita de la asistencia especial del Esp√≠ritu Santo que ponga la luz de la Verdad en medio de las tinieblas del error; necesita de este Abogado que nos defienda del encantamiento de tantos sofismas con que se busca justificar este proyecto de ley, y que confunden y enga√Īan incluso a personas de buena voluntad.

Por esto recurro a Ustedes y les pido oraci√≥n y sacrificio, las dos armas invencibles que confesaba tener Santa Teresita. Clamen al Se√Īor para que env√≠e su Esp√≠ritu a los Senadores que han de dar su voto. Que no lo hagan movidos por el error o por situaciones de coyuntura sino seg√ļn lo que la ley natural y la ley de Dios les se√Īala. Pidan por ellos, por sus familias; que el Se√Īor los visite, los fortalezca y consuele. Pidan para que ellos hagan un gran bien a la Patria.

El proyecto de ley se tratar√° en el Senado despu√©s del 13 de julio. Miremos a San Jos√©. A Mar√≠a, al Ni√Īo y pidamos con fervor que ellos defiendan a la familia argentina en este momento. Record√©mosle lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: ‚Äúesta guerra no es vuestra sino de Dios‚ÄĚ. Que ellos nos socorran, defiendan y acompa√Īen en esta guerra de Dios.

Gracias por lo que har√°n en esta lucha por la Patria. Y, por favor, les pido tambi√©n que recen por m√≠. Que Jes√ļs las bendiga y la Virgen Santa las cuide.
Afectuosamente,

Card. Jorge Mario Bergoglio s.j., arzobispo de Buenos Aires

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