Notas
El espejismo de la venta de bodega
Publicado por: Mike Haggar
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Si bien el clásico chiste machista abusa del estereotipo de la mujer que lo compra todo y que defiende con muelas y dientes su producto en oferta, no sé si en una venta nocturna a las féminas las esperaron con vehículos de Fuerzas Especiales.

Nunca vi una mujer acampar por un par de botas, pero si a muchos hombres perder una jornada entera de trabajo por comprar una Nintendo Wii por $50 mil pesos.

¬ŅC√≥mo llegamos a este escenario?

La expresi√≥n “venta de bodega”, aunque √©stas sean s√≥lo en Santiago, se multiplican como “callampas” en redes sociales, creando la ilusi√≥n de que saldremos con una tienda entera por la plata que se junta entre los cojines del sill√≥n.

No se cruza por la mente del cliente que ese aviso est√° siendo visto por centenares de personas que adquieren una actitud de “no tengo nada que perder”, y sin pensarlo dos veces, piden d√≠as administrativos sin goce de sueldo, inventan enfermedades, adelantan vacaciones, o derechamente las desperdician en estar en una l√≠nea a la intemperie.

Atrás queda la observación que si hay 50 productos en oferta y la fila tiene 300 personas, va a haber un conjunto que va a quedar bastante molesto. Especialmente si no existe un límite claro de cuantas unidades puede obtener el mismo cliente. Algo muy similar a lo que pasó en la primera venta de bodega (es cosa de llegar temprano y con la tarjeta de crédito con cupo).

Tal y como comentamos durante el fallido Cyber Monday, la oferta por tecnolog√≠a a precios bajos existe durante todo el a√Īo y las empresas no est√°n dando el ancho. En vez de fortalecer sus plataformas webs, prefieren los servidores ca√≠dos y pagar la multa del Sernac, el caos de centenares de clientes agolp√°ndose en la entrada, como algo sacado del Se√Īor de Los Anillos, antes de tener precios adecuados todo el a√Īo fidelizando as√≠ al cliente.

Pero la venta de bodega tiene otro aspecto más que el netamente monetario, y es el orgullo de haber obtenido algo a un precio ridículo, el haberle ganado al sistema.

En una sociedad que nos tiene contra el paredón con intereses, ajustes de sencillo, costos de facturación y otro robo hormiga institucionalizado, el comprarse aunque sea un mouse óptico por monedas, es un acto reivindicatorio.

Pero no somos héroes de la clase trabajadora, nos convertimos en alguien con un producto barato.

Queda para pensar qu√© nos traer√° este 2013 en cuanto a “Megaventas”, ojal√° con sistemas de ventas m√°s propios del siglo XXI, y no nos tengan como perros peleando por un pedazo de carne “de segunda selecci√≥n”.

Mike Haggar
Particip√≥ en el podcast de videojuegos, cine y TV ‚ÄúProcesador‚ÄĚ. Preocupado de estos tipos de entretenimiento desde el amateurismo‚Ķ por ahora.

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