Qué tiempos aquellos, cuando vivía un mundo mágico donde lo único que importaba era jugar, incluso muchas veces no importaba a que. La idea era divertirse pasarlo bien, con los amigos del barrio o del colegio, etc.

Sí, hay que reconocer que parte importante de mi tiempo libre era para jugar futbol. ¿Dónde? A bueno eso que importaba, el tema era jugar o estar con la pelota.

Recuerdo que en el garage de casa jugábamos un arco a arco con mi hermano, en donde uno de los arcos daba a la pared, pero el otro daba a una puerta de tres hojas de vidrio, donde casi seguro que si era gol en ese arco, era vidrio roto.

Recuerdo que el viejo puso de esos vidrios que tienen alambre por dentro para que cuando los rompiéramos no nos lastimemos e incluso después, como eran muy grandes los vidrios, los terminó dividiendo en tres partes a cada uno para que saliera más barato cambiarlos, porque era parte del presupuesto mensual.

Esto sucedía cuando se nos hacía de noche para patear en un descampado o en una canchita de esas que tienen más tierra que pasto, pero de todas maneras uno las conoce y las ve casi como una mesa de billar, dado que de tanto jugar va quedando una tierrita suelta arriba que es bárbara para amortiguar el balón.

Por lo general éramos muchos para el picado, pero ahora me pregunto, ¿Cómo diablos hacíamos para ordenarnos en la cancha, porque siempre había portero, defensas volantes y delanteros?

En una escuelita de futbol entre varias que trabaje le pregunte a los pibes, de que jugaban y todos me dijeron, “de delantero”. Tremendo problema se armó, ya que nadie quería hacer otra función, todos creían que delantero es sinónimo de gol.
Los senté y les conté la historia del barrio donde todos colaboran para formar un equipo. Que es necesario, que existan jugadores en todos los puestos y allí pensé en algo que hoy voy poco a poco descubriendo.

Me aferré a una idea salvadora y les mencione que España en la última Eurocopa había jugado la final sin delanteros; que estos habían ingresado en el segundo tiempo cuando ya el partido estaba medio cocinado. Pero luego me acorde de un estudio que se hizo de los últimos mundiales, el cual indica como conclusión que el 60% de los goles era marcados por los volantes.

Ya más en el plano nacional, les dije que O’Higgins, UCH y Audax, entre otro equipos, juega con un delantero, los demás son volantes e incluso muchos defensas son volantes ya que los que van por fuera llegan cada vez más en ida y vuelta por esos sectores.

Después de esto y ya pensando más en el análisis propio, creí también que quizás esta sea la tendencia, a jugar con mas volantes que delanteros, dado a que estos tienen más internalizado como condición natural el retroceso cuando se pierde el balón a diferencia de un delantero. Incluso, tener más delanteros, en muchas ocasiones puede estar más entregado a la marca, por lo que “es mejor aparecer que estar”.

Ahora, llego el momento de la verdad, volví a preguntar que querían jugar para ver qué efecto podría haber hecho mis argumentos y al menos unos cuantos cambiaron de opinión.