Notas
¬ŅY la a√Īeja promesa de rebajar el Impuesto Espec√≠fico a los Combustibles d√≥nde qued√≥?
Publicado por: Víctor Huidobro
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Es un tema que no pasa de moda. Se traspasa ya de generación en generación. No me refiero ni a la ropa o al rock, por ejemplo, sino que al maldito impuesto específico de los combustibles.

El tema se ha ido degenerando en el tiempo. No hay campa√Īa pol√≠tica en que, al menos, en los √ļltimos 15 a√Īos, un candidato a la Presidencia, al Congreso o a lo que sea que se haya hecho el lindo adornando sus discursos, afirmando que ‚Äúluchar√°n‚ÄĚ por eliminar el impuesto famoso.

Forman esas parafern√°licas comisiones en el Parlamento para estudiar la eliminaci√≥n de dicho gravamen pero, como la mayor√≠a de ellas, no terminan en nada. A veces pienso que lo mejor de √©stas son los almuerzos a los que asisten los influyentes y sus invitados. A lo mejor comiendo iluminan sus ideas los honorables, con el fiel objetivo de hacer creer a la gente, por a√Īos, que habr√°n resultados positivos al respecto, pero obviamente nunca llegar√°n.

Una cosa es cierta; el tema de rebajar el tributo a la bencinas se ha transformado en un chiste repetido de gobierno en gobierno y de parlamentario en parlamentario.

Para ilustrar el tema quiero aportar con una peque√Īa descripci√≥n de lo que es el impuesto espec√≠fico a los combustibles.
Este fue creado en el gobierno de Pinochet despu√©s del terremoto de 1985, afirmando que era necesario para la reconstrucci√≥n de la infraestructura p√ļblica destruida por el sismo del 3 de marzo de aquel a√Īo. Por lo tanto, era solo un impuesto transitorio. En aquel entonces se desglosaba de la siguiente manera : 2 UTM por metro c√ļbico de bencina y 1,5 UTM (valor de la UTM actual es de $ 39.412) por metro c√ļbico de di√©sel.

Lo anterior ya ha ido perdiendo su validez con el transcurso de los a√Īos. Por ejemplo, hoy en d√≠a en Chile las principales carreteras son v√≠as concesionadas a empresas particulares, por la cual un conductor paga (peaje) por transitar en ellas. Es decir, el Estado ya no gasta recursos en la construcci√≥n y mantenci√≥n de estas rutas.

Este tributo ten√≠a un car√°cter de transitorio y se qued√≥, para generar un alto ingreso a las arcas fiscales. Recuerdo haber le√≠do un estudio del Centro de Estudios P√ļblicos (CEP) que daba como un probable motivo la contribuci√≥n al financiamiento de la baja de otros impuestos. Con el tiempo, como es costumbre en Chile, √©ste fue subiendo, quedando en 6 UTM por metro c√ļbico de bencina y de 1,5 UTM por metro c√ļbico de di√©sel.

Una de las justificaciones que usó la autoridad para mantener este mayor impuesto fue que servía para reducir la contaminación ambiental y desincentivar el uso del vehículo. Por supuesto, esta teoría se desvaneció en el tiempo y su resultado no fue el esperado. Esto, más bien, huele a excusa para que el Estado pueda mantener y aumentar sus recursos a través de la recaudación fiscal.

Para que no se me acuse de ser intransigente con la autoridad, mencionar√© que el actual gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera promulg√≥ la publicaci√≥n de la Ley 20.505, que cre√≥ el Sistema de Protecci√≥n ante Variaciones de Precios de Combustibles (SIPCO). Este sistema ten√≠a el fin de evitar una serie de alzas en el precio del producto. En todo caso es s√≥lo paliativa, ya que su objetivo es que cuando las alzas del precio internacional del petroleo son significativas, √©stas no repercutan de la misma manera en el pa√≠s.

Si comparamos el aporte del SIPCO, con el Fondo de estabilización del Petroleo (FEPCO), creado en el gobierno de Michelle Bachelet, el segundo tuvo mejor resultado, ya que el aporte del Estado para amortiguar las alzas de los precios, era ostensiblemente mayor.

En mi opinión, pienso que el SIPCO es como una pantalla. Si funciona una semana para suavizar un alza de la bencina, por ejemplo, en las siguientes, lo aumentan en forma gradual para que su valor se normalice. En pocas palabras, el precio final igual terminaremos pagándolo.

Como dato aparte, este impuesto específico lo pagan los automovilistas y transportistas, que representa una cuarta parte del consumo total. El mayor consumo, claramente, corresponde a las industrias que tienen capital de sobra para abarcar su valor.

Como lo menciono en el inicio de este art√≠culo, las falsas promesas para eliminar de ra√≠z esta carga impositiva pasan de gobierno en gobierno. En el caso del actual Presidente Sebasti√°n Pi√Īera no ha sido distinto. En su campa√Īa, el expres√≥ una y otra vez que la reducci√≥n del impuesto espec√≠fico de los combustibles era necesaria, ya que implicaba un importante golpe en el costo de la vida para la clase media chilena.

El caso es que el actual gobierno no tiene una misma posici√≥n en este tema. Incluso, las diferencias de opini√≥n entre los ministros de Hacienda y de Econom√≠a, Felipe Larra√≠n y Pablo Longueira, respectivamente, son p√ļblicas. El primero se opone terminantemente, mientras que el segundo es partidario de estudiarlo y llevar a cabo dicha reforma, algo tan deseado por los chilenos.

Recuerdo que durante los √ļltimos gobiernos de la Concertaci√≥n, los parlamentarios de la Alianza por Chile se opusieron en forma sostenida a legislar para rebajar o terminar con el gravamen a los combustibles. Hoy que son gobierno, unos pocos, por ejemplo, el diputado Gustavo Hasb√ļn (UDI) y el senador Hern√°n Larra√≠n (UDI), son firmes partidarios de reducirlos o eliminarlos y, abiertamente, de compensarlos a trav√©s de una Reforma Tributaria. A ellos, se suman diputados y senadores la oposici√≥n.

Si hay miembros del mismo gobierno que lo rechazan, y a la vez, hay tantos intereses creados y lobby de grandes empresas, no veo un camino f√°cil para que se convierta pronto en una realidad. El Presidente Pi√Īera tiene la gran posibilidad de cumplir de una vez con su promesa, y eso le traer√≠a consigo un buen dividendo pol√≠tico.

Pero, en este minuto, mi conclusión es que persiste la falta de solidaridad y compromiso de la autoridad frente a los desmedidos valores del combustible en Chile. Y lo antes mencionado es otro factor para que la ciudadanía no crea en ellos.

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