Notas
“Mi cuerpo es m√≠o”: Escritora dedica carta a Ena von Baer tras pol√©mica por aborto terap√©utico
Publicado por: Gabriela Ulloa
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Ante la controversia generada por las declaraciones de la senadora Ena von Baer (UDI), quien se√Īal√≥ que una mujer no tiene derecho a interrumpir el embarazo porque “s√≥lo presta el cuerpo”, la escritora Mar√≠a Jos√© Viera Gallo dedic√≥ a trav√©s del portal Belel√ļ una carta abierta a la parlamentaria, en la cual confronta sus declaraciones sobre el aborto terap√©utico.

A continuación, te dejamos con el escrito íntegro difundido por Viera Gallo.

Estimada Ena,

Me alegra enormemente que te hayas animado a hablar del cuerpo femenino. Yo tambi√©n al igual que t√ļ ‚Äúprest√© mi cuerpo‚ÄĚ para concebir dos ni√Īos, que gracias a Dios, gozan de buena salud, alegran mis d√≠as, y dicho sea de paso, tambi√©n los copan, re-copan, porque como t√ļ sabes, la maternidad no es s√≥lo una bendici√≥n sino un trabajo, y detr√°s de la sagrada imagen de la Madonna con el bambino, que estoy segura t√ļ debes tener en alguna parte, en la billetera o en tu habitaci√≥n, se esconden esfuerzos sobrehumanos de crianza, sacrificios econ√≥micos, desgastes emocionales y toda clase de piruetas dom√©sticas, que al menos a m√≠ y a la mayor√≠a de las mujeres, nos confirman que la maternidad m√°s que un cuerpo en arriendo por 9 meses o un conducto divino de procreaci√≥n arbitraria, es una elecci√≥n.

Yo eleg√≠ ser due√Īa de ese cuerpo y fui madre a los 35 a√Īos. Antes, me permit√≠ ser una adulta joven con las manos libres (de acarrear coches), estudiar, trabajar, escribir, que es a lo que me dedico, y por qu√© no pasarlo bien, tomarme esos happy hours que a otras compa√Īeras tuyas de Coalici√≥n o Alianza, ya no s√© c√≥mo se llama, le escandalizan tanto; gast√© mi tiempo en auto-educarme, ir al cine, leer, viajar, estar sola, madurar, extender mi t√≠tulo de hija, y gozar de una vida en pareja sin alarmas de cascabeles.

Mi generaci√≥n, que es la misma que la tuya y a√ļn recuerda los avisos pro-vida de Luc√≠a Pinochet en la televisi√≥n en una √©poca en que la vida fetal val√≠a m√°s que la humana, decidi√≥ guardar y resguardar su cuerpo tomando todo tipo de precauciones, desde anticonceptivos a condones (aunque en los ’90 tu partido se opusiera a hacer campa√Īas de educaci√≥n sexual) y cuando se descuid√≥ o equivoc√≥, acudi√≥ a la opci√≥n B, pastilla del d√≠a despu√©s y muchas veces, a la C, el aborto.

No hablo de aborto terap√©utico, sino de aborto a secas, ese que afecta (y digo ‚Äúafecta‚ÄĚ porque con o sin ley, las cl√≠nicas clandestinas que ‚Äúsolucionan el problema‚ÄĚ a punta de riesgo de infecciones y c√°rcel estar√°n ah√≠, as√≠ como las verduler√≠as donde las mujeres m√°s pobres encuentran sus ‚Äúremedios caseros‚ÄĚ) a cientos de miles de mujeres que no desean su embarazo, por razones personales, de vida, tan o m√°s amenazantes que un siniestro parte m√©dico.

Ejemplos: Eres soltera, tu pareja supo que estabas embarazada y se fue (suena familiar), trabajas de d√≠a, estudias de noche, y no te la puedes criando sola una guagua, no por ahora al menos, con un sueldo de 200 lucas; eres adolescente y torpe sexualmente y no estaba en tus planes ser mam√° sino ir al colegio y qu√© le vas hacer, pas√≥, te acostaste con ese nerd de la clase; ya eres mam√° cuarentona, de 4, 5 cr√≠os, vives en Vitacura, te fall√≥ el famoso dispositivo intrauterino T y no estaba en tus planes embarazarte sino inaugurar la menopausia; eres marginal, un desastre, fumas pasta base, s√≠, pasta, no tienes casa fija, y si tienes un hijo lo m√°s probable es que termine en un orfelinato, junto a miles de ni√Īos abandonados que nunca fueron queridos, ni en la guata ni afuera de √©sta y al verlos abandonados detr√°s de los barrotes de sus cunas te preguntas si en nombre de ese inquebrantable ‚Äúderecho a nacer‚ÄĚ tienen tambi√©n derecho a sufrir en su infancia y despu√©s; eres una ni√Īa en edad f√©rtil y te ha violado un pariente en un asado, s√≠, tal cual, y la pesadilla carn√≠vora parece no tener comienzo ni fin.

Nadie aborta por deporte, capricho o moda. Muchas mujeres de hecho, incluso en las peores circunstancias de vida, jam√°s van a abortar. Esto que lo entiende m√°s de la mitad del planeta civilizado sigue aberr√°ndote.

Es m√°s, ni siquiera eres capaz de ponerte en el lugar de esa mujer, que enfrentada a una ecograf√≠a (todas sabemos el nerviosismo que producen), recibe la brutal noticia que su feto est√° gravemente malformado y ni siquiera vivir√° al nacer. Lo siento, dices. Que viva un v√≠a crucis de 9 meses. Que llore sola en su cama. Que pase por las tiendas de ropas infantiles con la mirada baja. Que sonr√≠a falsamente cuando alguien le toque su vientre y le pregunte si es hombre o mujer. Que acepte otra herencia ideol√≥gica de la dictadura, quien justo antes de dejar el poder en septiembre de 1989, elimin√≥ lo √ļltimo que le faltaba: el aborto terap√©utico en Chile.

Gracias Pinochet. Gracias UDI. Gracias Ena.

¬ŅQue no me quede en el pasado? El Estado hoy es moderno, globalizado, amigo de la libertad individual‚Ķverdad, ¬°lo hab√≠a olvidado‚Ķ! pero lo sentimos, no podemos hacernos cargo de tu problema, no olvides que s√≥lo est√°s prestando tu cuerpo”.

URL CORTA: http://rbb.cl/2esb
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