Un alemán de 26 años fue condenado este lunes a cadena perpetua acompañada de internamiento en un psiquiátrico por tiempo indefinido por haber matado a dos adolescentes y haber bebido la sangre y masticado la carne de uno de ellos.

Jan O. confesó haber estrangulado a una adolescente de 14 años en noviembre pasado debido a un impulso sexual irreprimible.

Luego tuvo pulsiones canibalescas y bebió la sangre y arrancó y masticó pedazos del cuello de la víctima.

Cinco días más tarde, estranguló a Tobías, de 13 años, que había descubierto el cuerpo de Nina en un bosque. El acusado se creyó que era una chica debido a su melena.