Notas
Isla Riesco y la política del saqueo
Publicado por: René Reyes
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Isla Riesco | Imagen: Mirko Thiessen (CC)

Isla Riesco | Imagen: Mirko Thiessen (CC)

Cuando se discute sobre el tema energ√©tico analizando cada proyecto de manera individual, las cosas se vuelven confusas y es dif√≠cil formarse una opini√≥n general. Porque claro, oponerse a una termoel√©ctrica a carb√≥n instalada en medio de una ciudad, donde hay ni√Īos, ancianos, etc., es una posici√≥n evidente, ¬Ņqui√©n podr√≠a apoyar algo as√≠? Pero cuando se analizan proyectos como Hidroays√©n, una hidroel√©ctrica aparentemente limpia, o la extracci√≥n de carb√≥n en una isla magall√°nica que pocos conocen, el juicio se hace mucho m√°s complejo.

Para formarse una opini√≥n certera es necesario analizar el panorama completo y formularse las preguntas adecuadas, ¬Ņpara qui√©n es esta energ√≠a?, ¬Ņqui√©nes necesitan esta energ√≠a barata, por la cual vamos a tener que destruir islas, r√≠os, bosques, etc.?

Al estudiar las estad√≠sticas publicadas por la Comisi√≥n Nacional de Energ√≠a uno se percata que b√°sicamente quienes tienen esa necesidad son las industrias, y muy especialmente el sector minero (uno de los principales consumidores de electricidad). Es decir, la energ√≠a no es para el hervidor el√©ctrico de la Sra. Juanita, sino para abastecer los negocios (y negociados) del 5% de la poblaci√≥n mundial que es due√Īa del 80% de la riqueza del planeta, entre ellas de las mineras que operan en Chile.

La miner√≠a privada en Chile genera al a√Īo m√°s de 20 mil millones de d√≥lares en utilidades, dej√°ndole al fisco s√≥lo 3 mil millones de d√≥lares en impuestos y royalty.

Es decir, estamos destruyendo nuestro medioambiente, nuestros r√≠os, fiordos, bosques, matando nuestra fauna terrestre y marina, con el af√°n de producir energ√≠a barata para ‚Äúalimentar‚ÄĚ a un sector que ha sido mezquino con nuestro pa√≠s. Una especie de saqueo, algo conocido en nuestra historia.

Durante los ‚Äô80 fue la privatizaci√≥n irregular de las empresas del Estado, muy bien documentado por Mar√≠a Olivia Monckeberg en el libro ‚ÄúEl Saqueo de los Grupos Econ√≥micos al Estado Chileno‚ÄĚ.

Pues bien, ahora observamos otro saqueo, quizás no tan nuevo pero si más vistoso, el saqueo ecológico. Estrujar ecosistemas en función de la obtención de dinero, para seguir engordando los bolsillos obesos y codiciosos de quienes teniéndolo todo, esperan tener más. Esta política del saqueo ha sido una de las principales causas de la mala distribución del ingreso en nuestro país.

Por esto, no es correcto analizar el tema energético sin analizar también el tema minero y la mala distribución del ingreso. Finalmente todo está conectado, dejando en evidencia que en definitiva lo que tenemos frente a nuestros ojos es una falla completa del sistema.

Un sistema, que como muchos economistas han ido reconociendo, especialmente después del 2008, se ha construido sobre falacias. El mercado regula todo, la famosa mano invisible, que en realidad no es más que la mano de los que acumulan el capital financiero.

De los que gracias a ese poder han incidido en nuestros gobiernos, logrando royalties miserables, obteniendo autorizaciones ambientales, y una serie de otras cosas.

No necesitamos una mina a tajo abierto en Isla Riesco, ni tampoco termoeléctricas en Copiapó, Cobquecura, Puchuncaví, y tantos otros lugares, porque la minería privada tiene recursos más que suficientes para invertir en proyectos energéticos limpios, con energía solar, geotérmica, u otras, que no nos dejarán un pasivo ambiental que después tendremos que pagar nosotros (o nuestros hijos).

Lo que necesitamos más bien es cobrar un royalty justo y mejorar la distribución del ingreso, porque esas sí son prioridades. Me gustaría ver a nuestros políticos en eso y no haciéndole la pega a las transnacionales que llevan décadas profitando de nosotros.

Manifiesto mi más profundo rechazo al chantaje energético que se está planteando en este momento, como si realmente necesitáramos estos proyectos para seguir usando nuestros hervidores o ampolletas.

Y propongo exigir que las mineras privadas se autoabastezcan de energía, un 100% de la cual debería provenir de fuentes renovables producidas en el norte del país. No es inteligente seguir hipotecando nuestro futuro destruyendo los escasos ecosistemas prístinos que van quedando en el planeta, para ahorrarle dinero justamente a quienes lo están concentrando todo.

René Reyes
Ingeniero Forestal, estudiante de Doctorado en la Universidad de British Columbia, Canad√°.

URL CORTA: http://rbb.cl/5iis
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