Los ecos del escándalo por las filtraciones a la prensa de secretos de la diplomacia estadounidense a través de la organización WikiLeaks resonaron este sábado en la Cumbre Iberoamericana por las duras críticas que lanzaron Bolivia, Venezuela y Cuba.

A pesar de que no hubo consenso para manifestar una postura común en la batería de documentos finales de los gobiernos de América latina, España y Portugal, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, dijo en el plenario en Mar del Plata que se trata de “una diplomacia imperial”.

“No permitamos que estas informaciones puedan dividirnos. Este tipo de espionaje de intrigas no puede limitar la tarea que emprendió América latina”, dijo García Linera en el Salón Américas del Hotel Provincial, a metros de las playas marplatenses, en ausencia del mandatario Evo Morales.

Entre las revelaciones de decenas de miles de cables secretos, se indicó que la mandataria argentina Cristina Kirchner, durante el gobierno de George W. Bush, aceptó cooperar para moderar a Morales y acercarlo a Washington.

Pero también los cables plantearon sospechas sobre la salud mental de Kirchner y sobre una supuesta enfermedad grave de Morales.

El canciller venezolano, Nicolás Maduro, también en ausencia del presidente, Hugo Chávez, dijo que “recientemente se ha reconocido una inmensa operación de intriga política de espionaje de búsqueda de influencia por vía ilegítima y violación de derechos soberanos de los estados”.

“Esto demuestra la persecución permanente en contra de la revolución bolivariana. Manifestamos el más profundo repudio a todas las operaciones hechas para dividir y socavar la unión de nuestros líderes y nuestros pueblos”, dijo Maduro.

Los cables filtrados a la prensa también dan cuenta de una supuesta entrega de bonos económicos de Venezuela a jefes militares bolivianos en 2008, y otros muestran el interés de México por obtener apoyo de Brasil para mermar la influencia de Venezuela en la región.

A su turno, Bruno Rodríguez, el canciller cubano en lugar de otro ausente, el presidente Raúl Castro, dijo que las “escandalosas revelaciones “transparentan sus verdaderas intenciones (de EEUU) que son la intromisión en los asuntos internos” de Latinoamérica.