América Latina propondrá a España y Portugal aplicar sanciones comerciales contra aquel país que sufra un golpe de Estado, en la Cumbre Iberoamericana que comenzó a sesionar este jueves en Mar del Plata, la mayor ciudad balnearia de Argentina, 400 km al sur.

“Se discute castigar con sanciones al comercio y cerrar las fronteras en caso de un quiebre de la democracia”, dijo una fuente diplomática en la víspera de la reunión de cancilleres, cuyos documentos serán considerados el sábado por los jefes de Estado y de gobierno en la Cumbre, que sesiona bajo el lema “Educación para la inclusión social”.

La reciente cláusula democrática aprobada por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Guyana para sancionar a quien atente contra la Constitución y la ley será la base de esta Declaración, agregó la fuente.

Los técnicos de los 19 países latinoamericanos, más España, Portugal y Andorra, comenzaron a sesionar este jueves en los hoteles Hermitage y Provincial, acordonados por un círculo de hierro de casi 5.000 efectivos de seguridad y policías militarizados.

En este popular balneario a orillas del Atlántico, con 600.000 pobladores estables y más de dos millones en el verano austral, las naciones de Latinoamérica se presentan motivadas por su mejor desempeño económico frente a la crisis, mientras en el lado oscuro están sus antiguas metrópolis.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo que cancelar su asistencia, al lanzar una dura batería de ajuste con su país puesto en el ojo del huracán de la desconfianza de los mercados.

Hace apenas 10 años, los españoles desembarcaban de nuevo en la región latinoamericana con 50.000 millones de euros en inversiones, según la secretaría de Estado de Comercio y Turismo, en medio de la euforia de su prosperidad.

Los que estaban en aquel entonces en sombras eran los países de América latina, que sufrían las secuelas de ajustes, devaluaciones, corrupción, liquidación de empresas del Estado y millones de desempleados.

El primer pronunciamiento público de la Cumbre lo dieron las organizaciones empresariales iberoamericanas al destacar el desempeño de la región en el contexto de la crisis económica y financiera, aunque advirtieron que en la Península Ibérica la crisis se siente “con especial intensidad”.

Las entidades patronales dijeron confiar en que “los programas de ajuste y recuperación de los países ibéricos, mantengan el buen nivel de la relación económica entre estos y América latina, especialmente en inversión, comercio y remesas”.

Como telón de fondo de la Cumbre, está el escándalo que difunden grandes diarios por los cables secretos de la diplomacia estadounidense filtrados por el sitio de internet WikiLeaks.

En el caso de la presidenta argentina, Cristina Kirchner, uno de los 250.000 telegramas diplomáticos asegura que Washington puso en 2009 la mira sobre su estado de salud mental.

Sobre la situación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, señalan los cables que está bajo la influencia de la inteligencia comunista cubana.

Kirchner se ha mantenido en silencio frente a las revelaciones escandalosas mientras que Chávez, quien aprovechó las filtraciones para renovar sus críticas a Washington, confirmó que organizará un acto antiimperialista paralelo a la Cumbre en un estadio cubierto de Mar del Plata.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, a quien las revelaciones de WikiLeaks daban por enfermo, lo que fue desmentido por su gobierno, estará ausente de la Cumbre a raíz de una convalescencia tras una operación de rodilla.

La Declaración final de la Cumbre incluirá un párrafo de homenaje al recientemente fallecido ex presidente argentino Néstor Kirchner, esposo de la mandataria Cristina Kirchner, dijo una fuente diplomática.