Si bien las recientes lluvias pusieron término a una severa sequía que afectó a miles de familias campesinas de la provincia de Bío-Bío, las proyecciones apuntan a que el problema se acentuará en el próximo verano.

Es que aunque todavía no se demuestra, se estima que la situación empeoraría como consecuencia del cambio de las napas subterráneas debido al terremoto, lo cual habría alterado los cursos de agua que alimentan las punteras y pozos profundos.

Los problemas ya se percibieron en Tucapel, Quilleco y Mulchén donde zonas que habitualmente no tenían problemas para sacar agua de las norias, ahora no tuvieron el vital elemento, debiendo surtirse por camiones aljibe.

El alcalde de Tucapel, Jaime Veloso, estimó que de las 250 familias que habitualmente tenían problemas de agua en el verano, ahora la cifra se elevó a 420 debido a los cambios en las napas.

Para la autoridad municipal, es fundamental que se ejecute un programa gubernamental que resuelva el problema de manera definitiva, a través del sistema de profundización de pozos.

La idea es evitar que miles de familias campesinas de las zonas precordilleranas se enfrenten al serio problema de la falta de agua, lo cual incide también en el desarrollo de actividades agrícolas básicas.