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Las causas del aumento sostenido de cesáreas en Chile

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Jpedraza | pixabay

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El miedo al dolor y la mala atención en el parto son parte de las causas principales para elegir realizar una cesárea en una clínica privada. Rápido, sin dolor y muy íntimo. Por otra parte, el aumento de patologías desencadenadas por el sobrepeso y la obesidad de las gestantes ha masificado también el requerimiento de partos quirúrgicos.

Para 2011 Chile ya era el tercer país de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, con mayor tasa de nacimientos por cesárea (37.7%) después de México y Turkía según el estudio Health at a Glance 2013, análisis que sólo cuenta los partos atendidos por centros asistenciales públicos. Mientras que en la asistencia privada, en 2012 se registró el doble de cesáreas que en hospitales, siendo el 71,8% de los embarazos los que finalizaron en cirugía según el Ministerio de Salud.

Partos sin anestesia

Gran parte de estos índices se pueden explicar por el temor a experimentar dolor excesivo, argumento justificado considerando que la falta de anestesistas en los centros hospitalarios obliga a miles de mujeres a dar a luz sin epidural -anestesia para partos vaginales- y además en ambientes traumáticos y con bastante “público” incluido: matrona, ginecóloga, enfermera y estudiantes en práctica.

“En los turnos no contamos con anestesista, solamente para las urgencias que terminan en cesárea. La gran mayoría tiene sus guaguas sin anestesia. Si tú estás dispuesta a vivir un parto natural, entonces bien. Pero obligar a alguien a tener un parto sin anestesia es traumático y no vas a querer pasar por lo mismo nuevamente”, explica la ginecoobstetra Caroline Inzunza en conversación con BioBioChile.

Inzunza, quien ha ejercido en centros de salud públicos y privados, asegura que son muchas las mujeres que después de pasar por la experiencia de dar a luz en un hospital, deciden para sus siguientes embarazos recurrir al bono PAD (Pago Asociado a un Diagnóstico) de Fonasa, como una manera de escaparse del hospital y el parto normal, mediante el copago de la atención en una clínica.

Según la profesional las únicas causales indiscutibles de cesárea son:

- Cirugías previas del útero.
- Dos cesáreas anteriores.
- Placenta previa y oclusiva.
- Posición podálica del feto.
- Anomalías en el canal de parto tales como miomas, tumores, herpes genitales y VIH.
- Macrosomía del feto: Bebés con más de 4,5 kilogramos y 4,3 kilos en bebés de madres con diabetes gestacional.
- Embarazo de mellizos.
- Urgencias obstétricas como crisis hipertensivas, desprendimiento de placenta entre otras.

Patologías por obesidad

La Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología en el artículo “Obesidad materna: severo problema de salud pública en Chile” destaca que la obesidad en el embarazo se asocia a diversas morbilidades como aborto recurrente, diabetes pre-gestacional y gestacional, hipertensión, macrosomía, mortalidad materna o fetal y cesárea, entre otras. Y si se considera que el 51% de las mujeres en edad fértil, que comprenden el rango etario de 15 a 44 años, presenta sobrepeso u obesidad, se puede afirmar que más de la mitad de las posibles madres son propensas a sufrir alguna de la patologías ya mencionadas y por lo tanto serían nuevas candidatas a aumentar el número de cesáreas en el futuro.

Medidas para favorecer el parto vaginal

La hospitalización de las madres en los centros de atención pública juega un rol fundamental en el búsqueda de un nacimiento normal. El monitoreo constante y la libertad del cuerpo médico de inducir hasta por 3 días las contracciones mediante suministros de oxitocina, práctica más conocida como “goteo”, es un hábito eficaz para lograr partos humanizados, vaginales y con relevancia en el apego mamá-bebé.

No ocurre así en clínicas. En este escenario es difícil que alguien pague los recursos y horas de trabajo de parto, las mujeres aquí gozan de poder decidir, pagar por comodidad, atención personalizada y rapidez.

“En esto también tenemos culpa nosotros los médicos que nos vamos mucho por lo que quiere la paciente y no tratamos de hacer el cambio de mentalidad sobre la otra vía de parto. Entonces, yo creo que debemos reenamorarnos del parto normal y convencer a nuestras pacientes, quitarles el miedo y orientarlas bien”, concluye Inzunza.

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