Sociedad
Posesiones diab√≥licas: Los fundamentos tras un fen√≥meno que a√ļn intriga a los investigadores
Publicado por: Claudia Mi√Īo
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Cuando hablamos de exorcismos se nos vienen a la mente de forma inmediata escenas de la famosa película El Exorcista. Regan con su rostro deformado, hablando con una voz que no es la suya y haciendo cosas que desafían a las leyes de la física.

El cine ha abordado el tema en numerosas ocasiones y es entonces cuando surgen las preguntas: ¬ŅEs cierto que eso puede ocurrir en la vida real? ¬ŅQu√© son las posesiones diab√≥licas? ¬ŅRealmente existen o son s√≥lo personas que deber√≠an acudir a un psiqui√°tra? ¬ŅC√≥mo funcionan los exorcismos?

Puedes no creer en Dios o en el diablo, puedes pensar que son creencias ‚Äúmedievales‚ÄĚ y puedes espantarte de que en pleno siglo XXI haya gente que crea en estas cosas. Puedes. Sin embargo, siempre existe la posibilidad, peque√Īa o grande, de que est√©s equivocado y esto no s√≥lo sea algo que puede ocurrir, sino que es algo que puede ocurrirte incluso a ti.

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El Exorcista | Warner Bros

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Las posesiones

El padre Gabriele Amorth -quien es el fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas- en su libro Habla un Exorcista plantea que Satanás ejerce una acción ordinaria sobre los hombres y una extraordinaria.
La ordinaria consiste en tentarlos para el mal. Y la extraordinaria se clasifica en:

1. Los sufrimientos físicos causados por Satanás externamente.
2. Posesión diabólica.
3. La vejación diabólica
4. Obsesión diabólica
5. Infestaciones diabólicas en casas, objetos y animales.
6. Sujeción diabólica.

En este caso s√≥lo abordaremos la Posesi√≥n diab√≥lica, de la cual Amorth se√Īala que ‚Äúes el tormento m√°s grave y tiene efecto cuando el demonio se apodera de un cuerpo, no del alma‚ÄĚ. Y agrega que ‚Äúesta forma es tambi√©n la que m√°s se presta a fen√≥menos espectaculares‚ÄĚ.

El Exorcista | Warner Bros

El Exorcista | Warner Bros

Seg√ļn el exorcista y te√≥logo especializado en demonolog√≠a Jos√© Antonio Fortea, en el libro Summa Daemoniaca, los criterios diagn√≥sticos que un sujeto deber√≠a presentar para que se sospeche de que se trata de un caso de posesi√≥n son:

1. La persona siente desde fastidio hasta horror ante lo sagrado o religioso.
2. En los casos m√°s extremos, el horror lleva a accesos de furia acompa√Īados de blasfemias e insultos.
3. En los accesos de furia el sujeto pierde la consciencia, emerge una segunda personalidad y cuando la persona vuelve en sí no recuerda nada. Es una amnesia absoluta.
4. La segunda personalidad siempre tiene una car√°cter maligno.
5. Luego de la crisis la persona vuelve lentamente a la normalidad, en un tiempo y modo similar al que se observa la vuelta al estado normal de consciencia después de una hipnosis.
6. Fuera de las crisis furiosas en que emerge la segunda personalidad, la persona lleva una vida completamente normal y aparece como una persona perfectamente cuerda. No observa una conducta delirante.
7. En los casos en que exponen cosas que parecen alucinaciones, s√≥lo se trata de que ven sombras espor√°dicas, oyen crujidos y sienten alguna difusa sensaci√≥n extra√Īa en alguna parte del cuerpo.

Consideraciones Psiqui√°tricas

En el libro Exorcística, Fortea afirma que el poseído siempre mantiene un razonamiento claro y es sumamente crítico de los síntomas que describe. De hecho él mismo es el primero en reconocer que su discurso va a resultar poco digno de crédito.

En cambio, ‚Äúcuando se dice de alguien que es un psic√≥tico caben varias definiciones, ‚Äėla definici√≥n m√°s limitada de psic√≥tico se restringe a ilusiones o alucinaciones notables, con las alucinaciones teniendo lugar con ausencia de conocimiento de su naturaleza patol√≥gica‚Äô ‚ÄĚ, plantea Fortea.

Si bien en el libro se profundiza en ésta área, en términos simples y breves se puede decir que la posesión y los aspectos relacionados a ella se asemejan a la esquizofrenia paranoide y al desorden disociativo de la personalidad.

Sin embargo, el pensamiento de los pose√≠dos es claro en todo momento, salvo en los de trance. Lo que suele llamar la atenci√≥n de los especialistas que atienden a estos pacientes es ‚Äúla claridad de pensamiento, la capacidad de autocr√≠tica, coexistiendo con los otros rasgos patol√≥gicos que por su gravedad deber√≠an conllevar una evoluci√≥n hacia una profunda desestructuraci√≥n de la personalidad y el raciocinio‚ÄĚ.

El Exorcismo de Emily Rose

El Exorcismo de Emily Rose

También es frecuente que la gente piense que en muchos de los casos de exorcismos de los que hay registro simplemente se trataba de epilepsia, pero es probable que no sea así.

Los espasmos musculares agudos de la epilepsia nunca llegan a ser tan prolongados como los de la posesión, donde pueden prolongarse a intervalos durante hasta tres horas o más. Además, está el factor de la segunda identidad que emerge, cosa que no ocurre con las personas que sufren esa enfermedad, sobre todo porque en la fase convulsiva la epilepsia arrebata la consciencia, que es la que da la capacidad de poder mantener esos diálogos.

¬ŅPor qu√© ocurren las posesiones diab√≥licas?

Fortea en el libro Summa Daemoniaca plantea que las causas que siempre se han dado son:
1. El pacto con el demonio
2. Asistir a sesiones espiritistas, cultos satánicos o a ritos esotéricos.
3. Que un hijo haya sido ofrecido por su madre a Satan√°s.
4. El maleficio.
En el fondo ‚Äúqueda poseso el que abre una puerta al demonio. La gente piensa que los pecados provocan la posesi√≥n, pero no, hay que abrir expresamente una puerta al demonio para que entre‚ÄĚ, especifica el padre Fortea.

‚ÄúDe todas maneras, que gente inocente y hasta en gracia de Dios quede posesa sin culpa no es una teor√≠a, es algo comprobado una y otra vez desde hace siglos‚ÄĚ, aclara.

En otras palabras, nadie est√° libre.

Deliver Us From Evil

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El Exorcismo

‚ÄúEl exorcismo es una pr√°ctica antigua de la Iglesia por la cual un ministro sagrado conmina y ordena al esp√≠ritu maligno a abandonar a su v√≠ctima sobre la que ejerce un poder desp√≥tico‚ÄĚ, afirma Carlos Alberto Mancuso en el libro Mano a mano con el diablo.

Luego de comprobar que se trata de un auténtico caso de posesión, se debe solicitar autorización al arzobispo para proceder con el exorcismo.

Para efectuarlo se utiliza el Ritual de Exorcismos y lo ideal es que acompa√Īe al sacerdote un grupo de oraci√≥n.

‚ÄúEl rito eclesi√°stico del exorcismo contiene muchos ritos menores (la letan√≠a de los santos, liturgia de la Palabra, rezo de la oraci√≥n dominical, etc), pero su verdadera esencia es la conjuraci√≥n del demonio‚ÄĚ, explica Fortea.

El demonio intentar√° mantenerse oculto, porque lo √ļltimo que quiere es abandonar a su presa. Sin embargo, el exorcista lo conjurar√° (le ordenar√°) a manifestarse, ya que es fundamental que confiese c√≥mo y cuando entr√≥ en el cuerpo de esa persona y sobre todo, es imperativo que revele su nombre.

Las sesiones de exorcismo variar√°n dependiendo de cada caso. En algunos basta con una, mientras que en otros se puede tardar d√≠as, semanas, meses e incluso a√Īos.

El Exorcista | Warner Bros

El Exorcista | Warner Bros

El Exorcista

En la Iglesia Cat√≥lica s√≥lo un sacerdote puede ser exorcista y deber√° ser nombrado por el arzobispo. De hecho, todas las di√≥cesis deben contar con uno, sin embargo como plantea Gabriele Amorth, esto no siempre se cumple. ¬ŅPor qu√©? Porque ni el los seminarios ni en las universidades eclesi√°sticas se estudia al demonio, por lo que ya no se estudia su acci√≥n extraordinaria y por ende tampoco los exorcismos.

‚ÄúSomos tan pocos en el mundo que cada uno de nosotros en su batalla diaria se siente de manera inevitable como si fuera el √ļltimo‚ÄĚ, afirma Gabriele Amorth en el libro ‚ÄúEl √ļltimo exorcista‚ÄĚ.

Alguien podr√≠a preguntarse si el demonio intenta vengarse de los exorcistas o de quienes colaboraron en el ritual. Y la respuesta es s√≠, ‚Äútrata de vengarse del exorcista y de los que han ayudado en un exorcismo haciendo alguna cosa para asustarles y que no vuelvan a prestar ese servicio‚ÄĚ, explica Jos√© Antonio Fortea.

Trata, pero usualmente no puede hacer mucho. Fortea explica que existen casos excepcionales como el de un sacerdote al que “el demonio en un exorcismo le dijo que le incendiar√≠a el coche y tal cosa sucedi√≥ mientras conduc√≠a unos d√≠as despu√©s”, pero que eso no es lo normal.

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