La manipulación y el abuso emocional suelen ser las técnicas más comunes de violencia psicológica, ejercidas sobre una pareja. A veces puede llegar a puntos tan extremos que la víctima termina convenciéndose de una realidad que no es tal y con el paso del tiempo minimiza sus propias emociones, quedando en un estado de vulnerabilidad sumamente peligroso para otros tipos de violencia.

En este contexto, hace algunos años se acuñó en Estados Unidos el término Gaslight, el que nació de una obra de teatro de 1938 en el que el hombre de una pareja de recién casados intenta por todos los medios volver loca a su esposa, escondiéndole cosas, bajando la intensidad de la luz y luego negando sistemáticamente todas sus artimañas.

En la cinta la mujer llega a un punto en que comienza a dudar de su propia cordura, porque él la convence de que ha perdido la razón respecto a lo que habla y hace.

Actualmente este término se utiliza para identificar un tipo de abuso emocional al que muchas personas están expuestas y sin siquiera darse cuenta. En español podríamos llamarlo “lavado de cerebro” o simplemente manipulación, pero lo cierto es que más allá de cómo lo denominamos, es importante describir algunas de las técnicas más comunes de este tipo de abusadores y también cuáles son las señales o síntomas que comienzan a experimentar las víctimas metidas en este tipo de relaciones tóxicas.

De acuerdo al psicólogo clínico Loren Soeiro, especialista en guiar a parejas a encontrar el equilibrio en sus relaciones, existen algunas señales de advertencia a las que deberíamos poner atención.

Lo primero es preguntarte que sentimientos afloran en ti cuando estás frente a esta persona:

1) ¿Te sientes aislado o aislada de tus amigos o incomprendido por las personas que alguna vez te conocieron bien?

2) ¿Te estás cuestionando o tienes dificultades para tomar decisiones, incluso las más simples, porque cuestiona tu propio juicio? ¿Sientes que estás confiando excesivamente en el juicio de la otra persona?

3) ¿Te has convencido de que hay algo profundamente malo en ti, por ejemplo, que puedes ser “demasiado sensible” y dentro de esa realidad es probable que interpretes mal la mayoría de las situaciones?

4) ¿Te estás disculpando constantemente con tu pareja, sintiéndote como si fueras una versión mucho más débil de ti respecto a la persona independiente que alguna vez fuiste?

5) ¿Te preguntas si estás recordando correctamente los eventos de tu relación y tu pareja insiste en que estos eventos sucedieron de otra manera, una que especialmente favorece su perspectiva y no la tuya?

6) Cuando habla con tus amigos y seres queridos acerca de su relación ¿tiende a ocultar información para evitar ser juzgado, o bien terminas creando excusas para justificar y racionalizar el comportamiento de tu pareja?

En este contexto, la Liga Nacional contra Violencia Doméstica de Estados Unidos, también define en su sitio web este tipo de abuso, entregando una serie de “señales” que permiten identificar las técnicas más comunes de estas personas abusivas y, de paso, describe otros “síntomas” que puede presentar la víctima.

Pexels (cc)
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La entidad también aclara que este tipo de abuso suele darse “gradualmente en una relación”, de hecho, aseguran que al comienzo pueden parecer simples malos entendidos inofensivos, pero con el tiempo estos comportamientos se van volviendo más recurrentes y la víctima comienza a experimentar síntomas como confusión, ansiedad, aislamiento y depresión, llegando a perder el sentido de realidad y de lo que está viviendo. De esta manera la víctima se vuelve vulnerable, confía ciegamente en su pareja y a partir de eso define una nueva realidad.

Algunas de las técnicas más comunes de estas personas abusadoras son:

1) Retención: la pareja abusiva pretende no entender o se niega a escuchar. Frases recurrentes son, por ejemplo: “No quiero volver a escuchar esto” o “Estás tratando de confundirme”.

2) Contrarrestar: la pareja abusiva cuestiona los recuerdos de la víctima respecto a distintas situaciones, incluso cuando la víctima los recuerda con precisión. Ejemplo: “Estás en un error, nunca recuerdas las cosas correctamente”.

3) Bloqueo / desvío: la pareja abusiva tiende a cambiar el tema y/o cuestiona los argumentos de la víctima. Ejemplo: “¿Es acaso otra idea loca que te metieron tus amigos/familiares?” o “Estás imaginando cosas”.

4) Trivialización: la pareja abusiva convierte las necesidades y sentimientos de la víctima en asuntos “poco importantes”. Ejemplo: “¿Te vas a enojar por algo así?” o “Eres demasiado sensible”.

5) Olvido / negación: la pareja abusiva pretende haber olvidado lo que realmente ocurrió o niega cosas como las promesas hechas a la víctima. Ejemplo: “No sé de qué estás hablando” o “Sólo estás inventando cosas”.

Soeiro señala que ocasionalmente estos abusadores también suelen emitir comentarios positivos para mantener un falso equilibrio o incluso usan un estilo de “compasión falsa” para hacer como que se preocupan de sus parejas y quieren ayudarlas a dejar de ver las cosas de manera distorsionada.

“Sin embargo, cada vez con más frecuencia, intentarán desestabilizarte criticando las cosas que son importantes para ti. Imagina que te sientes bien con tu trabajo: el abusador podría reducir sutilmente tu valor, como si tratara de quitártelo. ‘Es una pena que tu jefe nunca te permita ser creativo’, podría decirte, o incluso ‘tus compañeros de trabajo son personas egoístas que no se preocupan realmente por ti’“, ejemplifica el doctor en Psicología.

Asimismo, otro de los aspectos más comunes entre este tipo de abusadores es cuando te dicen cosas como “¡No puedes ser tan sensible!” o “¡No sé por qué crees que es un gran problema!”, sugiriendo que te sientes mal sólo porque tus propios estándares son diferentes a los de los demás.

Otras señales a tomar en cuenta

Como ya hemos dicho, para superar este tipo de abuso, es importante reconocer las señales para finalmente aprender a confiar nuevamente en ti mismo. De acuerdo a la doctora, psicoanalista y académica Robin Stern, los signos más comunes que comparten las víctimas de un abusador emocional, pueden incluir.

a) Constantemente te cuestionas a ti mismo
b) Te preguntas, “¿Soy demasiado sensible?” varias veces al día
c) A menudo te sientes confundido e incluso “loco”
d) No puedes entender por qué, con tantas cosas aparentemente buenas en tu vida, no eres más feliz
e) Con frecuencia pones excusas para el comportamiento de tu pareja a tus amigos y familiares
f) Terminas ocultando información a tus amigos y familiares para no tener que explicar o inventar excusas
g) Sabes que algo está terriblemente mal, pero nunca puedes expresar lo que es, ni siquiera a ti mismo
h) Empiezas a mentir para evitar las burlas y los giros de la realidad
i) Tiene la sensación de que solías ser una persona muy diferente: más segura, más divertida y más relajada.
j) Te sientes desesperado y sin alegría
k) Sientes que no puedes hacer nada bien
l) Te preguntas si eres una pareja “suficientemente buena”

Por último, Loren asegura que si te encuentras en una relación como esta, en la que has llegado a dudar del valor de tus propias reacciones, decisiones y opiniones, hay pasos que puedes tomar para avanzar hacia el cambio. “Lo más importante es que es esencial identificar el problema, lo que implica desarrollar una visión del patrón de comportamiento interpersonal en el que has quedado atrapado. Intenta hacer una lista escrita de todas las formas en que tu pareja devalúa tu perspectiva y te obliga a adherirse a la suya: esta lista puede ayudarte a reconocer un patrón”, aconseja.

De todas formas, este es un proceso complejo ya que a veces la víctima está tan vulnerada que no puede evitar ofrecer disculpas a la pareja o de racionalizar sus comportamientos sólo porque desea evitar el dolor de una inminente ruptura.

Lo importante es que jamás creas que “eres demasiado sensible” o que no puedes confiar en tus sentimientos aún cuando te hieren. “Lo que más importa siempre son tus propios estándares. Los sentimientos de tu pareja no son un criterio con el que debes medir tus propias reacciones/emociones. Debes confiar en los tuyos y que nadie te convenza de lo contrario”, sentenció el experto.

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