Después de un amplio debate, los padres están enfrentando una gran decisión: ¿enviar o no los niños a clases presenciales?

Mientras la decisión es de ellos, los colegios debieron tomar todas las medidas de seguridad adecuadas para proteger a los estudiantes y trabajadores del riesgo de contagio del covid-19.

Por supuesto, esto no es una tarea simple, ya que los protocolos sanitarios deben ser estrictos tanto dentro como fuera de las aulas, especialmente en cuanto al distanciamiento físico, que con niños se dificulta.

Pero este no es el único punto a considerar, ya que la ventilación y la higiene son vitales, y son elementos que los apoderados deben preocuparse que estén presentes:

Revisa aquí algunas medidas de seguridad:

Higienización y sanitización personal:

Este punto es clave porque es indispensable que, para un retorno a clases presenciales seguro, se adopten medidas de sanitización como el uso permanente de desinfectantes de manos, que, junto con ser eficientes en la eliminación del virus, sean seguros para los niños.

De hecho, el foco es utilizar higienizantes de mano naturales, sin alcohol, que no resequen manos ni tengan riesgo de inflamación por su uso frecuente en los estudiantes.

Ventilación y sanitización en las aulas:

Las salas deberán estar constantemente en procesos de limpieza con los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud. Una vez que los alumnos salgan, las aulas se deberán sanitizar y mantener ventanas abiertas.

Por supuesto, que tengan una ventilación adecuada durante las clases también es muy importante para evitar riesgos de contagio, según ha afirmado en reiteradas oportunidades la CDC.

“En general, cuantas más personas hay en un espacio cerrado, mayor es la necesidad de ventilar con aire exterior. En otras palabras, el porcentaje de ventilación debería basarse en la cantidad de personas que están presentes en un espacio cerrado (y algunos otros factores)”, aseguraron.

“Asimismo, asegúrese de que las áreas de alto tránsito dispongan de ventilación adicional. Además de contribuir a reducir el riesgo derivado de la transmisión de virus por aire, mejorar la ventilación también representa un beneficio para la calidad del aire en espacios cerrados, ya que se reduce la exposición a productos que se utilizan para limpiar y desinfectar superficies posiblemente contaminadas”, añadieron.

Furgones escolares seguros:

Un niño con temperatura superior a 37,8°C no puede subir al transporte, claramente.

Asimismo, se debe explicar a los estudiantes que ya no se puede comer dentro del furgón, tampoco compartir teléfonos celulares o juegos, y usar de manera permanente la mascarilla.

Para el chofer del medio de transporte, la tarea es sanitizar el furgón después de cada viaje.

Demarcación de espacios para distanciamiento físico:

Idealmente, el colegio debe tomar medidas para separar a los alumnos dentro del establecimiento, generando espacios adecuados entre cada niño. Un punto clave acá es mantener marcadas las zonas de espera, lugares habilitados, salas de clases, entre otras.

Lo ideal es replicar los protocolos que usan en la actualidad centros comerciales en términos de que medidas debemos cumplir cuando los visitamos.

En el mercado también existen separadores de espacios que adjuntan a los escritorios y que permite aislar a los estudiantes en cada clase, estos además cuentan extremos redondeados para entregar una mayor seguridad y evitar accidentes.

“El uso de separadores de escritorio, que es el lugar donde los niños pasan la mayor cantidad del tiempo, es compatible con el mobiliario actual de las salas de clases y ayudan a mantener los espacios entre los alumnos”, aseguró Andrea Arteaga, de DVP.

Uso adecuado de baños:

Los baños del colegio deberán contar con un máximo de 50% de aforo permitido, contando con señaléticas para evitar aglomeraciones en el exterior. Además es vital que estos espacios cuenten con una ventilación adecuada y que sean sanitizados constantemente.

Por lo demás, se debe evitar el uso de secador de manos, ya que según un estudio publicado en el 2018 en Applied and Environmental Microbiology se sugiere que estos aparatos de aire caliente podrían actuar como unas especies de “bombas de gérmenes que extraen grandes cantidades de virus y bacterias del aire del baño y las depositan directamente en las manos”.