Un oficinista japonés convirtió las calles de su país en una pista de baile con inesperado acento chileno. Se llama Toru, usa el nombre @tohru_dance en redes sociales y ya suma 959 coreografías en su sitio 50dance.net, donde baila entre muchas canciones, varias chilenas y además recibe pedidos del público para sus próximos desafíos.
En medio de ese enorme archivo, hay un detalle que difícilmente pasa inadvertido para este lado del mundo: varias de sus elecciones musicales vienen directo desde Chile. 
Entre los registros más comentados del oficinista japonés que baila, aparecen clásicas canciones chilenas como “Bailando solo” de Los Bunkers, tema que subió como su baile número 955, el que grabó directo desde la Torre de Tokio.
En su web, el propio Toru escribió sobre ese video: “Creo que es la primera vez que bailo en este lugar. Me sentí tan bien bailando que quiero volver a hacerlo”.
Claro que ese clásico chileno no es el único, también fue el turno “Siempre es viernes en mi corazón”, de Alex Anwandter, y este viernes sorpeendió “Amar en el campo”, de Teleradio Donoso, dándole nueva vitrina a una banda chilena que ya no existe, pero cuyo hit todavía sobrevive con fuerza entre melómanos y nostálgicos. 
Toru, el oficinista japonés que baila canciones chilenas
La historia detrás del personaje también explica por qué sus videos tienen algo más que simple simpatía viral. En la presentación de su sitio, Toru cuenta que empezó este camino pasada la barrera de los 50, cuando decidió no resignarse a las conversaciones sobre achaques y enfermedades que, según él, dominaban las reuniones entre personas de su edad.
“No quiero eso”, escribió. Y remató con una declaración que resume por completo su proyecto: “Espero que esto sea un faro de esperanza para las personas de mediana edad y mayores que estén pensando en empezar a bailar”. 
En otra sección se presenta sin demasiadas vueltas: “Me llamo Toru. Me encanta bailar y la música, y no tengo preferencias por ningún género en particular”. Ahí también revela que nació en 1966, que hoy trabaja en consultoría de recursos humanos y organización, y que abrió este espacio como una forma de registrar su progreso, obligarse a no aflojar y seguir mejorando. 
Así, entre postales urbanas de Japón, pasos entusiastas y una constancia que ya supera las mil canciones, Toru disfruta del baile con un repertorio donde Chile ya tiene su lugar.