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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En 1954, la policía capturó a Francisco Varela tras una serie de crímenes contra niños, incluido el asesinato de Luis Vergara Garrido, de 6 años, en Santiago. Este caso marcó el origen de la leyenda del "viejo del saco". La PDI identificó a Varela por evidencia de ADN y testimonios. Conocido como "El Manco Varela", confesó haber violado a al menos 20 víctimas bajo la influencia del alcohol. Fue condenado a muerte por homicidio calificado con ensañamiento.

En 1954, tras más de una docena de crímenes contra niños, Francisco Varela fue atrapado por la policía. En ese entonces, nadie se esperaba que los asesinatos y violaciones cometidos por el hombre dieran origen a la temida leyenda del “viejo del saco”.

En esa época, un jueves 16 de abril, un niño de 6 años llamado Luis Vergara Garrido salió de su casa a altas horas de la noche para no ver cómo su padrastro golpeaba a su madre. Sin embargo, ello terminó marcando su destino.

Deambulando por las calles de la Región Metropolitana, llegó hasta el antiguo barrio industrial de Santiago, donde en un paradero fue sorprendido por Varela. Ahí, el sujeto lo violó y más tarde lo asesinó.

Sin saberlo en ese momento, el pequeño niño se convirtió en una pieza clave en la detención del “viejo del saco”, según detalla el Poder Judicial.

“El cuerpo estaba en muy mal estado; había rastros fisiológicos sobre el cuerpo del niño, pero con la tecnología de la época, era difícil rastrear ese tipo de evidencia”, recordó el historiador Cristóbal García-Huidobro.

Luego de ese Jueves Santo, la PDI se abocó a descubrir quién era el asesino del pequeño Luis. En el lugar de los hechos encontraron al niño sin pantalones ni zapatos, pero en sus ropas encontraron rastros de ADN del hombre, como uñas y canas.

A raíz de aquello, concluyeron que se trataba de un hombre de unos 50 años, robusto y que solo había ocupado el brazo izquierdo en sus fechorías.

Así, la policía de la época llegó hasta el barrio Carrascal, ubicado en la comuna de Quinta Normal, muy cerca de Cerro Navia.

Ahí interrogaron durante días a varios vagabundos, hasta que dieron con el testimonio de un joven de 17 años, quien reveló que lo había intentado violar un hombre que tenía mutilado el brazo derecho. Así dieron con “El Manco Varela”, como era conocido en la calle.

Cuando dieron con Francisco Varela Pérez, estaba tan borracho que le dieron vino para evitar que entrara en shock. Aunque al principio negó los hechos, luego confesó que el alcohol lo excitaba y que había violado a al menos 20 víctimas.

Fue tal el revuelo que causó el caso que, tras procesarlo por el delito de homicidio calificado con ensañamiento, la justicia lo condenó a la pena más alta de la época: la muerte.

Por algún tiempo, el caso fue conocido como el “Chacal de Carrascal”, aunque con los años terminó transformándose en el temido “viejo del saco”.