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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Felicitas Lauría, una joven argentina que se fue a Estados Unidos con una visa Au Pair, se enamoró de un ciudadano estadounidense, se casó y comenzó el proceso para ajustar su estatus migratorio. Sin embargo, durante una entrevista migratoria, fue detenida por el ICE y pasó 10 días incomunicada en condiciones precarias. Tras ser liberada bajo fianza, sigue sujeta a estrictas restricciones mientras espera una audiencia el 11 de marzo que definirá su permanencia en el país. A pesar de las sospechas de un matrimonio por conveniencia, la familia asegura que su relación es genuina.

Tras una entrevista para su residencia, una joven argentina de 22 años fue detenida por el ICE: pasó diez días presa, encadenada y sin acceder a su medicación. Trabaja hace dos años en California.

Felicitas Lauría tiene 22 años, es argentina y se fue a Estados Unidos a principios de 2023 con una idea bastante común entre jóvenes de su edad: trabajar, estudiar y probar suerte afuera. Entró con una visa J-1 del programa Au Pair, un intercambio cultural que permite vivir y trabajar durante dos años. Nada fuera de lo habitual entre tantos jóvenes.

En el bar en que trabajaba, conoció a Marcus, un ciudadano estadounidense, y el flechazo fue inmediato. Ambos empezaron a salir, se enamoraron y, en febrero pasado, decidieron casarse. Entonces, Felicitas inició el trámite para ajustar su estatus migratorio y quedarse legalmente en el país gobernado por Donald Trump, sin duda, en una época compleja para los inmigrantes.

El proceso avanzó casi de manual para la argentina oriunda de Córdoba: presentó la documentación, completó los datos biométricos y en septiembre recibió el permiso de trabajo.

Consiguió un nuevo empleo, retomó sus estudios universitarios de abogacía (derecho) y se preparó para la entrevista conyugal, el último paso antes de acceder a la residencia permanente en la ciudad de San Diego.

Felicitas Lauría y su detención por el ICE

Al momento de la entrevista en una oficina migratoria, el funcionario le preguntó a Felicitas si su visa original estaba vencida. Ella contestó lógicamente que sí, pero explicó que estaba amparada por el proceso de ajuste de estatus y que tenía permiso de trabajo vigente. Minutos después, agentes del tan temido Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ingresaron a la sala y la detuvieron.

Según contó en televisión Mariana Lozita, mamá de Felicitas, la joven pasó las primeras 48 horas incomunicada. Fue trasladada con cadenas en los pies, la cintura y las manos, que no le retiraron ni siquiera para ir al baño, salvo una mano para poder bajarse la ropa.

Felicitas junto a su marido
Felicitas Lauría junto a su esposo

Varios días sin medicación

Durante la detención, Felicitas no recibió la medicación para la tiroides que toma de manera regular ni sus lentes para la miopía, lo que la dejó varios días casi sin poder ver.

El encierro se extendió durante diez días, ella perdió unos cinco kilos, y el difícil momento coincidió con la celebración de Acción de Gracias en Estados Unidos, lo que demoró trámites y decisiones administrativas. A comienzos de diciembre, finalmente, la chica fue liberada bajo fianza por 1.500 dólares (1,3 millones de pesos).

De todos modos, fue parcial la libertad obtenida. Es que, durante un tiempo, la joven debió portar una tobillera electrónica y quedó sujeta a controles estrictos, como permanecer dentro del perímetro de San Diego, avisar cualquier desplazamiento, recibir inspecciones mensuales en su domicilio y enviar una foto semanal a las autoridades migratorias. La tobillera fue retirada hace pocos días, aunque varias de las restricciones continúan.

La situación sigue sin resolverse

Gracias al permiso de trabajo que había obtenido antes de la detención, Felicitas pudo retomar su empleo y continuar sus estudios de Derecho. Sin embargo, su situación sigue sin resolverse. Para el 11 de marzo próximo está prevista la audiencia en la que se definirá si puede permanecer en EE.UU. o si finalmente será deportada.

El gobierno de Estados Unidos sospecha que el matrimonio de Felicitas y Marcus fue celebrado por conveniencia migratoria. Sin embargo, la familia sostiene que cuentan con todos los respaldos legales y que la relación es genuina.

“Ellos se quieren quedar, tienen su vida planificada los dos. Ella empezó a estudiar, el marido también. Son chicos jóvenes, pero tienen planificada su vida allá”, dijo la madre de la joven detenida.

Salvando las distancias por la historia de vida particular, el caso de Felicitas Lauría recuerda al que BioBioChile dio a conocer recientemente sobre Pamela Venegas (28), una educadora chilena que viajó a EE.UU. junto a una amiga con Visa Waiver por un mes de vacaciones. Luego, ambas quisieron extender hasta los tres meses que les permitía el documento. El problema es que siguieron más allá de lo legal y ya no pueden volver tras la detención realizada por el ICE hasta regularizar su situación.