Sociedad
Domingo 15 septiembre de 2019 | Publicado a las 15:17
Gatos, delfines y aves: la historia secreta de los animales espías de la CIA
Por Fabián Barría
La información es de Agence France-Presse
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A comienzos de 1974, Do Da era el primero de su clase de espionaje y en camino a convertirse en agente de la CIA de alto vuelo: ten√≠a un mejor desempe√Īo cuando estaba bajo presi√≥n, pod√≠a cargar m√°s peso que los dem√°s y escapar de quienes lo atacaran.

Pero cuando fue sometido al examen más difícil de su entrenamiento desapareció tras ser vencido por dos ejemplares de su misma especie: cuervos.

El pájaro fue por mucho tiempo una figura central de un programa que la CIA utilizó durante la Guerra Fría en su lucha contra la Unión Soviética.

El jueves, la agencia de inteligencia public√≥ decenas de documentos sobre programas de entrenamiento de gatos, perros, delfines y p√°jaros a los que pretendi√≥ emplear como “esp√≠as”.

Larry Lamsa (CC) Flickr
Larry Lamsa (CC) Flickr

La CIA analiz√≥ la manera de utilizar gatos como escuchas itinerantes -“veh√≠culos de vigilancia de audio”- y colocar implantes el√©ctricos en el cerebro de perros para ver si pod√≠an ser controlados a la distancia. Pero ninguno de esos programas lleg√≥ demasiado lejos.

M√°s envergadura tomaron los experimentos con delfines, que fueron entrenados para convertirlos en potenciales saboteadores y espiar a los submarinos nucleares sovi√©ticos, acaso la mayor amenaza para el poder√≠o estadounidense a mediados de los a√Īos 1960.¬†

Los proyectos Oxygas y Chirilogy apuntaron a determinar si los delfines pod√≠an ser entrenados para remplazar a los buzos humanos y colocar explosivos en barcos amarrados o en movimiento o escabullirse en los puertos sovi√©ticos con el fin de depositar balizas ac√ļsticas o instrumentos de detecci√≥n de misiles.

También estos proyectos terminaron siendo abandonados.

Pixabay (cc0)
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“Captores vivientes”

Pero lo acapar√≥ la imaginaci√≥n de los responsables de la inteligencia estadounidense durante la Guerra Fr√≠a fueron los p√°jaros: palomas, halcones, cuervos, b√ļhos e incluso ciertas aves migratorias.

La CIA lleg√≥ a reclutar a ornit√≥logos para que determinaran cu√°les aves migratorias pasaban una parte del a√Īo en una regi√≥n situada al sureste de Mosc√ļ, en el entorno de la ciudad de Chikhany, en la que los sovi√©ticos dispon√≠an de f√°bricas de armas qu√≠micas.

La agencia percib√≠a a los p√°jaros como “sensores vivos” que, sobre la base de su alimentaci√≥n, pod√≠an revelar en sus entra√Īas las sustancias que los sovi√©ticos estaban experimentando.

A comienzos de los a√Īos 70, la CIA se inclin√≥ por las aves rapaces y los cuervos, con la esperanza de que pudieran ser entrenados para participar en misiones como la colocaci√≥n de micrograbadores en los vanos de ventanas.¬†

En el marco de un proyecto bautizado como Axiolite, entrenadores basados en la isla San Clemente, en la costa sur de California, ense√Īaron a p√°jaros a volar kil√≥metros y kil√≥metros entre un barco y la costa.

ARCHIVO
ARCHIVO

Si uno de los “candidatos” aprobaba el examen, se lo enviaba a territorio sovi√©tico con una c√°mara colgada a su cuerpo para tomar im√°genes y regresar al punto de partida.¬†

Las aves eran inteligentes pero “tal vez demasiado lentas para evitar los ataques” de otros p√°jaros, consign√≥ un informe. Dos halcones murieron de enfermedades.¬†

El p√°jaro m√°s promisorio era el cuervo Do Da. Resistente, capaz de determinar altura y vientos favorables y suficientemente astuto como para burlar los ataques de sus cong√©neres: era “la estrella del proyecto”, seg√ļn escribi√≥ un cient√≠fico.¬†

Pero la sesión de entrenamiento del 19 de junio resultó fatal. Otros cuervos lo atacaron y nunca más se lo vio.

World Bird Sanctuary
World Bird Sanctuary

Palomas sobre Leningrado

Las palomas, utilizadas durante dos milenios como mensajeras y para tomar fotografías durante la Primera Guerra Mundial, fueron otra de las grandes esperanzas de los servicios de inteligencia norteamericanos.

La CIA disponía de centenas de palomas, a las que entrenaba en su territorio equipándolas con cámaras.

El objetivo era que espiaran los astilleros de Lenigrado (actual San Petersburgo), donde los soviéticos construían sus submarinos nucleares.

Pero la experiencia no resultó lo bastante buena: muchas de las aves huyeron con sus costosas cámaras a cuestas y nunca más se las volvió a encontrar.

Los documentos publicados no especifican si se lleg√≥ a realizar la operaci√≥n de Leningrado, pero un informe de la CIA de 1978 se√Īala claramente que exist√≠an demasiados interrogantes acerca de la fiabilidad de estas aves.¬†

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