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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La aspirina, conocida por sus beneficios en enfermedades cardiovasculares, se revela ahora como una posible arma contra el cáncer. En un estudio liderado por el profesor John Burn, se encontró que una dosis diaria de aspirina redujo a la mitad el riesgo de cáncer colorrectal en personas con síndrome de Lynch. Además, se sugiere que dosis más bajas podrían ser igual de efectivas con menos efectos secundarios. La aspirina podría inhibir enzimas relacionadas con el crecimiento descontrolado de células cancerosas y hacerlas más visibles al sistema inmunológico.

Expertos descubrieron que la aspirina, el fármaco que los médicos recetan para ciertas complicaciones médicas, puede ser crucial para reducir el riesgo de cáncer, aunque hasta ahora, en una población específica.

La preocupación de un hombre de padecer cáncer, como la mayoría de sus familiares directos, lo llevó a formar parte de un ensayo clínico en el que expertos han sacado alentadoras conclusiones.

De acuerdo a la BBC, Nick James, un fabricante de muebles británico de 40 años, comenzó a preocuparse por su salud después de que su madre muriera de cáncer y su hermano, junto con otros familiares, desarrollara cáncer de colon.

El hombre decidió someterse a pruebas genéticas y descubrió que portaba un gen defectuoso que causa el síndrome de Lynch, una afección genética que aumenta el riesgo de padecer muchos tipos de cáncer y que puede transmitirse de una generación a otra, detalla el sitio de salud Clínica Mayo.

La aspirina podría ayudar a reducir el riesgo de cáncer

Su preocupación aumentó, ya que, dependiendo del tipo de mutación genética, entre el 10% y el 80% de las personas con síndrome de Lynch desarrollarán cáncer de colon a lo largo de su vida, como el caso de sus familiares.

Pero la tranquilidad pronto llegó a su vida cuando se convirtió en la primera persona en inscribirse en un ensayo clínico que buscaba probar si una dosis diaria de aspirina podía proteger contra el desarrollo de cáncer.

Ha estado tomando aspirina con nosotros durante 10 años sin presentar cáncer hasta ahora”, dice John Burn, profesor de genética clínica en la Universidad de Newcastle, quien lideró el estudio.

El medio citado indica que desde hace tiempo existen indicios de que este fármaco podría reducir las probabilidades de que el cáncer colorrectal se propague o incluso aparezca.

En el último año, una serie de ensayos y estudios ha reforzado esta evidencia, por lo que algunos países ya han modificado sus guías médicas para incluir la pastilla como primera línea de protección en personas con alto riesgo (aunque los expertos recalcan que esto debe hacerse solo bajo supervisión médica).

Aspirina

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la aspirina pertenece a un grupo de medicamentos llamados salicilatos.

Su acción bloquea las sustancias naturales que causan fiebre, dolor, inflamación y coágulos sanguíneos, por lo que ayuda en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

La aspirina está también disponible en combinación con otros medicamentos como analgésicos y medicamentos para tratar la tos y el resfrío.

El sitio de salud también indica que el fármaco se usa para tratar la fiebre reumática y la enfermedad de Kawasaki (una enfermedad que puede causar problemas cardíacos) y en algunas ocasiones, para reducir el riesgo de trombos en algunos pacientes y para evitar problemas concretos durante el embarazo.

Estudios sobre la prevención del cáncer en 1972

Según el medio británico, en 1972 la aspirina se indagó como un fármaco que podría ayudar en la prevención del cáncer, con un estudio en ratones a los que se les inyectaron células tumorales.

Los científicos estadounidenses encontraron que añadir aspirina al agua que bebían los animales reducía significativamente el riesgo de que el cáncer se propagara por el cuerpo (metástasis), en comparación con los ratones que no la recibían.

Aunque el descubrimiento generó entusiasmo, no estaba claro cómo se aplicaría en la práctica clínica. No era evidente si el fármaco tendría el mismo efecto en humanos, por lo que el hallazgo quedó como una curiosidad científica más que como un tratamiento potencial.

Un punto de inflexión llegó años después, específicamente en 2010, cuando el profesor Peter Rothwell, de la Universidad de Oxford, reanalizó datos sobre el uso de aspirina en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Sus análisis mostraron que el medicamento parecía reducir tanto la aparición como la propagación del cáncer, lo que reavivó el interés en su potencial.

Demostrar que la aspirina puede prevenir el cáncer en la población general es difícil, dice el medio. Lo ideal es realizar estudios a gran escala durante décadas, algo extremadamente costoso y complejo.

Por ello, los científicos se han centrado en grupos específicos, como personas con alto riesgo genético o que ya han tenido cáncer.

Estudio reciente en pacientes con síndrome de Lynch

En este punto entra el estudio de John Burn en pacientes con síndrome de Lynch.

En 2020, el experto publicó los resultados de un ensayo clínico con 861 personas. Tras 10 años de seguimiento, descubrió que quienes tomaron 600 mg diarios de aspirina durante al menos dos años redujeron a la mitad su riesgo de cáncer colorrectal.

Un segundo ensayo sugiere que dosis mucho más bajas (75-100 mg) podrían ser igual o incluso más efectivas, con menos riesgos de efectos secundarios (indigestión, hemorragias internas, úlceras estomacales e incluso hemorragias cerebrales).

“Las personas que tomaron aspirina durante dos años tuvieron un 50% menos de cáncer de colon”, señala Burn.

¿Cómo funciona?

Sobre cómo es la función del fármaco en el cuerpo para evitar el cáncer, se cree que la aspirina inhibe una enzima llamada Cox-2, involucrada en procesos que pueden favorecer el crecimiento descontrolado de células.

Otra posible explicación es que bloquea el tromboxano A2, una sustancia que ayuda a la coagulación. Esto podría hacer que las células cancerosas sean más visibles para el sistema inmunológico, facilitando su eliminación.

Vale destacar que este fármaco sigue siendo investigado por los expertos como una posible arma contra el cáncer. Además, la discusión aún se centra en si podría ampliarse a toda la población o continuar con grupos específicos de análisis.