La influencer chilena, Pao Pinto, utilizó sus redes sociales para advertir sobre el Ozempic después de haber terminado hospitalizada con una pancreatitis aguda por haberlo utilizado irresponsablemente.
Recordemos que, este medicamento de semaglutida fue creado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, que es una enfermedad crónica que afecta a más de mil millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). No es una “inyección para adelgazar”.
“El uso indiscriminado o sin supervición médica puede traer problemas complejos, como lo que me pasó a mí, que hoy estoy hospitalizada con una pancreatitis aguda por el uso de este remedio de manera irresponsable“, contó Pinto a sus seguidores.
Cómo NO usar Ozempic
Su caso es un claro ejemplo de lo que NO hay que hacer con este medicamento. Valentina Arroyo, nutricionista de Clínica CRL, explica que si bien todavía no existe evidencia clínica concluyente que demuestre una relación causal directa entre el Ozempic y la pancreatitis, el riesgo aumenta cuando el fármaco se utiliza sin receta médica.
Asimismo ocurre en personas con antecedentes de pancreatitis, cálculos biliares, consumo excesivo de alcohol o triglicéridos elevados. El uso de Ozempic, incluso en quienes sí lo necesitan, requiere una preparación médica previa para conocer la historia clínica del paciente, con diversos exámenes para chequear estos aspectos antes de inyectarse.
La semaglutida actúa imitando a la hormona GLP-1, la cual tiene efectos en el intestino, el cerebro y el páncreas. Por esta razón, “en personas susceptibles, este mecanismo puede alterar el funcionamiento normal del páncreas y generar inflamación, conocida como pancreatitis”, señala Arroyo.
Además, todos sus riesgos aun son desconocidos, otra razón más para necesar supervición y acompañamiento médico. Según las directrices de la OMS, “la recomendación es condicional debido a la escasez de datos sobre su eficacia y seguridad a largo plazo, su mantenimiento y suspensión, sus costos actuales, la preparación inadecuada del sistema de salud y las posibles implicaciones para la equidad”.
Otros riesgos
El Ozempic y otros fármacos de semaglutida ahora figuran en la Lista de Medicamentos Esenciales para el manejo de la diabetes tipo 2 en grupos de alto riesgo, pero en los últimos años se hicieron populares por sus notorios efectos en la pérdida de peso.
La OMS, de hecho, lo recomendó con el fin de “ayudar a las personas con obesidad a superar este grave problema de salud, como parte de un enfoque integral que incluye una alimentación saludable, actividad física regular y el apoyo de profesionales de la salud”.
El organismo enfatizó que el medicamento por si solo, sin una dieta, no ayudará en la pérdida de peso y también recomendaron acompañamiento psicológico de ser necesario.
Desde que se popularizó, diversos estudios han reportado efectos adversos. Por ejemplo, un paper publicado en Nature Medicine en 2025, donde analizaron datos de más de 2 millones personas que recibieron tratamientos como Ozempic, mostró que pueden ser potencialmente perjudiciales para los riñones y el páncreas.
Arroyo advierte que también causa pérdida de masa muscular si no se usa adecuadamente, ya que se ha observado que al perder peso rápido, una parte significativa de esa disminución no corresponde a grasa corporal, sino a músculo.
Si se usa sin entrenamiento de fuerza y la correspondiente alimentación balanceada, hasta un 40% del peso perdido podría ser masa muscular, ya que “cuando existe un déficit energético severo y no hay estímulo muscular, el organismo comienza a utilizar el músculo como fuente de energía”, señala la especialista.
Esta pérdida puede afectar la fuerza, el metabolismo y la estabilidad corporal, aumentando el riesgo de lesiones, caídas, dolores articulares y deterioro funcional, especialmente en adultos mayores y mujeres postmenopáusicas.