Entre los exámenes de sangre, las ecografías y los controles de peso del embarazo, hay uno que las embarazadas tampoco deberían olvidar ni saltarse: la evaluación periodontal, es decir, la revisión del estado de las encías y los tejidos que sostienen los dientes.
Durante la gestación, los cambios hormonales intensifican la respuesta inflamatoria de las encías frente a la placa bacteriana (los restos de comida y bacterias que se acumulan sobre los dientes). Por eso muchas embarazadas notan encías más sensibles, enrojecidas o con tendencia al sangrado.
Ese sangrado “no es una consecuencia normal ni inevitable del embarazo, sino una señal de alerta que suele pasar inadvertida”, advierte Franco Cavalla, académico de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
Cuándo la inflamación se vuelve un problema mayor en las embarazadas
Cavalla explica que cuando ese proceso inflamatorio avanza y compromete los tejidos que sostienen los dientes, se produce periodontitis: una enfermedad crónica que puede causar pérdida de hueso y, en etapas avanzadas, pérdida de piezas dentales.
Según el especialista, esta inflamación no se queda solo en la boca: “Bacterias, sus productos y distintos mediadores inflamatorios pueden alcanzar la circulación sanguínea y generar una respuesta que afecta al resto del organismo”.
En esa misma línea, la Dra. Cynthia Cantarutti, académica de Odontología de la Universidad Católica de Chile (UC), complementa que las investigaciones han demostrado que “las bacterias que se encuentran en la boca de la embarazada pueden transmitirse a través de la sangre y el líquido amniótico, lo que puede causar complicaciones en el embarazo“.
Diversos estudios muestran que las mujeres con periodontitis presentan mayor frecuencia de resultados adversos.
Cavalla aclara que “esto no significa que la enfermedad periodontal cause directamente estas complicaciones ni que toda mujer afectada las vaya a desarrollar, pero es una razón más para no dejar pasar este chequeo”.
Cantarutti coincide con esa preocupación desde otro ángulo: explica que las infecciones o inflamaciones bucales pueden derivar en parto prematuro y en un niño con bajo peso al nacer, “lo que lo expone a mayor riesgo de tener complicaciones a largo plazo”.
La académica UC agrega además un dato relevante para después del nacimiento: una vez que nace el bebé, la madre puede contagiarle sus propias bacterias bucales, lo que aumenta el riesgo de que el niño desarrolle caries en el futuro.
Cuidados que deben tener las embarazada
Respecto a los cuidados diarios, ambos especialistas coinciden en lo esencial: cepillarse al menos dos veces al día con pasta fluorada, hacer limpieza interdental (usar seda dental) y acudir a control si aparece sangrado persistente, inflamación, mal aliento o movilidad dentaria.
Cantarutti precisa que conviene usar pasta con flúor de 1.500 partes por millón, cepillo suave y evitar enjuagarse con agua justo después del cepillado, “ya que si se enjuagan, pierden el efecto de la pasta con flúor porque se diluye con el agua”.
La odontóloga UC también aborda un problema común y poco hablado: las náuseas matutinas que impiden a muchas mujeres cepillarse bien en el primer trimestre.
Su recomendación es esperar una hora después de comer para el cepillado y, si la pasta provoca vómitos, evitarla temporalmente hasta que pase ese período.
“La evaluación periodontal debería realizarse idealmente antes de la concepción o al inicio del embarazo, aunque en la práctica pocas veces se agenda por iniciativa propia”, añade Cavalla.
Un beneficio en Chile
En Chile, las embarazadas cuentan con las Garantías Explícitas en Salud (GES) de Salud Oral Integral, que da acceso a evaluación odontológica, educación, prevención y tratamiento de enfermedades bucales durante el embarazo.
Esta cobertura incluye la evaluación periodontal y, cuando corresponde, procedimientos como el destartraje y el pulido radicular (técnicas para limpiar en profundidad bajo la línea de la encía), seguros durante la gestación y capaces de controlar la inflamación y recuperar la salud de las encías.
Para Cavalla, toda embarazada debería solicitar este beneficio y no postergar la consulta odontológica por temor al tratamiento.
El chequeo existe y está disponible en el sistema de salud. Falta, dicen ambos especialistas, que se convierta en un hábito tan instalado como la ecografía o el examen de sangre.