La pubalgia no es exclusiva del embarazo. ¿Has sentido alguna vez una molestia en la ingle al correr, entrenar o incluso al realizar ciertos movimientos, sin saber qué la está provocando? Detrás de ese dolor puede haber distintas causas que no necesariamente están relacionadas con el embarazo.
La zona del pubis y la ingle concentra músculos y estructuras que trabajan de manera coordinada para correr, acelerar o cambiar de dirección, por lo que una sobrecarga o un aumento brusco de la exigencia física puede generar molestias que, si persisten, terminan limitando la actividad.
En personas físicamente activas, el dolor en la zona de la ingle o el pubis puede estar relacionado con distintos tejidos y estructuras.
Por eso, el término “pubalgia” no necesariamente describe una única lesión o enfermedad.
Pubalgia
De acuerdo a lo que explica en su sitio web la Clínica MEDS, la pubalgia es una lesión que afecta la región de la pelvis y se produce principalmente cuando se realizan cambios bruscos de superficies, lo que genera un dolor en el pubis.
En específico, “es un cuadro doloroso que se genera en la región de la pelvis y que tiene relación con una inflamación en la zona de inserción de la musculatura abdominal en el borde superior del pubis y de la musculatura aductora que va desde la cara interna del muslo hacia el borde inferior de este mismo hueso“, señala el sitio.
Entre los factores que pueden provocarlas están características específicas de cada persona en relación a su musculatura y otras están relacionadas con el tipo de deporte que se realiza y el calzado que usa el deportista, entre otros factores.
De acuerdo a Clínica Las Condes, la pubalgia “se puede presentar durante el embarazo por una combinación de factores biomecánicos y hormonales“.
Algunas futuras madres sufren un dolor en el área supra púbica, parte de la espalda, caderas, ingle, “y que se acentúa al caminar, subir escaleras, girarse en la cama o abordar un automóvil. Puede irradiar a los muslos y empeora de noche”, explica el doctor Sebastián Medel, ginecólogo del centro médico.
Cuándo ocurre en deportistas
En deportistas, que es más común que en las embarazadas, indica el sitio de salud, este tipo de molestia puede aparecer producto de movimientos repetitivos, sobrecarga, cambios bruscos en la intensidad del entrenamiento o exigencias que el cuerpo no ha tenido tiempo suficiente para adaptar.
Deportes que requieren correr, acelerar, frenar y realizar cambios de dirección frecuentes, como el fútbol, hockey, rugby o tenis, pueden generar una alta demanda sobre esta zona.
También puede ocurrir cuando una persona aumenta de manera repentina la frecuencia, intensidad o duración de su entrenamiento.
“Cuando hablamos de pubalgia en deportistas no necesariamente estamos frente a una única lesión”, explica Cristóbal Meirovich, traumatólogo de Clínica INDISA especialista en cadera.
“El dolor puede estar relacionado con los aductores, la región del pubis, la zona inguinal o incluso con estructuras de la cadera. Por eso, antes de indicar un tratamiento es importante determinar cuál es el origen de la molestia”, agrega.
No todo dolor postejercicio es signo de pubalgia
No todo dolor que aparece después de hacer ejercicio significa que exista una lesión importante.
Sin embargo, cuando la molestia se mantiene, reaparece cada vez que se retoma la actividad o comienza a interferir con el entrenamiento y las actividades cotidianas, es recomendable evaluarla.
También es importante considerar que el dolor en la ingle puede tener diferentes causas, por lo que la evaluación médica permite identificar qué estructura está involucrada y orientar el tratamiento adecuado.
“Una molestia en esta zona no debería evaluarse solamente por la intensidad del dolor. También es importante observar si limita el movimiento, modifica la forma de entrenar o reaparece cada vez que se retoma la actividad. Esos antecedentes nos ayudan a orientar el diagnóstico y determinar si se requiere un estudio complementario”, señala Meirovich.
¿Puede requerir cirugía?
De acuerdo al traumatólogo, esta condición puede requerir operación, pero previamente se realizan ciertos tratamientos.
El doctor indica que, en general, el manejo comienza con medidas conservadoras, que pueden incluir modificación de la actividad física, rehabilitación y ejercicios específicos, dependiendo de la causa del dolor.
En pacientes que mantienen molestias pese a un tratamiento adecuado y en quienes se identifica una lesión susceptible de corrección quirúrgica, puede considerarse una intervención.
La decisión dependerá del origen del dolor, la lesión identificada y la respuesta al tratamiento previo.
¿Cómo reducir el riesgo de pubalgia?
Para reducir el riesgo de estas molestias, el experto entrega una serie de recomendaciones:
– Aumentar progresivamente la intensidad, frecuencia y duración del entrenamiento.
– Evitar cambios bruscos en la carga física.
– Incorporar ejercicios de fortalecimiento adecuados para las necesidades de cada deporte.
– Respetar los períodos de recuperación.
– No continuar entrenando de manera habitual si existe un dolor que persiste o reaparece.
“Hacer deporte no debería asociarse a entrenar con dolor. La progresión de las cargas, el fortalecimiento y una recuperación adecuada son parte importante de una práctica deportiva segura. Si aparece una molestia que se mantiene, lo recomendable es evaluarla antes de que termine limitando la actividad”, concluye el traumatólogo Cristobal Meirovich.