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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El herpes zóster, una infección viral provocada por el virus varicela-zóster, se manifiesta con síntomas como dolor, ardor, sarpullido y ampollas. Puede derivar en complicaciones graves como neuralgia posherpética, aunque no es mortal. Se recomienda tratamiento con antivíricos y analgésicos, además de que la vacuna es una forma de prevención. Mitos como la fácil transmisión y la ubicación de las erupciones se desmitifican, mientras que la edad y el estrés aumentan el riesgo de padecerlo.

Como un dolor punzante, ardor insoportable y una erupción que parece abrazar la piel como un fuego inextinguible, es como se manifiesta el herpes zóster, una enfermedad cuya incidencia aumenta con la edad.

De acuerdo al prestigioso sitio de salud Clínica Mayo, el herpes zóster es una infección viral que causa una erupción dolorosa y que su causa se da debido al virus varicela-zóster (VVZ), el mismo que causa la varicela o “peste cristal”.

Después de contraer varicela, el virus permanece en el cuerpo de por vida. Años más tarde, aquel puede reactivarse como herpes zóster, detalla el sitio de salud.

Esta condición puede derivar en complicaciones graves o potencialmente debilitantes como una neuralgia posherpética, pero no pone en riesgo la vida.

Síntomas del herpes zóster

Sobre sus síntomas, el sitio de salud indica que el herpes zóster suele afectar una pequeña parte de un solo lado del cuerpo.

Entre los signos está: dolor, ardor u hormigueo, sensibilidad al tacto, sarpullido rojo que aparece unos días después del dolor, ampollas llenas de líquido que se abren y forman costras y picazón.

Algunas personas también presentan fiebre, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz y fatiga.

El tratamiento primario para el herpes zóster incluye medicamentos antivíricos, analgésicos, compresas frías y limpiezas constantes de las heridas. Su prevención es posible gracias a una vacuna.

Mitos y verdades

A raíz de esto último, en muchas ocasiones la desinformación y conceptos erróneos en torno a la enfermedad pueden impedir que las personas en riesgo consulten a su médico.

A continuación, te presentamos los mitos más comunes del herpes zóster y si son verdaderos o falsos, según información entregada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

1. “El herpes zóster se contagia fácilmente”

Mito. A diferencia de la varicela y otros tipos de herpes, el herpes zóster no se transmite por contacto casual con una persona infectada, ya que se trata de la reactivación del virus que ocasionó la varicela o “peste cristal” que se mantuvo latente en el cuerpo.

Sin embargo, si una persona que nunca ha estado expuesta al virus de la varicela entra en contacto directo con el líquido de las ampollas abiertas de un paciente con herpes zóster, puede contraer el virus y desarrollar varicela.

2. “La edad es un factor de riesgo para desarrollar herpes zóster”

Verdad. La reactivación del virus se produce cuando hay una disminución de la inmunidad celular, bien de forma natural, debido al envejecimiento, o como consecuencia de tratamientos y/o enfermedades que inducen inmunosupresión.

Es mucho más frecuente en adultos de más de 50 años, ya que el riesgo aumenta porque el sistema inmunitario tiende a debilitarse, lo que dificulta mantener el VVZ inhibido, explica la OMS.

3. “El herpes zóster puede causar dolor crónico y afectar órganos vitales”

Verdad. Aunque la manifestación más visible del herpes zóster es una erupción cutánea dolorosa, la enfermedad puede causar complicaciones serias.

Una de las más comunes es la neuralgia posherpética, un dolor intenso que puede persistir durante meses o incluso más de un año.

En algunos casos, el virus puede afectar los ojos, pudiendo causar -en raras ocasiones- pérdida de visión, o incluso aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares.

Herpes zóster

4. “Las erupciones de herpes zóster solo aparecen en el torso”

Mito. Esta última se trata de un mito, pues aun cuando lo más habitual es que las lesiones del herpes zóster se manifiesten como una franja de ampollas dolorosas que envuelve el lado izquierdo o derecho del torso, también se puede presentar en un lado de la cara.

5. “El herpes zóster puede afectar el sueño y el bienestar emocional”

Verdad. Aunque algunas personas se recuperan sin complicaciones, en algunos casos el dolor ocasionado por el herpes zóster puede prolongarse incluso después de la desaparición de las lesiones en la piel.

La neuralgia posherpética puede impactar significativamente la calidad de vida, afectando el sueño, el estado de ánimo y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

6. “El estrés aumenta el riesgo de padecer herpes zóster”

Verdad. El estrés psicológico prolongado y la depresión se han asociado a un mayor riesgo de sufrir herpes zóster.

Estudios han demostrado que la depresión puede afectar la capacidad del cuerpo para mantener el virus latente controlado, lo que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.

7. “Enfermedades crónicas comunes pueden aumentar el riesgo de sufrir herpes zóster”

Verdad. Condiciones como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se han asociado a un mayor riesgo de sufrir herpes zóster.

El riesgo también es mayor en personas con antecedentes familiares de herpes zóster.