Cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma, una enfermedad silenciosa que puede provocar pérdida irreversible de visión e incapacitar a la persona.
El glaucoma afecta a más de 70 millones de personas en el mundo y es una de las principales causas de ceguera irreversible.
Según la Organización Mundial de la Salud, una proporción significativa de quienes lo padecen no está diagnosticada, precisamente porque la enfermedad avanza de manera silenciosa y sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales.
Se estima que más del 50% de las personas con glaucoma desconoce su condición.
Día Mundial del Glaucoma
En el marco del Día Mundial del Glaucoma, que se conmemora durante marzo, especialistas advierten sobre la importancia de reforzar la detección temprana de la enfermedad, especialmente en la población en edad laboral, donde el impacto puede extenderse más allá de la salud individual y afectar seguridad y desempeño.
El principal riesgo de esta patología es que el daño que produce es permanente. El glaucoma deteriora progresivamente el nervio óptico y suele afectar primero el campo visual periférico, no la visión central.
Esto significa que una persona puede seguir leyendo, trabajando frente al computador o conduciendo, mientras pierde gradualmente visión lateral sin advertirlo.
En el plano laboral, esta característica puede tener consecuencias relevantes. Trabajadores que desempeñan tareas que requieren amplio campo visual, como operadores de maquinarias, podrían enfrentar mayores riesgos si la enfermedad no está controlada.
Incluso en oficinas, la combinación de largas jornadas frente a pantallas, iluminación inadecuada y una condición no diagnosticada puede traducirse en mayor fatiga visual, errores o disminución del rendimiento.
El riesgo de glaucoma aumenta a partir de los 40 años
En Chile, el escenario demográfico vuelve aún más relevante esta discusión. El riesgo de glaucoma aumenta a partir de los 40 años y se incrementa con la edad.
Considerando que una parte importante de la fuerza laboral se concentra precisamente en ese tramo etario, la detección temprana se transforma en una herramienta clave .
“El gran problema del glaucoma es que no duele y no avisa. Muchas personas continúan con su rutina laboral sin saber que están perdiendo campo visual”, explica Eduardo Bustorf, CEO de Besplus.
“Cuando el diagnóstico llega tarde, el daño ya es irreversible. Por eso el examen oftalmológico periódico es fundamental”, añadió.
A diferencia de otras enfermedades, el glaucoma no puede prevenirse completamente, pero sí puede controlarse si se detecta a tiempo.
Examen oftalmológico constante
En ese contexto, el tratamiento busca reducir la presión intraocular y frenar el avance del daño. Sin embargo, la única forma de identificarlo es mediante un examen ocular completo realizado por un especialista.
Expertos advierten que, además del impacto en la salud individual, la detección precoz también tiene implicancias en seguridad y productividad. Un trabajador con pérdida progresiva de visión periférica no diagnosticada puede estar más expuesto a accidentes o cometer errores involuntarios.
En cambio, cuando la condición se identifica a tiempo, es posible iniciar tratamiento y realizar ajustes simples en el entorno laboral que favorezcan el desempeño.
“El glaucoma no necesariamente significa dejar de trabajar. Con tratamiento y seguimiento adecuado, muchas personas pueden mantener una vida laboral activa por años. Pero para eso es indispensable detectarlo antes de que el daño avance”, concluye Bustorf.