VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El activista escocés con síndrome de Tourette, John Davidson, causó revuelo al proferir un insulto con tintes raciales durante los premios BAFTA en Inglaterra. Alan Cumming, presentador del evento, se disculpó explicando que este comportamiento puede ser parte del síndrome. A pesar del estigma, el Tourette no se limita a garabatos, sino a tics motores y vocales involuntarios. El diagnóstico es clínico y no tiene cura, aunque existen tratamientos para controlar los síntomas.

Recientemente, el activista escocés con síndrome de Tourette, John Davidson, conocido por documentales de la BBC, hizo noticia por gritar un fuerte improperio con tintes raciales durante la premiación de los BAFTA en Inglaterra.

Tras el insulto, que descolocó a los presentes, el animador de la ceremonia, Alan Cumming, salió a pedir disculpas. “Puede ser parte de cómo se manifiesta el síndrome de Tourette en algunas personas”, refiriéndose al mencionado Davidson, protagonista de una película que explora esa experiencia.

Lo cierto es que, a pesar de que mayoritariamente se asocia al Tourette con personas gritando palabrotas y garabatos por doquier (coprolalia), se trata de un estereotipo, ya que este trastorno está rodeado de mitos y creencias erradas.

¿Qué es el síndrome de Tourette y cómo se diagnostica?

El síndrome de Gilles de la Tourette (o ST) es un trastorno neurológico crónico que comienza casi siempre en la infancia o adolescencia y se caracteriza por tics motores y vocales involuntarios: movimientos rápidos, repetitivos o sonidos que la persona no puede controlar a voluntad.

De acuerdo a la Asociación Americana del Tourette (TAA), estos tics pueden variar, tanto en el tipo como en la intensidad y el tiempo.

Aquellos que persisten por más de un año cumplen con criterios para un diagnóstico. Pues resulta que el diagnóstico del síndrome de Tourette es clínico, es decir, no existe una prueba de laboratorio o estudio de imagen que lo confirme.

El médico (pediatra, neurólogo o psiquiatra) indaga sobre antecedentes familiares, ya que existe un componente genético.

Para cumplir con el diagnóstico se requiere una combinación de múltiples tics motores y al menos un tic vocal que persista por más de un año, con inicio antes de los 18 años.

Estos requisitos para el examen clínico son esenciales, ya que un tic aislado o temporal puede corresponder a otras condiciones o a un tic transitorio sin Tourette.

¿Cuál es la causa del síndrome de Tourette?

La causa exacta del síndrome no está completamente definida, pero la evidencia científica sugiere una combinación de factores genéticos y neurológicos.

Se cree que en las personas con este padecimiento hay una anomalía en circuitos cerebrales y neurotransmisores, que afecta la forma en que se regulan los movimientos y los sonidos.

También se ven con frecuencia comorbilidades (presencia simultánea de dos o más enfermedades o trastornos) como trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

¿Tiene cura o tratamiento?

No existe actualmente una cura para el síndrome de Tourette; sin embargo, hay tratamientos y terapias que ayudan a manejar los síntomas según su severidad.

En muchos casos, los tics disminuyen con la edad, y muchas personas con Tourette llevan vidas plenas y activas con apoyo psicológico, terapia conductual y, en casos seleccionados, medicación para reducir la frecuencia o la intensidad de los tics que interfieren con la vida diaria.

Los mitos que rodean al síndrome de Tourette

“Tourette es la enfermedad de los garabatos”

Uno de los mitos más extendidos y reforzado por películas, programas de televisión y representaciones mediáticas, es que todas las personas con Tourette gritan palabras obscenas o insultos.

En la realidad clínica, esa manifestación, conocida como coprolalia, es poco frecuente. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU, afirma que hay estudios confiables que indican que solo alrededor de 10% al 15% de quienes viven con el síndrome presentan este tipo de tic vocal complejo.

La coprolalia puede implicar lenguaje socialmente inapropiado o comentarios fuera de contexto, pero no es requisito para el diagnóstico ni es representativa de la mayoría de los casos, añade la TAA.

“Tener un tic significa tener Tourette”

No todas las personas con tics tienen Tourette.

Otra creencia errónea es que las personas con Tourette pueden controlar o detener sus tics fácilmente si quieren, o que estos se deben únicamente a estrés, ansiedad o mala educación.

En realidad, son completamente involuntarios; aunque algunas personas pueden contenerlos brevemente, ello suele generar tensión interna y no representa control voluntario, acorde a un documento oficial de la Biblioteca Nacional de Medicina (NIH) estadounidense.