La segunda vuelta electoral del próximo domingo 13 de junio será un hito histórico para Biobío. Por primera vez en nuestra historia republicana tendremos un Gobernador Regional salido del resultado de las urnas. Este hecho, sumado al paulatino proceso de traspaso de competencias en diversas materias, nos ofrece como región una oportunidad invaluable de forjarnos un futuro de acuerdo a nuestras propias prioridades. Fomento productivo, innovación y emprendimiento, ciencia y tecnología, ordenamiento territorial, infraestructura y transporte, desarrollo social, áreas metropolitanas, internacionalización, son algunas de las principales áreas de trabajo que deberá impulsar el nuevo Gobierno Regional.

Particularmente en internacionalización, tenemos la oportunidad de avanzar en la formulación de una política regional que pueda alinear a los diversos actores regionales. No sólo el Gobierno Regional tiene experiencia adquirida en esta materia, sino que mucho antes, sus universidades, empresas, incluso algunos municipios fueron pioneros en este ámbito y vieron los beneficios de la internacionalización. Es tiempo de que en forma asociativa y ordenada, combinemos nuestros esfuerzos en una mirada regional y aprovechemos el impulso descentralizador Existe un marco jurídico que nos permite avanzar como la Ley 19.175, que señala que los gobiernos regionales pueden participar en acciones de cooperación internacional, la Ley 21.080 de modernización del Ministerio de Relaciones Exteriores, que plantea la posibilidad de suscribir convenios interinstitucionales de carácter internacional. A su vez, la Ley N° 20.848 estableció un nuevo marco para la inversión extranjera directa (IED) en Chile y dispone que los gobiernos regionales podrán organizar unidades de promoción y atracción de la IED.

En este marco y pese a la débil gobernanza, Biobío ha tenido importantes avances en materia de internacionalización. La estrategia regional de desarrollo (ERD) incorpora en su visión la inserción en el mundo, privilegiando la generación de conocimiento, tecnología e innovación, entre otros. A su vez, la Unidad Regional de Asuntos Internacionales (URAI) del Gobierno Regional viene fomentando la creación y gestión de políticas e instrumentos de cooperación que contribuyan a fortalecer la inserción internacional de la región. Lo anterior, en coherencia con la política exterior y el proceso de descentralización del país, buscando además generar condiciones territoriales propias que beneficien a los actores locales.

Se han ido definiendo también ciertas prioridades en materia de vinculación internacional, de acuerdo a las definiciones estratégicas de nuestra ERD. Una de ellas es la provincia de Neuquén, ya que a la par del concepto de región plataforma, con medios de transporte y logísticos que conectan Biobío al mundo; puertos, aeropuertos y conexiones viales de calidad con la macro-región centro sur de Chile y Argentina, ha ido creciendo el concepto de “Patagonia Norte binacional chileno-argentina”. En el mediano y largo plazo, el desarrollo del Paso Internacional Pichachén resulta clave para diversificar las formas de vinculación de las economías de la macro-región en torno al potencial hidrocarburífero de la cuenca neuquina, en particular en materia de acceso a nuestros principales puertos (Talcahuano, Coronel, Penco), como puerta de entrada de insumos y también para la salida de su variada producción agrícola. En este sentido, la existencia del Gasoducto del Pacífico y el acuerdo de swap energético constituyen un gran activo, así como una oportunidad para el Biobío y sus empresas.

Esto último continúa plenamente vigente, por lo que es importante retomar con mayor fuerza los diferentes aspectos incluidos en el Memorándum de Entendimiento firmado en noviembre del 2017. Si bien estos últimos años, se han ejecutado diversas iniciativas de cooperación en el ámbito académico, del fomento productivo y turismo, así como la promoción de nuestros servicios logísticos, resulta clave intensificar los esfuerzos de vinculación a mayor escala y con mayor presencia de nuestras empresas, universidades e instituciones de la sociedad civil.

Otro importante eje de esta estrategia ha sido China. Desde el año 2003 se vienen forjando lazos con el gigante asiático con una primera firma de convenio con la Provincia de Sichuan. Posteriormente y a raíz de la visita de una delegación de Hubei en el 2014, se materializó la creación de la Red de Colaboración Biobío-China, iniciativa impulsada por universidades regionales, la Asociación de Empresarios Chinos en Chile y el Gobierno Regional. Básicamente el objetivo fue aprovechar las oportunidades brindadas por los convenios firmados y concretar, en base al desarrollo de iniciativas conjuntas, sus principales ejes de cooperación. A su vez, se buscó focalizar los esfuerzos en aquellas provincias del interior (Hubei, Jiangsu, Sichuan) donde existe una menor competencia, pero que a su vez constituyen grandes mercados para nuestros productos y servicios. El renovado crecimiento de China post pandemia y sus necesidades de aprovisionamiento de alimentos de calidad, nos ratifica la necesidad de aprovechar la experiencia adquirida así como los lazos de confianza establecidos, durante años de valioso aprendizaje.

La Unión Europea también ha sido parte de este esfuerzo. La vinculación política y de cooperación ha abarcando el diálogo político, el comercio y la cooperación. Se han ejecutado importantes proyectos, entre los cuales podemos destacar el proyecto RED, que dotó por primera vez a la región de una estrategia de innovación y emprendimiento. La actual coyuntura, ofrece la posibilidad de profundizar la cooperación con diversas regiones europeas y acceder por ejemplo a nuevos modelos de gobernanza de I+D+i, diseño y/o actualización de estrategias de innovación, así como de política pública de CTI. Es decir, conocer e incorporar buenas prácticas y conocimientos en áreas que son deficitarias para nosotros. En materia de inserción y/o vinculación internacional, los tiempos para llegar a resultados concretos son más lentos y requieren un esfuerzo sistemático, pero sin duda la experiencia adquirida y los vínculos ya existentes nos permiten poder acelerar ciertos procesos con los consiguientes beneficios para nuestra región.

En definitiva, tenemos la oportunidad histórica de dar un salto cuantitativo y cualitativo en esta materia para ponerla definitivamente al servicio del desarrollo regional fortaleciendo su gobernanza, mejorando la planificación y coordinación. Transformar la actual URAI en un nuevo departamento, con 3 o 4 profesionales que se dividan las tareas y le permitan al nuevo Gobierno Regional multiplicar su capacidad de gestión, coordinación y diálogo permanente con los actores clave, tanto públicos como privados, es una tarea que sin duda no se puede soslayar. Se trata de por fin poder alinear los esfuerzos que en esta materia se han venido realizando desde hace muchos años y ponerlos al servicio del nuevo sueño de región.

Miguel Hinojosa Montecinos
Periodista, Magister en Comunicación Estratégica