Opinión
Viernes 19 junio de 2020 | Publicado a las 15:50
"Vuelta a la Patria"... venezolanos a la deriva en las puertas de su embajada
Por Tu Voz
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Desde el mes de mayo, como hito hist√≥rico en estado de pandemia en Chile, comenz√≥ un proceso llamado ‚ÄúVuelta a la Patria‚ÄĚ, dentro del contexto de repatriaci√≥n para los inmigrantes venezolanos en Chile.

Por Andrea Aravena Toledo

Geógrafa y Licenciada en Geografía, Maestría (c) Gestión Medioambiental del Desarrollo Urbano

El d√≠a 02 de mayo, Jorge Arreaza (Canciller de Venezuela) escribi√≥ un mensaje por Twiter indicando lo siguiente: ‚ÄúInformamos que por instrucciones del Pdte @NicolasMaduro, a partir de la semana entrante organizaremos operativos especiales del #PlanVueltaALaPatria a trav√©s de @LAConviasa y v√≠as terrestres, para facilitar el retorno de miles de compatriotas desde pa√≠ses de Am√©rica del Sur‚ÄĚ. (Visto en Twiter cuenta de Jorge Arreaza M (https://url2.cl/Y2Rdt)

Foto de Andrea Aravena Toledo (c)
Foto de Andrea Aravena Toledo (c)

De esta manera, toda la comunidad venezolana que estaba fuera de su pa√≠s, ten√≠a la oportunidad de regresar a su pa√≠s. El 04 de mayo comenz√≥ en Chile el intento de ‚ÄúVuelta a la Patria‚ÄĚ.

Todo comenzó con un grupo de 15 personas en las puertas de la embajada de Venezuela, en calle Bustos 2021 en la comuna de Providencia, pidiendo información sobre como regresar a su país. Ese grupo comenzó a pernoctar fuera de la puerta de la embajada, eran personas en situación de calle, que ya no tenía recursos para sostenerse en Chile y necesitaban ayuda urgente.

Ya en la tercera semana de estar en Bustos, las 15 personas pasaron a ser 30, 50, hasta 300 venezolanos… para llegar a un total aproximado de 600 personas. Ante esta situaci√≥n, empezaron a llegar donativos para que pudieran pasar las heladas noches con algunas carpas y colchones. Comenzaron a instalarse mesas y barreras papales, ya que todos los d√≠as llegaban grandes donativos de alimentos preparados, una camioneta con caf√©, bidones de aguas, entre otros, lo que gener√≥ que esas personas no s√≥lo estuvieran en las afueras del gran port√≥n de la embajada- custodiada d√≠a y noche por carabineros- sino a todo lo largo de la calle.

Las semanas pasaban, el n√ļmero de poblaci√≥n aumentaba y desde la Iglesia ‚ÄúLa Anunciaci√≥n‚ÄĚ (ubicada en Plaza Pedro de Valdivia, cercana a la embajada), personas independientes, conformaron un equipo de cuatro personas que comenz√≥ una labor de ayuda solidaria y humanitaria para apoyar a las personas que estaban durmiendo en la calle. En circunstancias donde durante mayo se registraron bajas temperaturas y hubo lluvia.

Foto de Andrea Aravena Toledo (c)
Foto de Andrea Aravena Toledo (c)

El equipo conformado para ayuda gestionó la habilitación del Galpón de la Iglesia de la Anunciacion, ubicado en la calle Benvenuto Cellini, al costado de la parroquia, con la misión inicial de ir desalojando la calle Bustos y poder colaborar con el bienestar de la población en estado de intensa demanda y protesta social afuera de la embajada.

Con el pasar los d√≠as, se recrudeci√≥ la situaci√≥n sanitaria, se tomaron medidas -dentro de las indicaciones del Ministerio y de autoeducaci√≥n- para evitar contagios de Covid 19, como habilitar espacios separados para las mujeres, ni√Īos y ancianos, limpieza permanentes y etc.

El aumento de los venezolanos en las afueras de la Embajada y la nula respuesta de ésta, sumado a la gran cantidad de donativos en ropa y alimentación, más algunos indicios de contagios provocó una suerte de descontrol y que el municipio, finalmente, movilizara recursos internos y habilitará colegios como albergues como son el Colegio Lastarria y los Liceos 7, Jorge Alessandri y Juan Pablo Duarte.

Un país poco inclusivo y solidario

Este proceso, que a√ļn no termina, ha mostrado dos hechos importantes: el primero, ‚Äúla visibilizaci√≥n‚ÄĚ de una comunidad que, arrancando de un pa√≠s en crisis profunda, recurre a otro para sobrevivir y, al no lograrlo, pide el regreso a su patria, debido a las condiciones que marcaron el 2019 – 2020 por la crisis social y el covid 19. Es importante considerar que la gran mayor√≠a de las personas que llegaron a la embajada eran venezolanos que llevaban 1 a√Īo aproximadamente en Chile, que con la crisis de octubre del 2019, no lograron insertarse laboralmente. A lo anterior se suma la dificultad para adaptarse a un pa√≠s con una cultura desigual que, en muchos casos, va desde un clasismo tolerable a lo xen√≥fobo, dentro de contextos laborales principalmente.

Foto de Andrea Aravena Toledo (c)
Foto de Andrea Aravena Toledo (c)

Chile ha mostrado ser un pa√≠s al que le cuesta la inclusi√≥n, la solidaridad sin ser asistencialista. Mucha ‚Äúayuda‚ÄĚ, en algunos casos, es el deshacerse de cosas que ya no les sirve. En dependencias de la iglesia se ve√≠a una sala y patio con bolsas de ropa hasta el techo para la comunidad, pero en muchas de ellas hay: trajes de ba√Īo, sandalias, ropa manchada, floreros, etc. Por lo que la solidaridad o el acto de ‚Äúdar‚ÄĚ tambi√©n se ha transformado, para algunos, en una forma de botar lo inservible para alguien que supuestamente lo necesita.

Foto de Andrea Aravena Toledo (c)
Foto de Andrea Aravena Toledo (c)

La pregunta que surge es ¬Ņc√≥mo est√°n mirando esos ‚Äúdonantes solidarios‚ÄĚ a qui√©nes est√°n necesitados?

El segundo hecho tiene relaci√≥n a la creencia y el s√≠mbolo. Estos conceptos fueron expresados por la comunidad a trav√©s de un proceso donde la solidaridad y la ayuda impulsaron un cambio de conciencia en muchas personas en estado de cat√°strofe sanitaria. La creencia se traduce, para estos venezolanos, en la fuerza que ‚Äúla Patria‚ÄĚ significa para su comunidad. Y la religi√≥n, que simboliza para ellos la protecci√≥n y la esperanza que se tradujo en la fortaleza, d√≠a y noche, para esperar respuesta a las afueras de la puerta de la embajada de Venezuela. El segundo concepto, el s√≠mbolo, ha sido su bandera que flamea en la puerta de la embajada en calle Bustos que, en conjunto con el himno popular no nacional (Llamado Venezuela), junt√≥ a este amplio grupo de venezolanos en sus diferencias. En esa convivencia, en el pasar de los d√≠as, cantaban con el alma un canto donde desahogaban sus emociones. Un canto colectivo necesario no poder comunicar aquello √≠ntimo que sent√≠an.

Foto de Andrea Aravena Toledo (c)
Foto de Andrea Aravena Toledo (c)

Han pasado 7 semanas, y el port√≥n de Bustos pas√≥ de ser una puerta al retorno, una oportunidad, a una lenta espera con desilusi√≥n y un sin respuesta a todo lo movilizado, para transformarse hoy en un lugar donde no hay nadie afuera. A√ļn varias familias y muchas personas solas est√°n a la deriva, a la espera de una m√≠nima respuesta. Hoy no es igual que el 04 de mayo. Hoy la comunidad, separada en albergues, s√≥lo espera‚Ķ y ya no tienen la misma fuerza. ¬ŅQu√© pas√≥? La comunidad que pide, que no tuvo oportunidad de surgir ‚Äď las 600 personas- ha sentido una acogida que no hab√≠a tenido por parte de Chile, bajo el contexto de una pandemia y muchos est√°n muy contenidos y agradecidos. El equipo que comenz√≥ con la ayuda en Bustos sigue trabajando en los alberges que recibieron a la comunidad venezolana que estaba en la calle.

La ayuda sigue, pero respuestas de la embajada hasta el día de hoy no hay nada.

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