Opinión
Domingo 02 septiembre de 2018 | Publicado a las 14:23
Llegó la hora que los jóvenes profundicemos la democracia en América Latina
Publicado por: Tu Voz
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Siempre resulta curioso preguntarse sobre qu√© cosas tenemos en com√ļn con otras personas. A veces, puede ser un tema de rasgos f√≠sicos, razas o nacionalidades. Sin embargo, uno de los aspectos m√°s √°lgidos son aquellos relacionados con las ideas. Especialmente, en una √©poca marcada por cambios en los valores de nuestras sociedades y una globalizaci√≥n que, extra√Īamente convive con fen√≥menos aislacionistas, racistas o autoritarios, a ra√≠z de esto √ļltimo, harto hemos visto c√≥mo los sectores ultraderechistas han avanzado a lo largo del mundo.

En el caso de América Latina, una de las ideas que más debate tiene en la actualidad es la concepción de la democracia. El régimen más anhelado por las generaciones del siglo XX, hoy sufre una crisis, marcada por regresiones a nivel de los Derechos Humanos y una profunda desigualdad.

En este contexto, si se baja al plano real, esta crisis se traduce en menor participaci√≥n de los ciudadanos en el espacio p√ļblico, menor credibilidad de los partidos pol√≠ticos y una inestabilidad permanente que se yergue sobre los Estados.

Indudablemente, esto representa grandes retos para las próximas generaciones que tienen la responsabilidad de liderar sus países para profundizar la democracia y reducir la desigualdad. Pero, existen razones para ser un poco optimistas.

Esta generaci√≥n, los llamados ‚Äúmillennials‚ÄĚ empiezan a permear las capas de la sociedad civil y los partidos pol√≠ticos de Am√©rica Latina. Algunos con tendencias m√°s conversadoras, otros con propuestas m√°s disruptivas. Pero, existe un inter√©s com√ļn en ser agentes de cambio para la regi√≥n, cosa no menor. En ese sentido, la tarea de esta generaci√≥n es profundizar la democracia, pero para lograr lo primero, la tarea es hacer de estos espacios, lugares atractivos para los ciudadanos, espacios donde podamos de manera democr√°tica y participativa, alcanzar reales transformaciones en las distintas sociedades del continente.

Precisamente por ese interés, no es casualidad que en las organizaciones de Latinoamérica enfocadas en la formación política de los jóvenes, se debatan y se cuestione sobre qué se entiende por democracia y cómo se percibe. Ya que, a pesar de existir mayor interconexión entre los jóvenes de la región, los contextos resultan tremendamente diferentes, dependiendo del caso.

Por ejemplo, un joven que haya nacido en Chile en la década de 1990, nació en el Chile de la vuelta a la democracia, los recuerdos son de un país con miedo, miedo a decir lo que se piensa, debido a transición pactada con las fuerzas armadas y la derecha, quienes se encargaron de recordarnos constantemente su presencia y su fuerza. Con el paso del tiempo se está logrando superar ese miedo, pero llega el minuto en que se debe discutir qué tipo de democracia se quiere, y la responsabilidad de esta generación es abrir esta discusión para que todas y todos seamos parte de ella, para que todas y todos quienes nos sentimos llamados democratizar nuestras sociedades, hagamos parte a todos quienes por mucho tiempo se han sentido excluidos de esta conversación, hay que democratizar la democracia.

En el caso de un joven de la misma época, que haya nacido en Venezuela. La percepción es diferente, los recuerdos están marcados por intentos de golpes de Estados, discursos autocráticos, una continua inestabilidad económica y política; así como una polarización que separó familias y fracturó parte del tejido social. En los jóvenes de Venezuela, existe una sensación general de decepción o estafa. La democracia puede parecer más un recuerdo
de un pasado que no se conoci√≥ o el sue√Īo de un futuro que a√ļn no se vislumbra. Sin embargo, eso hace que la convicci√≥n de la juventud venezolana se encamine hacia aspiraciones refundacionales. Nuestros objetivos son recuperar la libertad, el r√©gimen democr√°tico y el bienestar de toda la poblaci√≥n.

Hoy por hoy en Chile y en Latinoam√©rica estamos viviendo una oleada de enfrentamientos desde distintos sectores en torno a c√≥mo entendemos tambi√©n los DDHH, en relaci√≥n a esto nos cuestionamos ¬ŅQu√© tiene para decir nuestra generaci√≥n al respecto?, ¬ŅCaeremos en las ambig√ľedades o vamos a ser tajantes a la hora de condenar las violaciones de los derechos humanos? La izquierda joven en el continente tiene tambi√©n por misi√≥n reflexionar y tomar una postura clara en torno a estas realidades, ya lo dec√≠a Salvador Allende: ‚ÄúEs √ļtil que la juventud, y sobre todo la juventud universitaria, que no puede pasar por la universidad al margen de los problemas de su pueblo(‚Ķ) Que tiene que mirar lo que pasa en su pa√≠s y m√°s all√° de la frontera, y comprender que hay realidades que deben ser meditadas y analizadas‚ÄĚ, se√Īal√≥.

Apenas es el inicio de un largo camino como generaci√≥n, seguramente lleno de debates, posiciones encontradas y nuevas ideas. Pero, lleg√≥ la hora que los j√≥venes discutamos sobre todo los temas que incumbe al espacio p√ļblico latinoamericano y caribe√Īo. Debemos hablar sobre los temas inc√≥modos en nuestras sociedades sin caer en el c√≥modo terreno de la relativizaci√≥n o la negaci√≥n complaciente. Porque esa ser√° la forma de construir soluciones y procesos sostenibles en el tiempo. Nuestra transformaci√≥n comienza ahora.

Jaime Henríquez Contreras
Carlos David Carrasco Muro

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