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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La estilista Leslie Fremar rompió su silencio revelando que ella inspiró el personaje de Emily Charlton en la película "El diablo viste a la moda". En el pódcast de Vogue, contó cómo su experiencia en Vogue influyó en la novela de Lauren Weisberger y posteriormente en la famosa cinta. Fremar también compartió detalles sobre su relación con Anna Wintour y cómo se sintió traicionada por la publicación del libro.

Durante más de dos décadas, Leslie Fremar guardó silencio. Sin embargo, a días del estreno de El diablo viste a la moda 2, la reconocida estilista de celebridades decidió hablar por primera vez sobre un detalle que une su historia personal con una de las películas más recordadas de la cultura pop: ella inspiró a Emily Charlton, el personaje que interpretó Emily Blunt en la cinta de 2006.

La confesión llegó en el pódcast The Run-Through de Vogue, donde Fremar conversó con Chloe Malle, actual directora de la revista tras la salida de Anna Wintour.

“Sé que soy yo. Soy Emily”, afirmó la estilista, quien hoy trabaja con figuras como Charlize Theron y cuenta con una extensa carrera en la industria de la moda.

La historia detrás de “Emily” y el libro que inspiró El diablo se viste a la moda

La historia se remonta a fines de los años noventa, cuando Fremar trabajaba en Vogue y, tras solo seis meses, ascendió a primera asistente de Anna Wintour. En ese puesto tuvo que contratar a una subasistente. Esa persona fue Lauren Weisberger, quien más tarde escribió la novela El diablo viste de Prada, publicada en 2003 e inspirada en su experiencia como asistente junior en la revista.

Según contó Fremar, ambas trabajaron juntas durante ocho meses. Esa dinámica, aseguró, terminó reflejada en la relación ficticia entre Emily y Andy, el personaje interpretado por Anne Hathaway en la película.

La estilista incluso reconoció que una de las frases más famosas del filme nació en la vida real. “Definitivamente le dije (a Lauren) que un millón de chicas matarían por ese trabajo”, recordó. “Esa era definitivamente mi frase porque yo realmente lo creía, y sabía que ella no necesariamente quería estar ahí”.

Fremar explicó que sus primeros años en Vogue resultaron intimidantes. Según relató, la oficina funcionaba bajo reglas estrictas. “Me impusieron reglas: no podía comer en mi escritorio. Ni siquiera podía ir al baño, porque siempre tenía que estar allí una de las asistentes”, contó.

Cuando asumió como primera asistente, sintió que podía relajarse un poco más. Incluso guardaba unas sandalias Birkenstock bajo su escritorio. “Creo que (Anna) sabía que haría eso”, dijo. “No sé si podría sobrevivir un día entero con tacones”.

“Tú sales peor que yo”

Pero todo cambió cuando Lauren Weisberger publicó la novela. Fremar recordó que la propia Anna Wintour la llamó desde su oficina al enterarse del libro.

“(Wintour) dijo: ‘¿Quién es Lauren Weisberger?’ Y yo le dije: ‘Era tu asistente junior’. Y ella me respondió: ‘Bueno, escribió un libro sobre nosotras, y tú sales peor que yo’”, relató en el pódcast. “Quería hacer más preguntas, pero no puedes hacerle tantas preguntas”.

La reacción de Fremar no fue de indiferencia. Por el contrario, reconoció que la publicación la hizo sentirse expuesta. “Aunque alguien obviamente la aconsejó para que lo convirtiera en ficción, estaba realmente basado en muchas cosas que yo viví, que ella vivió”, sostuvo.

La estilista también miró hacia atrás con cierta autocrítica. “Probablemente no era muy agradable, y probablemente andaba muy nerviosa porque sentía que también tenía que hacer su trabajo”, admitió. “Eso para mí era muy frustrante”.

Además, planteó que sintió que Weisberger no vivía el trabajo con la misma intensidad. Según Fremar, la escritora “probablemente solo estaba sentada escribiendo un libro y no necesariamente tomando el trabajo tan en serio como yo”.

La traición

Por eso, su sensación inicial fue clara: el libro “se sintió como una traición”. Fremar agregó que, desde la salida de Weisberger de Vogue, “nunca volvimos a hablar después de que ella se fue”.

Aun así, la estilista aseguró que no guarda rencor. Cuando le preguntaron qué le diría hoy a Weisberger, respondió con naturalidad: “No hay nada que decir”.

Con los años, Fremar también tuvo la oportunidad de conversar con Emily Blunt, la actriz que dio vida a Emily Charlton en la franquicia. Pensó que el momento tendría un impacto mayor, pero no ocurrió así.

“Le dije: ‘Necesito que sepas que yo soy Emily’”, recordó. Sin embargo, la respuesta de Blunt la sorprendió: “No estaba muy interesada, para ser honesta. Pensé que iba a tener una reacción enorme. No. Fue como: ‘Oh, está bien’”.

Hoy, a casi dos décadas del estreno de la película, el elenco original volvió en la secuela que ya es un éxito de taquilla, pero para Fremar, en cambio, la historia también tiene otro cierre.

Más de 25 años después de su etapa como asistente, Anna Wintour la contactó para diseñar la portada de Vogue con la exvicepresidenta Kamala Harris. “Fue como cerrar un ciclo, y probablemente el momento del que me siento más orgullosa”, comentó.