En un escenario regional marcado por la inseguridad, la fragmentación y la competencia por inversiones, Chile no puede permitirse una política exterior vacilante.

La política exterior no es un asunto accesorio ni protocolar. Es una extensión directa de las prioridades internas de un país y una expresión concreta del liderazgo con que una administración decide enfrentar su tiempo.

En ese marco, la gira internacional que el presidente electo de la República de Chile, José Antonio Kast, realizará a El Salvador, República Dominicana y Panamá no debe leerse como diplomacia anticipada ni como un gesto simbólico, sino como una acción deliberada y contundente en política exterior, orientada a resultados y alineada con las principales urgencias del país.

Desde que fue oficialmente declarado presidente electo, José Antonio Kast ha realizado ya tres viajes internacionales. La gira que ahora emprende constituye, por tanto, su cuarto desplazamiento al exterior en esa condición.

Esta nueva agenda tiene un eje nítido y explícito: orden, seguridad y atracción de inversiones, precisamente las materias que hoy encabezan las preocupaciones del grueso de los chilenos. No se trata de retórica ni de declaraciones grandilocuentes, sino de una definición política que conecta la acción exterior del futuro gobierno con las demandas más sentidas de la ciudadanía.

Seguridad

En materia de seguridad, Kast analizaría lo que en gestión estratégica se conoce como benchmark: observar, analizar y recoger las mejores prácticas disponibles. La visita a El Salvador y la reunión contemplada con el presidente Nayib Bukele responden exactamente a esa lógica.

Bukele representa hoy una acción concreta, específica y decidida frente al crimen organizado, particularmente en el control del sistema penitenciario y en el ejercicio efectivo de la autoridad del Estado. Es un liderazgo al que no le tiembla la mano cuando se trata de restablecer el orden. Kast no viaja a El Salvador a improvisar diagnósticos, sino a observar de primera fuente una experiencia que ha producido resultados verificables.

No es casual que una parte significativa de los chilenos mire con atención la gestión de Bukele en temas de seguridad. En un contexto de desborde criminal, expansión del crimen organizado transnacional, crisis carcelaria y presión migratoria irregular, existe una demanda transversal por un Estado que recupere control territorial, autoridad y capacidad real de disuasión.

La reunión con el mandatario salvadoreño dialoga directamente con ese orden de prioridades y con una ciudadanía que exige decisiones firmes y efectivas.

Pero esta gira no se agota en la dimensión de seguridad.

Inversión

República Dominicana y Panamá forman parte del itinerario en el marco del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, instancia que congregará a diversos jefes de Estado y líderes regionales, entre ellos los mandatarios de Bolivia, Ecuador y Brasil, además de otros actores políticos y económicos relevantes.

En ese contexto, existen posibilidades reales de sostener encuentros bilaterales de alto nivel, relevantes para reposicionar a Chile en el escenario regional.

Aquí emerge el segundo eje central del viaje: la promoción activa de Chile como destino atractivo para la inversión extranjera.

Hoy no basta con ofrecer estabilidad macroeconómica o certeza jurídica. La seguridad se ha convertido en un factor determinante en la toma de decisiones de inversión. Capital y riesgo no conviven bien. El mensaje que la futura administración busca transmitir es claro: Chile quiere volver a ser un país confiable, predecible y seguro, donde invertir sea nuevamente una decisión racional y no una apuesta incierta.

Es importante relevar lo que esta gira representa desde una perspectiva política más amplia. José Antonio Kast aún no asume formalmente la Presidencia de la República -lo hará el 11 de marzo de 2026- y, sin embargo, da señales de una política exterior activa, decidida y con voz propia.

Esto evidencia el ímpetu de una administración que busca actuar, tomar decisiones y construir gobernabilidad, más que simplemente habitar cargos. Hay dirección, hay carácter y hay voluntad de acción.

El rol del futuro Canciller

Todo indicaría que el presidente electo podría ser acompañado por quien asumirá como ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, además de futuros ministros de carteras estratégicas como Seguridad, Defensa y Economía.

La experiencia de Pérez Mackenna, particularmente en materias de proyección internacional, red global en relaciones económicas, pragmatismo y capacidad de gestión, será sustantiva para dotar de tracción, coherencia y profundidad a una política exterior activa, capaz de volver a poner los ojos del mundo sobre Chile.

Esta gira permite delinear con claridad los contornos de la política exterior de la futura administración: pragmática, orientada a resultados y alineada con las prioridades ciudadanas.

No se trata de una diplomacia testimonial ni ideologizada, sino de una diplomacia con decisión, con carácter y sin complejos.

En un escenario regional marcado por la inseguridad, la fragmentación y la competencia por inversiones, Chile no puede permitirse una política exterior vacilante. Requiere liderazgo, claridad estratégica y capacidad de interlocución.

La inminente reunión entre Kast y Bukele, así como los encuentros previstos en el Caribe, son una señal temprana de que esa será la tónica.

Así las cosas, Chile observa. La región también. Y esta gira marca, sin duda, el inicio de una nueva etapa.