En este mes que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, las cifras de lista de espera GES en cáncer son una bofetada al género femenino.

Entre el último trimestre de 2022 y el último trimestre de 2023 (datos hasta el 31 de diciembre), los retrasos GES en cáncer aumentaron en 16,56%, pasando de 13.469 a 15.699 prestaciones en espera.

Lamentablemente, el cáncer de mamá y el cáncer cervicouterino encabezan la lista de retrasos.

Si bien la cantidad de garantías en espera relacionadas con el cáncer cervicouterino disminuyó en 23% (de 4.346 a 3.353) es el segundo tipo de cáncer con más atrasos.

Peor panorama es el cáncer de mama: no sólo encabeza la lista, con 4.142 atrasos, sino que también en un año aumentó en 48% la espera por falta de atención.

El tiempo en cáncer, vale oro

El cuello de botella en el retraso de atenciones GES de todos los tipos de cáncer se concentra en el diagnóstico (con el 62% de las prestaciones de espera GES de cáncer relacionados con esta intervención sanitaria).

La misma tendencia ocurre con el cáncer de mama.

Es más: de los 9.706 retrasos en diagnóstico de cáncer, el 29% corresponde a atrasos en prestaciones de diagnóstico por cáncer de mama. En el caso de cáncer cervicouterino, representa el 20% de todos los diagnósticos retrasados y es en tamizaje la segunda intervención sanitaria de esta patología con más demora.

Esto es grave. Estamos hablando que la mitad de todos los retrasos que tienen que ver con diagnosticar un cáncer son mujeres. Mujeres que no están recibiendo su diagnóstico a tiempo.
Y el tiempo en cáncer, vale oro. Salva vidas.

Esto no debería ocurrir. Tenemos una ley que garantiza a las personas los tiempos de atención y, sin embargo, las listas aumentan. Es imperativo que el segundo prestador se active cada vez más y, en ese sentido, se debe modificar que sean las personas quienes deban activarlo y que pase a ser un trámite administrativo automático o bien, mejorar la comunicación sobre esta opción.

De la mano de esta acción, se debe crear una estrategia que a corto plazo permita reducir las listas de espera en cáncer de mama y cáncer cervicouterino, sobre todo en diagnósticos; en tratamiento para mama y tamizaje para cáncer cervicouterino. Hay regiones que tienen más de este tipo de retrasos.

Es importante, más allá de la población de cada lugar, observar en qué servicios de salud hay mayor demora y cuáles son las piedras de tope en la ruta de estas pacientes.

Faltan estrategias

La Subsecretaria de Redes Asistenciales anunció en 2023 que en las listas de espera se priorizaría cáncer. Sin embargo, en un año aumentaron 17%. Y no se dio a conocer ninguna estrategia enfocada a la mujer y los tipos de cáncer que les afectan. Es clave, en este sentido, mejorar las técnicas de diagnóstico, sobre todo en cáncer cervicouterino, como la auto toma.

Como medida a largo plazo hay que focalizarse en la prevención, sobre todo en cáncer cervicouterino en donde los canales de comunicación, promoción y prevención de esta patología han sido deficientes.

Es imperativo que en este 2024 el Ministerio de Salud active estos tres ejes para que las listas de mujeres con sospecha de cáncer o diagnóstico confirmado se reduzcan y no esperen más de la cuenta.

La semana pasada, en un foro de cáncer cervicouterino de la OMS, la ministra Ximena Aguilera se comprometió a progresar en la eliminación del cáncer cervicouterino y el Presidente Gabriel Boric, el 8 de Marzo, dijo que su gobierno “seguirá avanzando por los derechos y la igualdad de las mujeres”.

Ser atendidas a tiempo, Presidente, es un derecho que no se está cumpliendo.

Esperemos que el 26 de marzo, cuando se conmemora el Día Mundial de Prevención del Cáncer Cervicouterino, el Gobierno reconozca esta deuda con el género femenino y, de una vez por todas, de a conocer una estrategia que disminuya las listas GES retrasadas de cáncer de mama y cervicouterino.

Nos lo deben a todas.