Era un lunes de marzo y la Alameda ardía, casi literalmente. Tres jóvenes caminaban por el bandejón central, a la altura de Maturana, con mochilas que parecían inocentes. Adentro: botellas de vidrio, mechas, líquido acelerante y guantes, es decir, todo lo necesario para fabricar una bomba molotov. Al momento del control de identidad, dijeron ser alumnos del Internado Nacional Barros Arana. El director del Liceo de Aplicación lo desmintió de inmediato: dos eran de su establecimiento. El tercero, de 18 años, era del Barros Borgoño.
Estos datos, a los cuales accedió Radio Bío Bío, son el resultado de un informe interno que elaboró el Departamento de Operaciones Policiales O.S.1, actualizado al 22 de abril, que detalla 32 eventos de violencia vinculados a establecimientos educacionales de la Región Metropolitana. El balance es claro: 43 detenidos, 28 de ellos menores de edad.
El informe va desde manifestaciones estudiantiles con artefactos incendiarios hasta pistolas en salas de clases, pasando por amenazas de muerte entre parejas y una directora apuñalada con una cortapluma.
Un conteo que abarca desde manifestaciones hasta delitos y violencia al interior de los establecimientos educacionales, el cual cobra especial relevancia tras las horas de terror vividas en Calama el 27 de marzo, cuando una inspectora fue asesinada por un alumno.
Instituto Nacional: campo de batalla
Dentro del registro de Carabineros, se indica que el 31 de marzo el Instituto Nacional fue el protagonista de hechos de violencia. Un grupo de encapuchados lanzó siete bombas molotov contra Carabineros en plena Alameda, se replegó hacia el interior del liceo y detonó más artefactos y un fuego artificial dentro del establecimiento.
Carabineros no llegó a ciegas. Usó drones y personal especializado para identificar y rastrear a los participantes. Resultado: un menor del Liceo Juan Gómez Catalán fue detenido manipulando un molotov, y un adulto, alumno del propio Instituto Nacional, fue sorprendido en el momento de lanzar uno.
El 13 de abril, el mismo método permitió identificar a un menor de 16 años, alumno de segundo medio del Liceo de Aplicación, mientras encendía las mechas de bombas molotov que otros lanzaban desde el frontis del Liceo Manuel Barros Borgoño. Fue detenido horas después en Pedro Lagos con Arturo Prat, imputado por infracción a la Ley de Control de Armas.
Ese mismo día, a unas pocas cuadras, la directora del Liceo Lastarria alertó a Carabineros sobre encapuchados preparándose en el interior del establecimiento. Dentro encontraron a dos alumnos de 13 y 15 años con botellas de vidrio, un bidón de acelerante, un martillo, ropa para encapucharse y un overol blanco. El menor de 13 años fue derivado al Juzgado de Familia por considerarse vulnerado en sus derechos.
Lo que pasó puertas adentro
Pero no todo ocurrió en la calle. El informe también documenta lo que sucedió al interior de los colegios, lejos de las cámaras.
En el Colegio Valles del Maipo de San Bernardo, un alumno agredió a un compañero durante el recreo y luego sacó un cuchillo con el que lo amenazó. Se lo pasó a un tercero para que lo escondiera. Los tres terminaron detenidos.
En el Liceo Gregorio Morales Miranda de Paine, un joven fue aprehendido tras amenazar a una compañera con matarla y “reventarle la casa a balazos” porque ella había terminado la relación.
El caso más perturbador llegó desde el Colegio San Agustín de Melipilla: un alumno dejó escrito en una hoja “Mañana tiroteo, los vamos a matar a todos”. El Ministerio Público ordenó rondas policiales preventivas en el establecimiento por 30 días.
En al menos cuatro establecimientos distintos de La Pintana, San Miguel, Melipilla y Padre Hurtado, alumnos fueron descubiertos portando armas de aire comprimido y pistolas a fogueo. En todos los casos, hicieron entrega voluntaria al ser confrontados por docentes o directivos.
La directora que fue apuñalada
Uno de los episodios más graves ocurrió el mismo 17 de marzo, pero lejos del eje de la Alameda: en el Colegio Pukaray de Buin. Una alumna se había enterado de que no le renovarían la matrícula. Sacó una cortaplumas Agredió a la directora del establecimiento y a dos funcionarios que la acompañaban. La directora quedó con lesiones de carácter menos grave. Los otros dos, con lesiones leves. El arma fue incautada.
El mapa de la violencia
El informe revela una geografía clara: la zona Este de la Región Metropolitana concentra la mayor cantidad de eventos. La Florida, Providencia, La Pintana y Melipilla aparecen de forma reiterada. Los incidentes más graves vinculados a manifestaciones, los molotov, los encapuchados, se concentran en el centro-poniente, en el histórico corredor de la Alameda.
Los casos más graves quedaron a disposición de distintos Juzgados de Garantía de Santiago. Los de menor entidad fueron dejados en libertad bajo apercibimiento. La Fiscalía instruyó diligencias a unidades especializadas (LABOCAR, OS9, GOPE) en varios de los eventos.