El alcalde de Lota, Jaime Vásquez, anunció la pronta adquisición de cámaras de seguridad para el Cementerio Municipal de Lota. Esto, a raíz de la vandalización de sepulturas que han afectado a familiares de víctimas de homicidios durante los últimos días.
Consultado el jefe comunal tras finalizar la sesión del Concejo, señaló que el financiamiento será externo —vale decir, mediante aportes privados— y su concreción podría darse entre dos y tres semanas.
A ello se suma una modificación presupuestaria para la adquisición de una motocicleta destinada a Seguridad Municipal.
“Vamos a tener cámaras en el cementerio en muy breve plazo, de tal manera de poder no solo disuadir, sino que también tener un medio de prueba si este tipo de situaciones se vuelven a repetir”, señaló.
Delincuencia en Cementerio de Lota
“Creo que esto es inaceptable, que en el camposanto, que en el cementerio, estén ocurriendo este tipo de situaciones. Lamentablemente, desde que asumimos nosotros, encontramos un cementerio desordenado y, por tanto, nuestra tarea es no solo otorgar seguridad hoy día a las familias que visitan el cementerio, sino que también permitirles a ellos que las tumbas, los lugares de descanso de sus familiares, también se mantengan en buenas condiciones, intactos, enfatizó.
Las denuncias fueron abordadas durante la última sesión del concejo municipal, donde llegaron las madres de jóvenes asesinados en la zona, cuyas sepulturas han sido atacadas con elementos contundentes.
Uno de los casos corresponde a Jeremy Venegas Ortega, estudiante de 17 años asesinado en 2024, cuya sepultura fue destruida luego de que tres adolescentes fueran declarados culpables por el crimen. Su madre denunció que, además de romper la imagen del joven, anteriormente habían robado y destruido distintos objetos dejados en el lugar.
Los otros casos afectan a Scarlet Fernández Villarroel, de 23 años, asesinada a balazos en 2023, cuya fotografía en cerámica fue golpeada y destruida cuando se cumplen tres años de su muerte, y a Cristian Yévenes Montecinos, de 20 años, asesinado a disparos en Playa Blanca en 2024, cuya tumba también sufrió daños a pocos días de iniciarse el juicio oral contra los cuatro acusados por su homicidio.