Región del Bío Bío
Domingo 12 enero de 2020 | Publicado a las 07:00 · Actualizado a las 12:01
Concepción, la "ciudad de las siete lagunas" y su patrimonio natural olvidado
Por Periodismo UCSC
La información es de Victoria Roca
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Desde sus orígenes, las lagunas han estado presente en Concepción. Historias y algunas leyendas se narran en torno a sus aguas. Estos cuerpos de agua, testigos del crecimiento de la ciudad, requieren de cuidados especiales para que no desaparezcan como ya ocurrió con la Laguna de Los Negros y Gavilán.

‚ÄúLa ciudad de las siete lagunas‚ÄĚ. As√≠ se le conoci√≥ a Concepci√≥n en el siglo XIX. De ese n√ļmero de espejos de agua, que sol√≠an existir hace m√°s de doscientos a√Īos, van quedando solo cinco, pues la Laguna de Los Negros y Gavil√°n desaparecieron por completo.

Las lagunas, ubicadas en distintas zonas urbanas de Concepción, son parte del patrimonio natural penquista. Los expertos concuerdan en que de no recibir el cuidado necesario, corren el riesgo de desaparecer. Algunas de ellas ya están sufriendo las consecuencias de la contaminación y expansión territorial, con la presencia de proyectos inmobiliarios que amenazan su permanencia.

Para eso, los planes y proyectos de regeneración son vitales para que las lagunas se mantengan en buen estado y no desaparezcan del mapa ni de la memoria colectiva.

Fotografía: Diego Chacana.
Fotografía: Diego Chacana.

En el olvido

Hace más de dos siglos se contabilizaban en los libros de historia siete lagunas. La mayoría estaban ubicadas en el Valle de la Mocha, actual Concepción, específicamente a orillas del Río Bío Bío; al sudeste con el Cerro Caracol y al oeste con las Lagunas Lo Galindo y Las Tres Pascualas.

Hoy, dos de esos siete cuerpos de agua ya no existen. Se trata de la Laguna Gavil√°n y la Laguna de los Negros, esta √ļltima ubicada entre las calles Cruz, Caupolic√°n y Rengo, y que debe su nombre a una tr√°gica historia que ocurri√≥ en 1804.

‚ÄúEse a√Īo recal√≥ en el puerto de Valpara√≠so el ‚ÄúTrial‚ÄĚ, un buque con 72 esclavos de Senegal. Durante el traslado los senegaleses se amotinaron y tomaron prisionero a su capit√°n, para que √©ste los devolviera a sus tierras. En este altercado 18 espa√Īoles terminaron muertos‚ÄĚ, cuenta el historiador Armando Cartes, director del Archivo Hist√≥rico de Concepci√≥n.

Luego de navegar 40 d√≠as por aguas desconocidas, los senegaleses se acercaron a la Isla Santa Mar√≠a, donde avistaron a la fragata ballenera inglesa ‚ÄúPerseverance‚ÄĚ. En ese momento, Benito Cerre√Īo, el capit√°n del ‚ÄúTrial‚ÄĚ, aprovechando la instancia, se lanz√≥ al mar, siendo rescatado m√°s tarde por la tripulaci√≥n de la otra embarcaci√≥n.

Los navegantes del ‚ÄúPerseverance‚ÄĚ capturaron y trasladaron a los esclavos senegaleses a Concepci√≥n, donde ocho de ellos fueron condenados a muerte por orden del intendente subrogante Juan Mart√≠nez de Rozas.

Los cuerpos, que por tradici√≥n cat√≥lica no pod√≠an ser enterrados en un cementerio, fueron arrojados a un cuerpo de agua que m√°s tarde se bautiz√≥ como ‚ÄúLaguna de los negros‚ÄĚ.

Jaime Silva | BBCL
Jaime Silva | BBCL

Otra laguna desaparecida fue la de ‚ÄúGavil√°n‚ÄĚ, ubicada en las faldas del Cerro Gavil√°n, conocido como Cerro Amarillo. Antes de 1751 Concepci√≥n se emplazaba en Penco, pero luego del maremoto de ese a√Īo se decidi√≥ estrat√©gicamente cambiar la ubicaci√≥n de la ciudad hacia el ‚Äė‚ÄôValle de la Mocha‚Äô‚Äô o tambi√©n conocido como ‚ÄúValle de Gavil√°n‚ÄĚ, por Do√Īa Josefa Gavil√°n, la due√Īa del terreno.

‚ÄúAlgunos dicen que Josefa Gavil√°n don√≥ los terrenos para hacer la ciudad. Otros dicen que no pudo venderlos porque los escritos se perdieron con el maremoto‚ÄĚ, dice el historiador Armando Cartes.

Cartes agrega que por esos a√Īos ‚Äúlas lagunas eran consideradas insalubres, pues albergaban insectos; eran dep√≥sitos de basura, adem√°s imped√≠an la continuidad de las calles, ya que se inundaban en invierno. Tampoco eran valoradas como paisajes, ni como suministros de agua, por lo que significaban un obst√°culo para la ciudad y su poblaci√≥n‚ÄĚ, relata.

Estado crítico

Hoy, el cuidado de las lagunas cobra importancia. Algunas universidades e instituciones han decidido realizar estudios para conocer el estado actual de las lagunas penquistas.

El Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, por ejemplo, en un estudio entre julio de 2016 y marzo del 2018, detectó que cinco lagunas urbanas de la zona están eutrofizadas, es decir, que tienen un exceso de nutrientes.

El investigador y coordinador del proyecto, Pablo Gonz√°lez, explica que el proceso de eutrofizaci√≥n ‚Äútrae consigo problemas como mal olor, turbidez en el agua, falta de ox√≠geno y proliferaci√≥n algal. (…) Adem√°s algunas lagunas tienen sedimentos contaminados con metales pesados‚ÄĚ, comenta el especialista.

El investigador explica que la eutrofizaci√≥n se origina por agentes antropog√©nicos, como basurales aleda√Īos, detergentes o cualquier tipo de desecho que llegue a la cuenca hidrogr√°fica de la laguna y que pueda desestabilizar el equilibrio del agua.

La eutrofizaci√≥n y los metales pesados no son el √ļnico tipo de agente contaminante. El exceso de nutrientes podr√≠a propiciar la floraci√≥n o ‚Äúbloom‚ÄĚ de micro-algas. ‚ÄúEstas algas ti√Īen las lagunas de un color verde oscuro o azulado dependiendo de la crisis que forma esta floraci√≥n, pero lo m√°s preocupante es que estas floraciones ‚Äúbloom‚ÄĚ son t√≥xicas‚ÄĚ, detalle el Dr. √ďscar Parra, investigador del Centro de Ciencias Ambientales (Eula-Chile) de la Universidad de Concepci√≥n.

Si bien las lagunas penquista no se encuentran en su estado más óptimo, como arrojan los estudios, el cuerpo de agua que mayor sanidad presenta es la Laguna Redonda, que recientemente ha sido hermoseada con la implementación de un parque a su alrededor.

Fotografía: Diego Chacana.
Fotografía: Diego Chacana.

Expansión urbana

La expansión urbana también está amenazando a yacimientos acuíferos como los humedales y a lagunas como Lo Galindo, Lo Custodio, Las Tres Pascualas y Lo Méndez, que se encuentran rodeadas por edificaciones, como casas, universidades y edificios de altura.

Para Carolina Rojas, ge√≥grafa y doctora en sistemas de informaci√≥n geogr√°fica de la Universidad de Alcal√° (Espa√Īa), la construcci√≥n de estos edificios cercanos a las lagunas se debe a que otorgan ‚Äúbuena accesibilidad, equipamiento y transporte‚ÄĚ, dice.

 Laguna Lo Galindo | Pablo Contreras H | Wikimedia Commons

Laguna Lo Galindo | Pablo Contreras H | Wikimedia Commons

Sin embargo, las edificaciones podr√≠an generar un deterioro a las aguas y a todo su ecosistema. ‚ÄúSi no est√°n bien los conectores, lo m√°s probable es que lleguen aguas servidas a la laguna y eso afectar√≠a la composici√≥n de los nutrientes‚ÄĚ, asegura Rojas, tambi√©n investigadora en el Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) de la Pontificia Universidad Cat√≥lica de Chile.

Para el Dr. Parra, el problema radica en la falta de un plano regulador que impida construir en al lado de las lagunas. Asimismo, ‚Äútampoco existen normativas vigentes para proteger este patrimonio natural‚ÄĚ, sentencia el cient√≠fico.

El municipio de Concepci√≥n ha inaugurado en los √ļltimos a√Īos parques en torno a estos dep√≥sitos acu√≠feros, que generalmente son de agua dulce. Ejemplos recientes son Laguna Redonda con una ampliaci√≥n de 13 metros cuadrados y Lo Galindo con 2 metros cuadrados.

El libro ‚ÄúAtlas, fragmentos del paisaje‚Äô‚Äô de la arquitecta e ilustradora Grace Mallea y la ge√≥grafa Carolina Rojas, se√Īala que la laguna m√°s beneficiada, en temas urban√≠sticos, es Lo Custodio, con 3658 metros cuadrados de √°reas verdes y un parque a su alrededor, desarrollado como parte del proyecto ‚ÄúQuiero mi barrio‚ÄĚ.

Fotografía: Victoria Roca.
Fotografía: Victoria Roca.
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